Financial Times: los inversores de capital privado se beneficiarán de la actual crisis

Los mercados donde se negocian activos no cotizantes todavía pueden ofrecer retornos decentes. Se espera que la próxima década sea tan favorable para estas inversiones como lo fueron los años pos 2008

Algunas tendencias son tan potentes que ni una recesión mundial desencadenada por una pandemia modifica mucho su curso. Lo más probable es que en esta próxima década sea aún más el dinero que los inversores retiren de los mercados públicos de valores para colocarlo en rincones más opacos del sistema financiero.

El término "capital privado" se refiere prácticamente a cualquier activo que no se negocia en un mercado público de valores como ocurre con las acciones y los bonos. Abarca desde fondos de private equity y bienes inmuebles hasta áreas más de nicho pero de rápido crecimiento, como infraestructura y "crédito privado", es decir, préstamos a medida acordados entre las empresas que necesitan crédito y los fondos de inversión.

La última década ha sido muy favorable para el capital privado. Los inversores institucionales salieron desesperados en busca de alternativas para compensar los menores rendimientos de los bonos y el deterioro de las perspectivas para las acciones, con la esperanza de obtener una "prima de iliquidez" por el riesgo adicional que implica tener activos difíciles de vender.

Dado su exuberante crecimiento, muchos observadores habían pronosticado que la industria de capital privado se vería gravemente afectada en caso de una recesión.

Pero la crisis actual alimenta muchos de los factores que han impulsado su crecimiento. El mayor empuje lo obtuvo durante la era pos 2008 de bajas tasas de interés, pero muchos inversores creían que en algún momento volverían a subir. Hoy es difícil que alguien piense eso. Esto tiene importantes implicancias en la asignación de activos.

Antes, los inversores podían autoengañarse diciendo que podían esperar a que los rendimientos de los bonos se acercaran a la normalidad, pero ahora la normalidad es otra. La mayoría de los inversores todavía anhela los rendimientos de entre 7% y 9% Y sólo los mercados privados podrían ofrecer eso.

Al mismo tiempo, las compañías se están cansando de las cargas y del implacable control diario que implica cotizar en bolsa. Es probable que con la crisis se acentúe la tendencia a que las empresas prefieran seguir siendo no cotizantes. Aunque más empresas salieron a captar dinero en el mercado de bonos, es una opción viable sólo para las grandes compañías. Es probable que en estas circunstancias las más chicas recurran mucho más a los fondos de deuda privada.

La industria de capital privado corre el riesgo de que se intensifiquen los controles o que el gobierno imponga restricciones, pero por ahora el panorama regulatorio es favorable.

Quizás a muchos les disgusten las razones y teman a las consecuencias, pero en cuanto al capital privado es más probable que estemos en el umbral de una nueva era de crecimiento, que en el inicio de su desaparición.

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