EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS PRONUNCIÓ SU PRIMER DISCURSO EN LA ASAMBLEA DE LA ONU

Trump: "No habrá más opción que destruir totalmente a Corea del Norte"

Enfocó su discurso en condenar a regímenes "parias" como el de Irán. También renovó sus críticas al gobierno de Venezuela. Y reivindicó su estrategia de EE.UU. primero

Estados Unidos no "tendrá opción más que destruir totalmente a Corea del Norte", a menos que Pyongyang haga a un lado sus ambiciones nucleares, señaló Donald Trump ayer. Aprovechó su primer discurso ante la asamblea general de la ONU para lanzar duras amenazas a los regímenes opresivos.

"El hombre cohete está en una misión suicida para él y para su régimen", dijo el mandatario norteamericano refiriéndose al líder norcoreano Kim Jong Un.

El discurso de Trump, en el que combinó teoría política con grandes invocaciones a Dios y a la moral, pidió a las naciones del mundo enfrentar y aislar a Corea del Norte y a Irán, a los que describió como regímenes parias que no respectan a sus propios ciudadanos ni la soberanía de los otros países".

"Si los muchos honrados no enfrentan a los pocos malvados, entonces triunfará el mal", declaró.

Trump siguió su amenaza a Corea del Norte cuando dijo: "Con suerte, no será necesario para eso está la ONU". Pero también se burló de los últimos esfuerzos diplomáticos para detener el desarrollo nuclear de Irán, el segundo país al que criticó severamente.

Estados Unidos no podría cumplir con el histórico acuerdo nuclear firmado con Teherán en 2015 si el mismo brindara protección para la eventual construcción de un programa nuclear en Irán, dijo

"Ese acuerdo es una vergüenza para EE.UU. y creo que no terminará ahí, créanme", afirmó sin prometer retirarse del pacto multilateral, cuyo futuro su administración puso varias veces en duda.

Como reflejo de la delicada naturaleza de las relaciones que mantiene Washington con Moscú y Beijing, el discurso de Trump ofreció elogios y presión a Rusia y China. Les agradeció su apoyo a las resoluciones de la ONU que sancionan a Corea del Norte, pero indirectamente los criticó por violar la soberanía refiriéndose a lo que él encuadra como amenazas inaceptables a la soberanía en Ucrania y en el Mar del Sur de China.

También retomó la presión sobre Nicolás Maduro de Venezuela, diciendo que Norteamérica quiere ayudar a los venezolanos a "recuperar su país y restablecer su democracia". También despotricó contra la migración descontrolada y el socialismo que, donde se implementó fielmente, siempre generó angustia y fracaso.

Trump, que claramente tenía más en mente la audiencia local que a algunos de los líderes de las 192 naciones que se reunieron para escucharlo, recalcó el poder de Norteamérica en el mundo, el poder de sus militares y la necesidad de levantar a la clase media, a quienes describió como la base de la prosperidad y les aseguró que "no volverán a ser olvidados"

En un discurso considerado por un alto funcionario de la administración como "profundamente filosófico", Trump parecía buscar la oportunidad de poner en contexto su credo de EE.UU. Primero". Habló largo y tendido sobre su doctrina de "realismo de principios"; explicó que la soberanía y el respeto por el interés nacional son los principios que guían su compromiso con el mundo y pidió "un gran despertar de naciones" que construirá "un mundo de orgullosas naciones independientes" que abracen sus obligaciones y busquen amistad.

Elogió el histórico apoyo de la ONU al Plan Marshall, el cual ayudó a Europa y Asia a redesarrollarse después de la segunda guerra mundial, y aseguró que Norteamérica no busca la expansión territorial ni imponer su forma de vida a otros. "No esperamos que los diferentes países compartan la misma cultura, tradiciones o incluso sistemas de gobierno," afirmó.

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