Los nuevos políticos republicanos mantienen vivo y exacerban el trumpismo

Los legisladores recién electos están decididos a demostrar su lealtad al expresidente de Estados Unidos.

Justo un día después de que Joe Biden juró como el 46º presidente de Estados Unidos, la parlamentaria republicana por Georgia recién electa Marjorie Taylor Greene presentó una serie de documentos con el objetivo de iniciarle juicio político.

Es el tipo de maniobra publicitaria que permitió a Greene, defensora de las conspiraciones del movimiento de extrema derecha QAnon, hacerse conocida desde que entró en la contienda política. Su capacidad para llamar la atención la  convirtió en una estrella para los leales a Donald Trump, que quieren mantener su agresiva forma de hacer política en el corazón del partido republicano.

Greene es una de las nuevas legisladoras republicanas que lograron ser foco de atención nacional gracias a sus tácticas mediáticas. También está Lauren Boebert, una activista por los derechos de las armas en Colorado que insistió en llevar una pistola al Capitolio a pesar de que las leyes locales prohíben las armas ocultas.

Al igual que el ex presidente, su verdadero poder reside en su capacidad para dominar el relato, más que en conseguir auténticas victorias políticas. Incluso Greene, que lleva un barbijo con la palabra "censurada", parece reconocer que su iniciativa de juicio político tiene pocas posibilidades de éxito. "Ya veremos cómo va esto", dijo en un video publicado en Twitter.

Doug Heye, estratega republicano y ex vocero del Comité Nacional Republicano, dijo: "La realidad es que se trata de personas que diseñan sus carreras para aparecer en los titulares, no son los caballos de batalla que cambiarán ninguna política federal. No redactan y promulgan leyes: hacen olas".

Financial Times: Georgia le deja una dura lección a los republicanos

El hecho de Greene y los otros puedan sostener su protagonismo podría ser importante mientras Trump intenta mantener el control del partido republicano, especialmente ahora que tiene prohibido el acceso a las redes sociales, incluidas Twitter y Facebook. Sus descaradas tácticas también podrían complicar a Biden en sus esfuerzos por dar inicio a una era más bipartidista en Washington.

Los informes de la semana pasada de que Trump estaba considerando la posibilidad de crear un nuevo "partido patriótico" provocaron gran conmoción en la clase dirigente republicana, que teme que pueda dividir los votos del partido y arruinar sus posibilidades para las elecciones intermedias de 2022.

Sin embargo, los últimos acontecimientos en la política local del partido republicano sugieren que Trump podría no necesitar un nuevo vehículo político. Desde las elecciones, los activistas de derecha en varios estados han intentado reforzar su control sobre el aparato del partido y demostrar su lealtad al ex presidente.

En Arizona, por ejemplo, el partido republicano votó esta semana censurar al ex senador republicano Jeff Flake y a Cindy McCain, la viuda de John McCain, por haber apoyado a Biden en las elecciones de noviembre.

También censuraron a Doug Ducey, el gobernador republicano del estado y antiguo aliado del ex presidente, por imponer las restricciones vinculadas al Covid-19. Trump se volvió en contra de Ducey después de noviembre, afirmando que el gobernador había "traicionado" al pueblo de Arizona por no haber anulado los resultados de las elecciones presidenciales en ese estado.

En Oregón, el partido republicano publicó una resolución en la que afirma que el ataque al Capitolio del 6 de enero fue una operación de "bandera falsa" destinada a "desacreditar al presidente Trump, a sus partidarios y a todos los republicanos conservadores".

"Está completamente alejado de la realidad, y es autodestructivo si su propósito es construir un partido más grande y atraer más votantes", dijo Heye sobre las iniciativas de los funcionarios locales del partido.

Y agregó: Están más interesados en expulsar a quienes consideran herejes que en ganar adeptos. Esa no es una estrategia para ganar".

Mientras tanto, Sarah Huckabee Sanders, exsecretaria de prensa de Trump, lanzó su candidatura a gobernadora de Arkansas el martes con un video de casi ocho minutos que se apoya mayormente en su experiencia en la Casa Blanca de Trump.

Poco después, Trump respaldó su candidatura en un comunicado: "Sarah Huckabee Sanders es una guerrera que siempre luchará por la gente de Arkansas y hará lo que sea correcto, no lo políticamente correcto. . .Sarah será una GRAN Gobernadora, ¡y tiene mi completo y total respaldo!".

Tiene claras ventajas electorales contar con el apoyo de Trump, sobre todo en un estado de color rojo rubí como Arkansas, donde el ex presidente ganó por un margen de casi 28 puntos en noviembre. Pero también existen riesgos importantes, particularmente en los estados pendulares, donde la carrera electoral para elegir senador y gobernador probablemente sea reñida en 2022.

Más de 9000 votantes en Arizona solicitaron retirar su inscripción en el partido republicano desde el ataque al Capitolio del 6 de enero, según el secretario de Estado del estado. Se registraron patrones similares en otros estados clave, como Florida, Pensilvania y Carolina del Norte, todos ellos lugares en los que los republicanos tratarán de retener sus bancas en el Senado en las elecciones legislativas de 2022.

Recientes encuestas nacionales sugieren que la base republicana sigue siendo leal al presidente y a sus infundadas afirmaciones de que las elecciones de noviembre fueron "manipuladas".

Un sondeo de la Universidad de Monmouth publicado el lunes mostró que casi tres cuartas partes de los republicanos creen que Biden ganó la presidencia porque hubo fraude electoral. Entre ese grupo, dos tercios dijeron a los encuestadores que es momento de seguir adelante, pero un tercio, o alrededor del 10% de todos los adultos estadounidenses, afirmaron que nunca aceptarán a Biden como presidente.

"Varios aparentes líderes del partido republicano siguen difundiendo ese falso discurso, y muchos otros que saben que ese reclamo es equivocado no fueron lo suficientemente honestos como para desmentirlo", dijo Patrick Murray, director de la encuesta. 

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