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A un mes de Obama, los cubanos no ven evidencias de reformas

Quienes estaban esperanzados en que el gobierno pusiera rumbo a una economía de mayor apertura sufrieron la frustración tras el cónclave comunista del martes

A un mes de Obama, los cubanos no ven evidencias de reformas

Oslavi Ramírez con melancolía imagina el día en que pueda comprar libremente el queso, la pasta de tomate y el desinfectante que necesita para atender sus dos cafeterías ubicadas en un barrio pobre de las afueras de La Habana.
"Hicieron las reformas pero se olvidaron de las condiciones para hacerlas funcionar", se queja Ramírez mencionando la falta de mercados mayoristas en Cuba, que es donde normalmente hacen sus compras los restaurantes en otros países.

"Es como si yo fabricara una muñeca y me olvidara de ponerle la cabeza". Un mes después de la euforia por la histórica visita del presidente norteamericano Barack Obama a Cuba –que alimentó las esperanzas de una flexibilización de las sanciones económicas y de mayores libertades– llegan el desencanto y la frustración.

Los cubanos ahora esperaban que el Congreso del Partido Comunista, que finalizó ayer, mostrara evidencia de una profundización de las reformas económicas, y de señales de que la "histórica generación" del partido empiece a entregar el poder a los más jóvenes.

"Hay mucho descontento", dijo Omar Esteban, un chofer de taxi de 30 años. "Hay escasez y está empeorando en toda la economía, en todo lo que uno necesita. Dudo que este congreso haga algo por mejorar nuestra situación".El cónclave  que duró cuatro días, el primero en cinco años, llega en un momento crítico para la isla caribeña. Probablemente sea el último presidido por un hermano Castro: el presidente Raúl Castro, de 84 años, dijo que se retira en 2018; su predecesor Fidel, de 89 años, se alejó del poder en 2006.

El VII Congreso del partido ayer, el día de su clausura, dio a conocer, con pocos cambios, la nueva composición de los órganos de dirección, como el comité central, el buró político y el secretariado.

Las esperanzas de reforma crecieron después del último encuentro en 2011, cuando se liberalizaron algunos aspectos del sistema de estilo soviético que rige en Cuba, como permitir empresas chicas. La distensión con Estados Unidos elevó aún más las expectativas.

Pero el crecimiento económico promedió sólo 3% desde entonces, muy por debajo del más de 5% que quería el gobierno. Una razón del menor desempeño fue la caída de los precios de los commodities. Eso contrajo la venta de servicios profesionales cubanos, como médicos, a países golpeados por la baja de las materias primas como Venezuela, Brasil, Angola y Argelia. Los menores ingresos, a su vez, obligaron a Cuba a reducir sus importaciones, según los diplomáticos, lo que condujo a una mayor escasez interna.

"Nada ha cambiado. Dicen que producen más pero no hay recursos", dijo Ramón, un productor agrícola chico. "Es peor que hace más de cinco años".

Durante la visita del mes pasado, Obama dijo que los "cubanos no deben temer al cambio". "Aunque levantaran mañana el embargo, los cubanos no notarían su potencial sin un constante cambio en Cuba", dijo el presidente.

Pero lamentablemente para los cubanos que se esfuerzan por alimentar a sus familias con un salario estatal promedio de u$s 25 mensuales, el gobierno hace poco dio marcha atrás con la liberalización. Ahora quiere elevar, en vez de reducir, su participación en la distribución de alimentos, lo que probablemente intensifique la escasez de provisiones para los pequeños restaurantes como el de Ramírez.

"Todos saben que no funcionará . . Ya hay informes sobre alimentos que se están pudriendo", contó un miembro del partido cubano y experto en agricultura. "Me preocupa", agregó.

Muchos sostienen que la timidez y lentitud de las reformas se deben a la tensión entre hacer una liberalización económica pero que no sea también política. "Ellos [el gobierno] temen a una liberalización al estilo Yelstin," señaló un empresario europeo con gran experiencia en Cuba, refiriéndose al caótico período posterior al derrumbe del comunismo en Rusia. "Están mucho más impresionados con China", agregó.