¿Por qué los "tigres" asiáticos vienen tan atrasados en la vacunación contra el Covid?

En algunos países, su eficaz control del virus durante las primeros etapas de la pandemia disminuyó la presión política para conseguir vacunas

Los países asiáticos que lideraron la lucha contra el Covid-19 el año pasado pasaron a ser rezagados en la carrera por combatir el virus, dado que sus esfuerzos para vacunar a la población están dando menos resultados que en otras partes del mundo.

Los problemas con la vacunación varían de un país a otro, pero en la mayor parte de Asia un factor es constante: la falta de vacunas.

Como no han podido desarrollar o producir vacunas en su país, muchos países asiáticos deben esperar a que les lleguen desde Europa o Estados Unidos, lo que los deja al final de la fila.

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Aunque Asia se ha convertido en la fábrica del mundo, y representa una parte cada vez más importante de la economía mundial, la carrera por las vacunas ha demostrado que aún se queda atrás en materia de productos farmacéuticos.

Entre las economías avanzadas, los rezagados son Japón, Corea del Sur y Australia. Japón sólo administró 6,3 dosis por cada 100 habitantes, frente a las 90 del Reino Unido.

Japón sólo administró 6,3 dosis por cada 100 habitantes, frente a las 90 del Reino Unido.

En las grandes economías en desarrollo, como Tailandia, Vietnam y Filipinas, las campañas de inoculación apenas han comenzado.

India tiene una gran capacidad de fabricación de vacunas, pero sólo ha aplicado 14 inyecciones por cada 100 personas y está sumergida en un devastador brote de Covid-19.

Incluso China, que contuvo el virus y creó sus propias vacunas, apenas colocó 36 dosis por cada 100 personas.

Los científicos y los analistas de la industria señalan varias razones por las que Asia ha tenido dificultades.

El relativo éxito de la región en el control del Covid-19 supuso una menor presión política para las vacunas. El menor número de pacientes que enfermaban llevó a que los resultados de los ensayos clínicos sean lentos. Y Asia carece de compañías farmacéuticas globales capaces de reclutar pacientes en todo el mundo.

"No hay un equivalente de Pfizer en Asia", dijo Ken Ishii, profesor de ciencia de las vacunas en la Universidad de Tokio.

Los brotes de Sars, Mers y gripe aviar de las últimas décadas permitieron que los sistemas de salud pública de Asia estuvieran bien preparados, pero eso tuvo diversas implicancias para las vacunas.

China empezó a tomarse en serio el desarrollo de vacunas después del Sars, pero Japón invirtió miles de millones de yenes en una fábrica de vacunas contra la gripe, que emplean la tecnología equivocada para el Covid-19.

Quizá la mayor sorpresa en cuanto a las vacunas en Asia sea India. Allí se encuentra el Serum Institute of India, el mayor fabricante de vacunas del mundo, que produce entre 60 y 70 millones de dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca por mes.

En el Serum Institute of India, el mayor fabricante de vacunas del mundo, se producen entre 60 y 70 millones de dosis de la vacuna de Oxford/AstraZeneca por mes.

India también tiene capacidad para desarrollar sus propias vacunas. Bharat Biotech lanzó Covaxin, una vacuna inactivada contra el coronavirus, que fue aprobada para uso de emergencia en enero. Sin embargo, su producción se ha limitado a unas 20 millones de dosis mensuales.

Al igual que otros países de la región, el aparente éxito de India en el control del virus hizo que los gobiernos no invirtieran en vacunas con la urgencia de Europa o Estados Unidos, donde la pandemia hacía estragos y la vida normal se paralizaba.

"El gobierno creyó seriamente que el Covid-19 iba a desaparecer en enero, y no tenía un plan B", dijo Murali Neelakantan, ex asesor global de las farmacéuticas Cipla y Glenmark.

Las empresas no quisieron invertir en aumentar la capacidad porque "la señal de la demanda quedó anulada por el discurso del gobierno indio de que la pandemia había terminado", dijo Neelakantan. "No habría costado mucho, eso es lo que duele".

Del mismo modo, Japón no dio prioridad al desarrollo de vacunas, dijo Ishii. Aunque los investigadores del país produjeron múltiples candidatas -incluidas las innovadoras inyecciones de ADN y ARNm-, ninguna de ellas avanzó más allá de los ensayos a pequeña escala.

Japón no es el único país en este sentido, y señaló que países como Francia y Suiza y grandes empresas farmacéuticas como GSK, Sanofi y Merck también han tenido problemas para desarrollar vacunas.

India tiene una gran capacidad de fabricación de vacunas, pero sólo ha aplicado 14 inyecciones por cada 100 personas

El panorama es similar en Corea del Sur, donde la industria se concentró en producir por encargo, dijo un analista local, que no quiso ser nombrado. "Se necesita mucho dinero, tecnología e investigadores para desarrollar nuevas vacunas en poco tiempo, pero Corea del Sur carece de todo ello", dijo el analista.

China es la excepción asiática. Su éxito en el desarrollo y la producción masiva de vacunas demuestra que esta capacidad no es exclusiva de Europa y Estados Unidos. 

De hecho, el lento progreso de su campaña de vacunación refleja en parte la intención de Beijing de ser líder mundial en productos farmacéuticos.

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Los fabricantes chinos exportan casi la mitad de su producción para cumplir con las promesas diplomáticas que hizo Beijing en el extranjero. Zhong Nanshan, un destacado epidemiólogo chino y asesor del gobierno, dijo este mes que la tasa de vacunación seguía estando "lejos de ser suficiente" para lograr la inmunidad de rebaño.

En un horizonte de cinco años, dijo Margaret Labban, analista principal de ciencias de la vida de IHS Markit en Londres: "Esperamos... que China emerja como un actor verdaderamente global y competitivo de la industria de la biotecnología y que le dé un giro completo a la manera tradicional de innovar en el sector farmacéutico".

Traducción: Mariana Oriolo

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