Inminente compra: Twitter cada vez más cerca de llegar a un acuerdo con Elon Musk por u$s 43.000 millones

La oferta del multimillonario ha dejado al descubierto la accidentada gestión de la junta directiva de la empresa de redes sociales.

Si en un principio el consejo de administración de Twitter pensó que la oferta de Elon Musk para comprar la empresa de redes sociales por u$s 43.000 millones era sólo una maniobra, ahora se ha encontrado a la defensiva en múltiples frentes.

Después de que el hombre más rico del mundo revelara el jueves cómo planea financiar su oferta de adquisición, los directores de Twitter están bajo presión para llegar a la mesa de negociación con él o encontrar alternativas -como la oferta de un caballero blanco que venga a su rescate-, ya que la empresa se acerca a un momento decisivo.

Para algunos, la oferta de Musk ha avivado las esperanzas de que Twitter se convierta en una empresa privada para hacer frente a su aparente falta de innovación y de búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, aunque muchos no vean a Musk como el hombre adecuado para el trabajo. También ha puesto de relieve el accidentado historial de Twitter, con su lenta innovación, sus deficiencias técnicas y sus luchas internas por el liderazgo.

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"Twitter se ha desarrollado hasta una fracción de su potencial", dijo un exmiembro del consejo de administración. "Dios sí, debería ser privada. Hay un mundo en el que puedo imaginar que el negocio es de 10 a 100 veces mayor".

El consejo de administración está "atrapado entre el valor insuficiente de la oferta de Musk y la falta de capacidad para obtener un mayor valor por sí mismo", dijo un inversor en tecnología.

Twitter ha crecido a un ritmo mucho más lento que otras redes sociales como Facebook y LinkedIn, y ha sido menos rentable. En 2020, fue objeto del escrutinio de un inversor activista, Elliott Management, por considerar que su cofundador y entonces director ejecutivo, Jack Dorsey, era demasiado libre e indeciso.

Analistas y anunciantes han criticado a Dorsey por ser un purista de Twitter demasiado centrado en pequeños retoques del producto principal, mientras que no buscaba agresivamente formas de impulsar su oferta publicitaria y diversificar los ingresos más allá de los anuncios, hacia áreas como las suscripciones.

"He aquí una empresa que tiene tanto potencial y lo sigue desperdiciando. Casi se puede hacer una tesis doctoral sobre las oportunidades perdidas", dijo un ejecutivo de una agencia de publicidad, añadiendo que Twitter no había aprovechado áreas como los videos cortos, las valoraciones y comentarios, y las noticias.

El grupo especializado en la compra de empresas tecnológicas, Thoma Bravo, también cree que la plataforma ha sido mal gestionada y tiene un potencial de crecimiento sin explotar, según una fuente con conocimiento del pensamiento de la corporación.

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El grupo, que cuenta con más de u$s 100.000 millones en activos, ha comenzado a hablar con Musk sobre la posibilidad de participar en su esfuerzo de adquisición, dijo la fuente, lo que podría ayudar a que la oferta gane tracción atrayendo deuda adicional y financiación de capital de inversores institucionales, según múltiples prestamistas prominentes. Thoma Bravo declinó hacer comentarios.

El acercamiento de Musk se produce en un momento de especial vulnerabilidad para Twitter, que acaba de contratar a un nuevo director ejecutivo, Parag Agrawal, un ingeniero que lleva mucho tiempo en la empresa y que está bien considerado internamente, pero es relativamente desconocido en Wall Street.

En una señal de las tensiones puertas adentro, Dorsey, que permanecerá en el consejo de administración de Twitter hasta el próximo mes, tuiteó que el consejo había "sido constantemente la disfunción de la empresa", sin dar más detalles.

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El consejo de administración de Twitter, que ha sido criticado por utilizar escasamente el producto ni tener muchas acciones de la empresa, está presidido por Bret Taylor, CEO de Salesforce. También incluye a Egon Durban, de Silver Lake, que se incorporó después de que la empresa invirtiera u$s 1000 millones hace dos años, y a quien Musk contrató previamente para su fallido intento de llevar a Tesla a la Bolsa.

Dorsey "podría ser el punto débil que desencadene una potencial sacudida [shakedown] o cambios radicales en el consejo", dijo Stefano Bonini, un experto en gobierno corporativo del Stevens Institute of Technology.

Los accionistas podrían instar al consejo a aceptar un acuerdo, según Ann Lipton, profesora asociada de derecho mercantil y emprendimiento en la Universidad de Tulane. Pero "no es obvio que los accionistas estén ansiosos por presionar al consejo para que esto ocurra".

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Si los directivos de la empresa de redes sociales se toman en serio la idea de mantener a Musk a raya, el otro plan B verosímil es encontrar un caballero blanco, que podría ofrecer una alternativa a los u$s 54,20 por acción propuestos por el empresario, que ya ha dicho que sería su "mejor y última oferta".

A Twitter no le faltan compradores potenciales, pero muchos se alejan de la empresa por ahora. En el pasado, grandes grupos tecnológicos como Salesforce y Google expresaron su interés en quedarse con ella. Ninguno de ellos está actualmente interesado en hacer un acercamiento a Twitter, según personas cercanas a los altos ejecutivos de las empresas.

Otros grandes grupos tecnológicos como Amazon, Facebook, Microsoft y Apple podrían estar dispuestos a comprar Twitter, ya que podrían integrar la empresa en sus negocios actuales. Sin embargo, la probabilidad de que alguno de ellos consiga la aprobación de un acuerdo es casi nula, dado el mayor escrutinio antimonopolio de las grandes tecnológicas en Washington.

El interés de los compradores de capital privado por participar en una adquisición liderada por Musk sigue siendo tibio, ya que varios compradores potenciales bien establecidos, como Blackstone, Brookfield y Vista, han optado por mantenerse al margen.

El consejo de administración de Twitter aún no ha dado una respuesta formal a la oferta de Musk, pero ha adoptado una píldora venenosa para frenar sus avances. Pero ahora que Musk tiene su financiación en la mano, el consejo tendrá que averiguar qué quiere hacer, y rápido.

Para superar los avances de Musk "se necesita un consejo muy decidido", dijo Bonini. "Existe la posibilidad de que se produzca el shakedown de la junta, con la salida de algunos miembros, el cambio de opinión de otros y la entrada de algunas turbulencias".

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