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Amazon avanza en el negocio de los préstamos a sus clientes

Tras revolucionar la venta minorista, ahora intensifica sus créditos a empresas chicas que venden sus productos en la plataforma. Los efectos en la banca se sentirán

Amazon avanza en el negocio de los préstamos a sus clientes

No contenta con haber revolucionado la venta de libros, la entrega de productos de almacén, los servicios web para empresas y el streaming de películas, Amazon ahora apunta a los bancos.

El gigante norteamericano de comercio electrónico está incursionando en el negocio de los préstamos hace casi seis años, y ya ha otorgado u$s 3000 millones en créditos a algunas de las empresas chicas que venden sus productos o servicios a través de su plataforma online.

Ahora Amazon está ampliando sustancialmente su oferta de préstamos instantáneos y analiza la posibilidad de brindar otros servicios bancarios.

La compañía utiliza su propio efectivo para prestar dinero pero el riesgo que asume es bajo, porque muchos de los tomadores de crédito ya usan Amazon para almacenar y embarcar su mercaderías. Los clientes luego devuelven el dinero a Amazon a través de las ventas por la plataforma. Si las ventas caen y la devolución del crédito se detiene, Amazon puede fácilmente quedarse con la mercadería.

El gigante de Seattle también esta semana intensificó su batalla con la mayor cadena de venta minorista del mundo, Walmart. Apuntando a los consumidores de bajos ingresos que hace tiempo son el pan de cada día de Walmart, Amazon dijo que ofrecerá sustanciales descuentos en su programa de membresía Prime a aquellos compradores norteamericanos que reciban asistencia estatal. Quienes posean una tarjeta válida de transferencia electrónica de beneficios pagarán u$s 5,99 por mes (en vez de u$s 10,99) por Prime, que incluye entrega gratuita en dos días, capacidad de almacenamiento en la web y streaming de música y videos.

En el corto plazo, ambas iniciativas suenan como grandes noticias para los consumidores y las pequeñas empresas. La incursión de Amazon en el sector bancario ya creó oportunidades de endeudamiento para las compañías que tienen problemas para obtener préstamos bancarios. Y su oferta a los consumidores de bajos recursos les brindará un acceso más igualitario a los beneficios de la economía digital.

Amazon y sus inversores ya están cosechando los frutos. La mayoría de sus clientes corporativos están usando sus préstamos para comprar más stock, que luego venden a través de Amazon. Los miembros de Prime tienen un sólido historial de comprar más desde la compañía que los otros clientes. Las acciones de Amazon quebraron la barrera de los u$s 1000 a fines del mes pasado, dos décadas después de haber debutado en la Bolsa a u$s 18 la acción.

Pero hay que pensar en las implicancias a largo plazo de la meta de Amazon de dominar el mundo haciendo bajar los precios –y márgenes de ganancias– de sus competidores. El impacto en el empleo y en las opciones del consumidor en toda la economía podría ser enorme.

Amazon anunció en enero con gran fanfarrea que planea crear en EE.UU. 100.000 puestos de trabajo en 18 meses. Pero eso es poco si se lo compara con que está provocando en el sector tradicional de venta minorista, donde las cadenas más débiles van a quebrar.

El empleo en el sector retail de Estados Unidos se contrajo en 156.000 puestos desde octubre. La contracción podría ampliarse a las cadenas más grandes y exitosas –y ahora también al sector bancario.

Amazon ya representa el 43% de las ventas online norteamericanas, y su participación del mercado en Alemania y el Reino Unido es superior al 25% y en crecimiento. La compañía captura el 31% del mercado de servicios en la nube. Su plataforma de voz Alexa también se están esparciendo rápidamente.

La riqueza y voluntad de la compañía de tolerar pérdidas la convierten en un formidable competidor en cualquier segmento que elija entrar. Los reguladores antimonopolio normalmente se centran en el perjuicio inmediato que sufren los consumidores. Pero en este caso deberían también prestar atención al impacto más general que genera la compañía en el largo plazo sobre la competencia y las opciones que tienen los consumidores.