FINANCIAL TIMES

Neoliberales, estatistas y el péndulo que impide que América Latina pueda reconstruirse

Los tire y afloje políticos deben dar paso a un consenso sobre la necesidad de invertir en educación e infraestructura de calidad durante un período prolongado.

Hace décadas que América latina está desgarrada por un amargo y a menudo destructivo tira y afloje en materia de política económica que enfrenta a los "neoliberales" partidarios del libre mercado con los estatistas que están a favor del gobierno grande.

Un bando capta a los votantes; cuatro años más tarde, el electorado se inclina en la dirección opuesta y el bando rival arrasa. Su primera medida en el poder es deshacer lo más rápido posible lo que hizo el anterior gobierno.

En Argentina, por ejemplo, el gobierno peronista de Cristina Fernández de Kirchner fijó controles de precios, subió los impuestos y nacionalizó la compañía petrolera local entre 2007 y 2015. 

Luego fue electo Mauricio Macri, un empresario a favor del libre mercado que desreguló y achicó el Estado. Pero perdió frente a los peronistas en 2019, quienes enseguida reintrodujeron los controles de precios y las subas de impuestos.

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En México, uno de los primeros actos del presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador tras asumir el poder en 2018 fue descartar un aeropuerto nuevo que estaba construido en una tercera parte y era muy necesario para la Ciudad de México, un proyecto iniciado por su predecesor, Enrique Peña Nieto. 

Ahora, también busca revertir las reformas que hizo Peña Nieto en el sector energético y que permitieron que el sector privado invierta en energías renovables y algunos yacimientos petrolíferos. Además, quiere devolverle el predominio a la petrolera estatal Pemex.

 Una de las primeras medidas del presidente mexicano de izquierda Andrés Manuel López Obrador fue detener la construcción de un aeropuerto 

Falta el consenso al que llegaron algunas de las regiones de mayor éxito económico del mundo, como el sudeste asiático, sobre la necesidad de invertir en educación e infraestructura de calidad durante un período prolongado y de desarrollar industrias de exportación competitivas a nivel internacional.

Pero, en medio de la devastación causada por el coronavirus, existe ahora un notable grado de acuerdo entre los expertos sobre las políticas que se deben seguir en Latinoamérica, la región más afectada por la crisis sanitaria y económica de Covid-19.

La clave es "reconstruir mejor", término que utilizan desde el Banco Mundial hasta los académicos para referirse a aprovechar la oportunidad que creó la pandemia para lograr que las economías de la región sean más competitivas, inclusivas y sostenibles.

En Latinoamérica, el populismo no es ni será la solución al drama del Covid 

Esto implica aprovechar las oportunidades que se abrieron a partir de la digitalización más veloz para mejorar todo, desde la educación hasta los servicios de salud y la administración pública, y utilizar la transición hacia la energía más ecológica para invertir en infraestructura que ofrezca mejores servicios públicos a menor costo.

El sector privado ya está a la altura del desafío. La fintech argentina Ualá, por ejemplo, ofrece servicios de banca digital a millones de personas que antes no estaban bancarizadas. 

La compañía brasileña Dr Consulta permite a los trabajadores de ingresos modestos acceder a servicios médicos de alta calidad y bajo costo de forma sencilla y rápida. 

Y el gigante del comercio electrónico MercadoLibre construyó una enorme red logística para la entrega de compras online en toda América latina.

Mercado Libre construyó una enorme red logística para la entrega de compras online en todo América latina.

Gracias a esas y otras docenas de start-ups que figuran en el último ránking de FT-Statista que enumera a las compañías de América que más crecieron, las economías de la región están funcionando mejor para todos.

Dado el grado de acuerdo sobre las políticas a seguir, la pregunta es simplemente si los latinoamericanos elegirán gobiernos dispuestos a aplicarlas.

Sin embargo, el Banco Mundial -junto con otras instituciones internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- señala que América latina sufría numerosas "enfermedades preexistentes" incluso antes de la pandemia: bajo crecimiento, alta desigualdad y falta de competitividad global. Volver al statu quo no es una opción.

América latina antes de la pandemia ya tenía bajo crecimiento, alta desigualdad y falta de competitividad global.

Incluso el FMI, antes el guardián de la ortodoxia económica, actualmente defiende la necesidad de tomar crédito adicional para aliviar el impacto social de la pandemia, y reestructurar la carga de la deuda existente para hacerla más sostenible.

Perú y Chile eligen a sus presidentes a fines de este año, mientras que México y Argentina tienen elecciones legislativas de mitad de mandato. El año que viene, Brasil y Colombia eligen nuevos líderes.

Eric Parrado Herrera, economista jefe del BID, sostiene que "hay que evitar el populismo y el cortoplacismo" en la próxima racha de elecciones latinoamericanas. "Es importante contar con un consenso nacional para tener una visión a largo plazo de las reformas que necesitamos", agregó.

Pero los presagios hasta ahora no son buenos. Los dos países más grandes de la región -Brasil y México- ya están gobernados por populistas.

En Argentina, Cristina Fernández de Kirchner volvió a gobernar para un tercer mandato, esta vez como poderosa vicepresidenta. Presiona para que se controlen precios, se subvencionen servicios públicos y se posterguen las negociaciones sobre la deuda con el FMI.

En Perú, un profesor de la escuela primaria de extrema izquierda, Pedro Castillo, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales este mes en un resultado sorprendente, y se enfrentará a una populista conservadora, Keiko Fujimori, en la segunda vuelta.

En Perú, el izquierdista Pedro Castillo y la populista conservadora Keiko Fujimori competirán en la segunda vuelta.

A los populistas chilenos también les va bien. Sólo Ecuador ha interrumpido esta tendencia, eligiendo como presidente a un ex banquero pragmático, en lugar de un populista de izquierda.

Con esa excepción, en las encuestas de opinión no es fácil encontrar candidatos que defiendan el tipo de políticas fue permiten "reconstruir mejor" a largo plazo. Sin embargo, Parrado sigue siendo optimista y cree que el atractivo del populismo no durará.

"El populismo no es sostenible", dice. "Se puede engañar a la gente una vez, pero no dos, ni tres veces".

Traducción: Mariana Oriolo


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Comentarios

  • SC

    sebastian C.

    30/04/21

    Argentina la gente ya fue engañada 3 veces y le encanta ser engañada , además Macri lejos de ser un liberal , aumentó impuestos , aumentó los planes sociales , reinstauro el cepo que el mismo había levantado, no privatizó ninguna empresa

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