Viajar en avión es seguro y no contagia Covid, aunque podría suceder

Los filtros de aire modernos son muy eficaces, pero hay estudios que indican que la transmisión abordo aún puede producirse

Las vacunaciones empezaron, pero también las mutaciones del coronavirus. Quizás podemos limitar el avance del Covid-19, pero estará presente "probablemente para siempre", como dice el principal asesor científico del gobierno británico, Patrick Vallance.

La pregunta es si podremos volver a volar sin temor al contagio ¿Hasta qué punto podemos sentirnos seguros sentados hombro con hombro con extraños durante varias horas en un tubo sellado? Bastante seguros, según la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, que afirma que tenemos menos posibilidades de contraer Covid-19 en un avión que en casi cualquier otro lugar.

La Iniciativa de Salud Pública en la Aviación impulsada por esa escuela afirma que los sistemas de ventilación de los aviones modernos, con sus filtros de aire Hepa de alta eficiencia, eliminan más del 99,97% de las cosas malas, entre ellas las bacterias y los virus. Su informe, publicado en octubre, afirma que esos filtros dejan el aire más limpio que el de nuestras oficinas o centros comerciales.

Si alguien tose o estornuda en un avión, "los contaminantes que se liberan en esos casos se eliminan por completo de la cabina en tan sólo dos o cinco minutos, a diferencia de las seis horas que se tarda en un espacio comercial o de venta", dice el informe. Algunos lectores me han enviado correos electrónicos expresando sus dudas sobre los filtros Hepa, y su escepticismo aumentará cuando se enteren de que el informe de Harvard fue patrocinado por aerolíneas, fabricantes de aviones y operadores de aeropuertos.

Los especialistas de Harvard insisten en que sus conclusiones no se vieron afectadas por el financiamiento recibido. ¿Hay alguna prueba de que su informe esté equivocado? Un caso de posible contaminación se produjo durante un vuelo de Vietnam Airlines desde Londres a Hanoi en marzo del año pasado, tras el cual 16 pasajeros y la tripulación dieron positivo en Covid-19.

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En un paper publicado en noviembre, un equipo de investigadores con sede en Vietnam y Australia afirma que hay pruebas sólidas de que una empresaria vietnamita de 27 años, que había estado en Milán y París antes de llegar a Londres, transmitió la infección a otras personas mientras estaba a bordo. La probabilidad de transmisión en vuelo se vio reforzada por el descubrimiento de que 11 de los otros 15 contagiados estaban sentados a menos de dos asientos de ella en business class.

El informe de Harvard señala que los filtros Hepa deben complementarse con otras medidas que impiden los contagios, como el uso del barbijo. Los investigadores vietnamitas admiten que no disponen de datos sobre si los pasajeros llevaban tapabocas en el vuelo Londres-Hanoi y que en marzo no eran obligatorios ni era generalizado su uso en los aviones.

Más preocupante es un estudio sobre un vuelo a Irlanda el verano pasado, tras el cual 13 pasajeros dieron positivo en Covid-19. Un grupo de investigadores del departamento de salud pública de Irlanda descubrió que el uso del barbijo era generalizado a bordo de ese vuelo de siete horas de duración, el cual sólo estaba ocupado en un 17%. Aunque algunos de los pasajeros podrían haber estado expuestos en las salas de espera antes de subir al avión, la transmisión abordo parece ser la única posibilidad en cuatro casos.

Hay muy pocos ejemplos similares de contagios probados en vuelo. Dada la eficacia de los filtros de aire, probablemente deberíamos preocuparnos más por la proximidad a personas contagiadas en el aeropuerto, en las filas para hacer migraciones o al subir y bajar del avión. Cuando me puse en contacto con periodistas de Financial Times de todo el mundo que habían volado recientemente, la mayoría señaló que el uso del barbijo a bordo es generalizado, aunque un colega contó que durante el viaje entre Londres y Varsovia las mascarillas de muchos pasajeros no cubrían sus narices, y que algunos tomaban de latas para evitar totalmente el uso de tapaboca.

El verdadero problema, señalado por colegas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Rusia, surge al subir y bajar del avión. El estudio de Harvard recomienda a las compañías aéreas que controlen estrictamente el ingreso y salida del avión. Los colegas describieron esos momentos como un "chiste", "sin respeto" y "un desastre". El control de pasaportes suele ser igual.

Sentarse en un avión probablemente presente poco peligro de contagio. El verdadero problema está en lo que ocurre antes y después.

Traducción: Mariana Oriolo

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