FINANCIAL TIMES

Larry Summers: "Me preocupan las medidas excesivas en EE.UU."

El ex secretario del Tesoro critica la magnitud de la política fiscal de Biden y advierte que podría derivar en sobrecalentamiento y despilfarro de recursos

La economía mundial lucha por escapar del impacto económico del Covid-19. Durante el peor momento de esta pandemia, los países de altos ingresos brindaron una escala de generosidad fiscal y monetaria sólo vista durante las guerras mundiales.

Sin embargo, ahora con Joe Biden como presidente, Estados Unidos propone hacer más que duplicar la ayuda, que ya es generosa. ¿Lo que hace la administración estadunidense está bien calculado o implica un riesgo excesivo?

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Para sus defensores la idea de "ir a lo grande" está diseñada, entre otras cosas, para rectificar los errores, según lo ven ellos, cometidos durante la administración Obama de 2009. Quieren que éste sea visto como un momento político transformador. Pero Lawrence (Larry) Summers, de Harvard, critica el enfoque como el "menos responsable" en 40 años.

Summers es un influyente economista y político de la centro izquierda estadounidense. Ganó la medalla John Bates Clark en 1993 y fue economista jefe del Banco Mundial, secretario del Tesoro durante la presidencia de Bill Clinton y director del Consejo Económico Nacional de Barack Obama.

Summers nunca fue reacio a generar polémica como pensador y responsable de formular políticas. En particular, en 2013 reintrodujo en las discusiones macroeconómicas la idea del "estancamiento secular", utilizada por primera vez por el keynesiano Alvin Hansen en la década de 1930.

Utilizaba esos términos para explicar un período largo de política monetaria blanda o ultra blanda combinado con demanda débil y crecimiento decepcionante. En aquel entonces se convirtió en el principal economista que abogaba por una menor dependencia de la política monetaria y por una política fiscal más activa.

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Ahora Summers -un demócrata con su partido otra vez en el poder- critica la escala y la dirección de las políticas fiscales de la administración. En lugar de aplaudir su audacia, teme que conduzcan al sobrecalentamiento y despilfarro de recursos.

Durante una conversación con Martin Wolf, Summers explicó por qué el nuevo enfoque puede salir desastrosamente mal. Está de acuerdo en que hay argumentos sólidos a favor de una estrategia más agresiva para la política fiscal. Pero la política fiscal aún debe estar basada en realidades y prioridades económicas, y ésta, insiste, no lo está.

Si Summers se equivoca, no importará mucho. Si tiene razón, es probable que las esperanzas de una presidencia transformadora terminen en una catastrófica decepción económica y política.

La administración Biden ya aprobó un paquete de estímulo fiscal de u$s 1,9 billones y se habla de una inversión de u$s 3 billones, que equivale casi a una cuarta parte del PBI.

Martin Wolf: Eres crítico de estas políticas. ¿Por qué?

Larry Summers: Si nos fijamos en la economía a principios de este año, los pronósticos decían que el Covid reduciría los sueldos y salarios de los hogares estadunidenses en entre u$s 20.000 y 30.000 millones mensuales, con esa cifra cayendo con el correr del año. Entonces, eso sería un agujero de entre u$s 250.000 a u$s 300.000 millones en sueldos y salarios a lo largo del año.

Observo ese agujero y los u$s 900.000 millones de estímulo en el paquete de diciembre, los u$s 1,9 billones del plan que se aprobó recientemente y los u$s 2 billones de excedente de ahorro, que probablemente también se gastará. Veo a la Fed pisando el acelerador como nunca lo hizo ninguna Fed.

Noto una discusión seria sobre billones de dólares más en estímulo fiscal, junto con la explicación de que este último paquete no es un alivio temporario para el Covid, sino un presagio de una gran transformación en la política social, lo que sugiere que al menos una parte continuará de forma indefinida.

Entonces, miro ese agujero que se achica. Luego observo los gastos que no son difíciles de agregar a los varios billones, y noto que hay un gran riesgo de que la cantidad de agua que se vierte supere ampliamente el tamaño de la bañadera.

Eso puede manifestarse en un aumento de la inflación y una aceleración de las expectativas de inflación. Como ocurre a menudo, se puede manifestar en la Reserva Federal con la sensación de que es necesario un aumento brusco y sorpresivo de las tasas de interés, y en la posterior desaceleración de la economía y caída en recesión.

Puede manifestarse en un período de auge y optimismo eufórico que conduzca a burbujas insostenibles, o todo puede salir bien. Pero no me parece que la probabilidad preponderante sea que salga bien. Por eso me preocupa que lo que se está haciendo sea sustancialmente excesivo.

Traducción: Mariana Oriolo

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