Financial Times: un final de pesadilla para la presidencia de Donald Trump

Preocupa lo que pueda hacer el presidente de Estados Unidos en las dos semanas que le quedan en el cargo

Noventa minutos antes de que los rovoltosos irrumpieran en el Capitolio, el presidente de Estados Unidos,Donald Trump , se dirigió a muchas de estas personas utilizando un lenguaje claramente provocador. "Nunca recuperarán nuestro país con debilidad", afirmó Trump. "Tienen que mostrar fuerza". Su abogado personal, Rudy Giuliani, también llamó a la multitud a hace un "juicio por combate".

Un grupo compuesto por manifestantes de Make America Great Again, Proud Boys y otras organizaciones de extrema derecha le tomaron la palabra. Lo que siguió fue la profanación.

Cuatro años después de que Trump advirtiera sobre la "carnicería estadounidense" en su discurso inaugural, obtuvo lo que quería. Las escenas de los insurrectos, algunos de ellos armados, saqueando el Congreso, caerán en la infamia de la democracia estadounidense.

Nadie debería hacerse el sorprendido. Trump prometió "recuperar el control" desde antes de asumir el cargo. Durante el periodo previo a la elección presidencial del año pasado, Trump predijo repetidas veces que sería la más manipuladas de la historia de Estados Unidos. Desde que perdió, transmite esa falsedad cada vez con mayor intensidad.

Lo afirmó nuevamente el miércoles por la tarde, en el video de Twitter en el que instó a sus seguidores a irse a casa (Twitter bloqueó luego la cuenta del presidente e insistió en que borrara la publicación). En Twitter y en otros lugares, Trump alimentó la teoría de la conspiración de QAnon que afirma que Washington está controlado por un profundo estado de pedófilos.

Ahora, una gran minoría de estadounidenses cree que las elecciones estadounidenses fueron fraudulentas. No sorprende que algunos se dispusieran a atacar el Congreso justo cuando se reunía para ratificar la victoria de Joe Biden. Lo único que sorprende es que no hayan sido más.

La pregunta más urgente ahora es qué podría intentar hacer Trump en las dos semanas que le quedan en el cargo. Los militares de alto rango del Pentágono  discutieron en detalle cómo responderían si Trump intentara declarar la ley marcial, utilizando la Ley de Insurrección de 1807.

Algunos políticos cercanos a Trump, incluido Michael Flynn, su ex asesor de seguridad nacional, lo instaron a invocarla. Después de que los partidarios irrumpieron en el Capitolio, Ivanka Trump, la hija del presidente, los llamó "patriotas estadounidenses" en un tuit que luego borró.

La preocupación por lo que Trump todavía puede intentar hacer no es académica. A pesar de lo que sucedió el miércoles, aún cuenta con la lealtad personal de muchos uniformados.

Una razón por la que la multitud irrumpió en el Congreso con tanta facilidad es porque muchos de los agentes policiales del Capitolio estaban claramente de acuerdo. Algunos incluso se tomaron selfies con los insurrectos dentro del edificio.

El contraste con la forma en la que trataron a los manifestantes de Black Lives Matter el pasado mes de junio, cuando la policía despejó violentamente Lafayette Square para dar paso a una sesión fotográfica de Trump, es evidente. Si los manifestantes afroamericanos hubieran intentado asaltar el Capitolio o la Casa Blanca, no cabe duda de que se habrían utilizado balas.

La siguiente pregunta es cuántos republicanos seguirán apoyando el relato de Trump de que se "robaron las elecciones".

Poco antes de que el Congreso fuera invadido, Mitch McConnell, el líder saliente de la mayoría del Senado, había repudiado que Trump intentara declarar las elecciones como fraudulentas. Los críticos dirán que el discurso inesperadamente contundente de McConnell llegó un día tarde y le faltaron cinco para el peso.

Pero fue capaz de mostrar con energía la realidad cuando era importante hacerlo. No se puede decir lo mismo de Ted Cruz, el senador texano: Josh Hawley, el senador de Missouri, y más de 100 de sus colegas en ambas cámaras. Su protesta teatral contra la ratificación de las elecciones fue interrumpida por un ataque en tiempo real al edificio en el que estaban hablando.

En su discurso, Cruz dijo que el hecho de que tantos estadounidenses creyeran que la elección fue un fraude representa "una profunda amenaza para nuestro país". Se trató de un clásico caso del pirómano haciéndose pasar por bombero. Quince minutos después, la sesión se detuvo abruptamente.

Mientras la policía del Capitolio trasladaba a los senadores a un lugar seguro, Mitt Romney, el senador de Utah que ha sido una de las raras voces republicanas que han advertido del autoritarismo de Trump, gritó a sus colegas: "Esto es lo que han conseguido". Y tenía razón.

De acuerdo o no con él, Romney habla en nombre del partido que solía preocuparse por la Constitución, la ley y el orden de Estados Unidos, el lugar que ocupa el país en el mundo y el civismo en la política. Aquellos que se han sumado a Trump están ahora atados a sus manifestantes. Es posible que no esperaran que las consecuencias fueran tan peligrosas. Pero esa fue la apuesta que hicieron. Como dijo John F Kennedy en su discurso inaugural: "Aquellos que buscaron locamente el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él".

Traducción: Mariana Oriolo

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