Qué significan Biden o Trump para las inversiones en mercados emergentes

Una victoria del candidato demócrata conduciría a un dólar más débil; eso permitiría a los bancos centrales del mundo en desarrollo mantener bajas las tasas de interés, lo que contribuye al crecimiento

Los grandes inversores pueden mostrarse reacios a expresar públicamente sus pronósticos para la votación de hoy, pero la opinión predominante es que una victoria de Joe Biden sería buena para la mayoría de los países en desarrollo y ofrecería oportunidades que aún no están reflejadas en los precios.

"A los mercados emergentes les iría mejor con una presidencia de Biden", dijo Charles Robertson, economista jefe de Renaissance Capital, un banco de inversión de mercados emergentes.

Robertson afirma que los mercados de acciones y bonos aún no han tenido en cuenta esa eventualidad, y que los grandes inversores aún se sienten heridos por no haber podido anticipar la victoria de Donald Trump en 2016. "No creo que nadie esté realmente preparado para apostar mucho. El impacto de 2016 fue tan significativo que la gente no se está posicionando de manera masiva porque simplemente no confía en las encuestas", señaló. "Creo que veremos una gran cantidad de dinero reasignado a los mercados emergentes de manera generalizada" en caso de una victoria de Biden.

Tanto los fondos de acciones como los de bonos de mercados emergentes han sufrido salidas netas de u$s 25.800 millones y u$s 9.200 millones respectivamente en lo que va del año, según datos de Morningstar, incluyendo vehículos de inversión pasiva y activa, aunque la venta se ha debido principalmente a una huida desde los activos de riesgo en medio de la pandemia.

Sin embargo, si bien influyeron otros factores, está la percepción de que a los mercados emergentes les habría ido mejor si no fuera por Trump. Timothy Ash, analista de BlueBay Asset Management, argumentó que la presidencia de Trump "no ha sido buena para el crecimiento del comercio mundial", debido a la postura proteccionista de su administración.

"Los mercados emergentes son un indicador del crecimiento global y una victoria de Biden significa más crecimiento y comercio global", agregó.

Históricamente, la valuación de los activos de mercados emergentes a menudo se ve impulsada por la solidez del dólar estadounidense. Cuando el dólar está débil, los inversores suelen sacar dinero de EE.UU. y colocarlo en áreas como los mercados emergentes, donde los rendimientos de las acciones y los bonos denominados en moneda local se ven mejor en términos de dólar. Cuando el dólar está fuerte, esta tendencia funciona a la inversa.

Gary Greenberg, jefe de mercados emergentes de Federated Hermes, dijo que una ola azul, un claro triunfo demócrata en la elección presidencial, que les permite controlar la Cámara de Representantes y el Senado, daría lugar a un paquete de estímulo federal más grande que en una presidencia de Trump.

Eso no solo conduciría a un dólar más débil, argumentó, sino también a un crecimiento estadounidense más sólido. Esa sería otra ventaja para los mercados emergentes, en particular para los exportadores de metales básicos como Perú, Sudáfrica e Indonesia y economías cíclicas como Chile, Corea del Sur y México, en varias de las cuales Hermes ha estado tomando posiciones.

"Con una ola azul comenzaremos a ver que la confianza global empieza a mejorar. La política estadounidense será más predecible y racional", agregó Greenberg.

La opinión de Robertson es que un dólar más débil inducido por Biden permitiría a los bancos centrales del mundo en desarrollo mantener bajas las tasas de interés, lo que contribuye al crecimiento. Mientras tanto, una política comercial más predecible debería dar a las empresas más confianza para invertir en el mundo emergente.

Pero Robertson también dijo que una ola azul podría desencadenar un estímulo fiscal tan grande que los inversores podrían querer "posicionarse en EE.UU. para aprovechar el impulso de crecimiento", lo que podría alejar el dinero de los mercados emergentes.

Incluso si los mercados emergentes conservan su atractivo, es probable que el impacto de una victoria de Biden difiera entre los países.

"No estoy seguro de que Rusia sea el lugar para estar si gana Biden, o Turquía. Los países con retórica y acciones agresivas no serán tolerados", dijo Greenberg, y el mayor impacto podría verse en el mercado de acciones de Rusia, dado que los inversores extranjeros hace un tiempo que tienen una enorme exposición a Moscú.

"Es fácil considerar la lista de estados autoritarios y verlos a todos como perdedores: Rusia, Arabia Saudita, Turquía, Brasil", dijo Ash.

Argumentó que Turquía tiene algunos "asuntos pendientes con Biden", que era vicepresidente cuando hubo un intento de golpe de estado en 2016 contra el presidente Recep Tayyip Erdogan y el cual muchos turcos creen que tenía el respaldo de la administración Obama. Sin embargo, sugirió que el presidente Biden "intentaría retomar las relaciones con Turquía", dada su importancia como socio estratégico potencial y el deseo de enfocarse en Moscú.

Rusia es una amenaza mayor que China en términos de su intento por debilitar la democracia occidental, agregó Ash.

Sin embargo, la relación de Beijing con Washington será lejos la más importante para los inversores pasivos de renta variable de mercados emergentes. Incluyendo Hong Kong y las acciones chinas que cotizan en EE.UU., China ahora representa un récord de 42,6% del índice MSCI EM, mientras que el peso de Rusia es de 2,6% y el de Turquía solo de 0,3%.

 

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