Vacunas vs. variantes: ¿podrá el mundo alcanzar la inmunización de rebaño?

Las nuevas cepas y las persistentes dudas a la hora de vacunarse complican los planes de los gobiernos de reabrir las economías

En Ohio, cualquier persona que se vacune contra el Covid puede ganar uno de los cinco premios de la lotería de u$s 1 millón. A los residentes de Nueva Jersey que se inoculen se les ofrece cerveza gratis. Un sitio de Nueva York ofrecía un incentivo aún más improbable: un porro de marihuana de cortesía.

Desde principios de año, Estados Unidos ha reforzado con éxito su campaña de vacunación, por lo que más de 160 millones de personas se han inmunizado y ya está cumplido el objetivo que se había fijado el presidente Joe Biden para el 4 de julio.

Pero si se incluye a los niños, esta cifra sigue siendo inferior a la mitad de la población, y en algunas partes del país empezó a disminuir la aceptación de las vacunas. Es por eso que los estados y las empresas están recurriendo a incentivos poco ortodoxos para tratar de convencer a los indecisos.

 En Estados Unidos, los estados y las empresas están recurriendo a incentivos poco ortodoxos para tratar de convencer a los indecisos de que se vacunen

El Reino Unido, uno de los otros países con un programa de vacunación relativamente avanzado, enfrenta problemas similares. Aunque las dudas fueron disminuyendo, la aceptación es desigual: la mayoría de las 23 personas hospitalizadas en Bolton, en el noroeste de Inglaterra, donde se está propagando la variante altamente transmisible encontrada por primera vez en India, tuvieron la oportunidad de vacunarse. Pero sólo cinco lo habían hecho.

Cuando a fines del año pasado se conoció la noticia de que las vacunas contra el coronavirus podían tener una eficacia superior al 90%, parecía que se abría la posibilidad de erradicar la enfermedad.

Pero en los últimos dos meses, esas emocionantes esperanzas dieron paso a una realidad más complicada. 

Para los gobiernos, la aparición de nuevas variantes y las persistentes dudas sobre las vacunas están complicando sus planes para reabrir las economías y devolver algo de normalidad a la vida.

Para los científicos que siguen la evolución de la pandemia, esos dos factores han puesto en duda la idea de que las sociedades en algún momento alcanzarán la inmunidad de rebaño, incluso con abundante entrega de vacunas.

La inmunidad de rebaño es el concepto basado en que una enfermedad contagiosa puede ser erradicada cuando se llega a un umbral suficiente de inmunidad, ya sea por haber tenido la infección o por la vacunación. Una vez superado ese nivel, según la teoría, la transmisión del virus se ralentiza rápidamente y acaba desapareciendo.

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Al principio de la pandemia, algunos científicos esperaban que el umbral fuera de 60%. Peter Hale, director ejecutivo de la Fundación para la Investigación de Vacunas en Washington DC, contó que durante la mayor parte del año pasado las agencias sanitarias estadounidenses informalmente consideraban la inmunidad de rebaño en torno al 75%.

Los resultados de los ensayos con las vacunas de ácido ribonucleico mensajero (ARNm) desarrolladas por BioNTech/Pfizer y Moderna parecían ofrecer la posibilidad de superar ese obstáculo, señaló. 

Pero dado que la variante B.1.1.7 "Reino Unido", que es ahora la dominante en los Estados Unidos, es más contagiosa que las cepas que prevalecían en el país el año pasado, el umbral de la inmunidad de rebaño puede estar ahora más cerca del 80%, continuó.

En el Reino Unido, la posible propagación de la variante india, que se cree que es aún más contagiosa, complica aún más los cálculos del país sobre la inmunidad de rebaño.

Por lo tanto, si no se puede convencer a los reacios a vacunarse de que cambien de opinión y si siguen propagándose nuevas variantes del virus, muchos países tendrán dificultades para erradicar el Covid-19. 

En su lugar, seguirán siendo vulnerables a rebrotes que podrían requerir nuevas restricciones.

Lauren Ancel Meyers, directora del consorcio de modelización de Covid-19 dirigido en la Universidad de Texas, afirma que las estimaciones sobre la proporción de la población que tendría que ser vacunada para lograr la inmunidad de rebaño oscilas entre el 60% y el 80%.

"No diría que la inmunidad de rebaño está descartada", afirmó. "Pero diría que la inmunidad de rebaño es bastante improbable en el futuro inmediato, en la mayoría de las comunidades y en la mayoría de las ciudades de EE.UU. y de todo el mundo"

Comportamiento viral y humano

Las estimaciones sobre la inmunidad de rebaño varían tanto porque dependen de dos factores imprevisibles: cómo se comporta el virus y cómo se comportan los humanos. Los científicos no saben hasta qué punto las nuevas variantes harán que el virus sea más contagioso, ni cuántas personas se vacunarán.

En las Islas Seychelles, el virus ha vuelto a irrumpir a pesar del alto nivel de vacunación. Algunos investigadores creen que quizás eso se debe a a que allí se confió en una vacuna de la farmacéutica china Sinopharm, que según algunos estudios podría tener una eficacia de alrededor del 50%, a pesar de haber informado un mayor índice de eficacia en su ensayo clínico.

Los investigadores tampoco saben que tan efectivas son las vacunas para evitar el contagio, aunque los primeros estudios sugieren que sí reducen la capacidad de las personas vacunadas para transmitir el virus. Tampoco está claro si resistirán a las variantes que surjan en el futuro.

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Los científicos prefieren pensar en la inmunidad de grupo como un proceso acumulativo, en lugar de una línea de llegada que hay que cruzar. 

John Edmunds, profesor de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, afirma que no se trata de un "interruptor de encendido y apagado". Cuanto mayor sea el nivel de inmunidad de una población, más se frenará el virus, aseguró.

"Al final, habrá niveles tan altos de inmunidad en la población que el virus tendrá dificultades para propagarse incluso sin ninguna restricción social. Desgraciadamente, aún estamos muy lejos de este punto", señaló.

Si una zona alcanza una verdadera inmunidad de rebaño, ni siquiera los casos introducidos desde el exterior podrán propagarse. 

Jonathan Ball, profesor de virología de la Universidad de Nottingham, pone como ejemplo el sarampión, del que sólo vemos brotes cuando la inmunidad local cae por debajo de un determinado umbral.

"Si cada año llega al Reino Unido una pequeña cantidad de personas infectadas de sarampión, pero la mayor parte de la población está inmunizada, simplemente no despegará", afirma.

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Paul Hunter, catedrático de medicina de la Universidad de East Anglia, ve "muchos malentendidos sobre lo que significa la inmunidad de grupo, incluso entre los médicos. Confunden la reducción de la transmisión mediante la vacunación con la verdadera inmunidad de rebaño".

Hunter duda de que pueda lograrse la inmunidad de rebaño para el virus Sars-Cov-2 con cualquiera de las vacunas actuales debido a los niveles de indecisión y la protección incompleta que brindan incluso las mejores vacunas, la cual probablemente disminuya con el tiempo.

"Para mí hay dos razones por las que el uso incorrecto del término 'inmunidad de grupo' puede ser perjudicial", dice. "La primera es que algunos individuos pueden pensar erróneamente que no necesitan vacunarse porque están protegidos por quienes han sido vacunados. La segunda es que la gente utilice la inmunidad de grupo como argumento para relajar demasiado rápido las restricciones de distanciamiento social."

Si -como ahora- grandes áreas del mundo siguen sin vacunar, los viajes entre regiones pueden desencadenar nuevos brotes en zonas donde la aceptación de la vacuna ha sido errática e importar variantes que puedan evadir la vacunación.

"Las ciudades pueden servir como reservorios en los que el virus puede seguir prosperando y evolucionando, y es muy probable que veamos variantes que surjan y se extiendan por todo el mundo", afirma Meyers.

La variante B.1.1.7 "Reino Unido" es más contagiosa que las cepas que prevalecían en el país el año pasado.

Las poblaciones de los países en desarrollo tienden a estar más convencidas de los beneficios de vacunarse por lo que, cuando reciban más dosis habrá más probabilidades de que sus ciudadanos las acepten.

Una encuesta anterior a la pandemia realizada en 149 países entre 2015 y 2019, que fue publicada en la revista médica The Lancet, reveló que los consultados en África, América latina y muchas partes de Asia son más propensos a creer que las vacunas son seguras y eficaces. Hay excepciones, como Brasil, donde un líder que no cree en las vacunas provocó a una mayor reticencia en parte de la población.

La Dra. Kate O'Brien, directora de inmunización, vacunas y productos biológicos de la Organización Mundial de la Salud, afirma que algunas dudas están vinculadas a decisiones regulatorias y políticas tomadas en Europa, pero en términos generales no hubo "un retroceso significativo" en el deseo de vacunarse en los países que reciben dosis del programa Covax de la OMS.

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Los habitantes de los países de ingresos bajos y medios "saben lo horribles que pueden ser las enfermedades infecciosas", contó Ball. 

Aunque continúa el debate sobre cómo aumentar la entrega de vacunas al mundo en desarrollo, agregó que "es irónico que las personas que no pueden acceder a las vacunas sean las que están más dispuestas a recibirlas".

Traducción: Mariana Oriolo

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