Financial Times: la pandemia todavía no nos colocó frente la prueba más difícil

Es inevitable que haya más confinamientos estrictos mientras se avanza con los planes de vacunación.

Se dice que no hay hora más oscura que justo antes del amanecer. Las vacunas nos habían esperanzado de que se relajarían gradualmente las restricciones y volveríamos a algún tipo de normalidad en unos meses. La aparición de al menos dos variantes más contagiosas del coronavirus  implica que muchas poblaciones enfrentan, por el contrario, confinamientos más estrictos, con todo el daño humano y económico que ello conlleva. Las presiones sobre los sistemas de salud, y las muertes, podrían ser mayores a las registradas durante los días más sombríos de la primera ola hace nueve meses. La primera parte de este año será muy diferente a lo que se preveía hace apenas unas semanas.

Los científicos siempre supieron que el virus mutaría. Lo que no esperaban eran mutaciones tan extensas, o que originaran cambios tan rápidos y considerables en cuanto a su impacto. La variante que se está extendiendo en gran parte del Reino Unido, y que ya se ha encontrado en 25 países, contiene 17 sorprendentes cambios en su código genómico que podrían alterar su comportamiento. Eso le ayudó a desplazar a sus predecesores y se extendió rápidamente incluso durante la cuarentena nacional que aplicó Inglaterra en noviembre. Una variante encontrada en Sudáfrica tiene tres cambios significativos en su proteína espicular que también le ayuda a propagarse mucho más rápido -y a producir una "carga" viral más alta entre las víctimas.

Por ahora, las variantes no parecen tener tasas de mortalidad más altas - aunque, aritméticamente, las tasas de transmisión más elevadas que se dejen sin controlar provocarán más muertes. Se cree que ninguna de las dos variantes es más resistente a las vacunas existentes, aunque a los científicos les preocupa más la cepa sudafricana. El creador de la vacuna BioNTech/Pfizer dijo que la vacuna se puede modificar para combatir las cepas mutantes en un plazo de seis semanas. Pero incluso eso causaría demoras cruciales.

Una implicancia es que se necesita una vigilancia internacional mucho mayor para detectar rápidamente las mutaciones. A diferencia de muchas áreas de control de virus, ésta es una en la que el Reino Unido es líder porque ha llevado a cabo casi la mitad de toda la vigilancia genómica mundial de coronavirus hasta la fecha. Sudáfrica también tiene una sólida capacidad. Puede haber variantes similares en otros lugares, que ya están aumentando las tasas de transmisión, pero que aún no han sido identificadas. Otros países avanzados, como Francia, Estados Unidos e incluso Alemania, han realizado una vigilancia mucho menor, pero podrían adquirir la capacidad por un costo relativamente bajo.

La segunda implicancia es que las economías que pueden permitirse el lujo de hacerlo deberían centrarse en una estrategia doble: desplegar las vacunaciones lo más rápidamente posible, manteniendo al mismo tiempo un confinamiento estricto. Cuanto más rápido se pueda inocular a los miembros vulnerables de la sociedad, antes se podrán reducir las restricciones. Pero las primeras etapas de la vacunación son también un momento de gran peligro. A algunos científicos les preocupa  el período en que la población está parcialmente inmunizada y la transmisión rápida continúa, porque se pueden generar las condiciones y la presión evolutiva para que surjan cepas resistentes a las vacunas. En este sentido, la decisión de Gran Bretaña de vacunar al mayor número posible de personas, a riesgo de retrasar las dosis de refuerzo -aunque recibe el apoyo de los asesores gubernamentales- ha dividido la opinión científica.

Las restricciones más severas anunciadas en Inglaterra, Escocia y muchas partes de Europa son correctas e inevitables. Los gobiernos se han esforzado por equilibrar la protección de las vidas y los sistemas de salud con la protección de la economía. Sin embargo, frente a estas cepas altamente contagiosas, todo lo que no sea una cuarentena estricta corre el riesgo de provocar un número intolerable de muertes y sólo posterga el momento en que las vacunas inclinen la balanza y se empiece a reanudar la actividad comercial y a normalizarse la vida. Está a la vista una tentadora especie de línea de llegada. Sin embargo, alcanzarla requerirá de una costosa prueba de resistencia y determinación.

Traducción: Mariana Oriolo

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