Financial Times: América latina teme recibir un trato más severo si Biden gana las elecciones

El enfoque demócrata en temas como cambio climático, derechos humanos y corrupción podría ser incómodo para líderes de la región, acostumbrados a un presidente estadounidense que hace la vista gorda

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el año pasado le ofreció a su par argentino recién electo Alberto Fernández algunos consejos privados sobre cómo tratar al mandatario estadounidense: "Con Trump podes hacer lo que quieras, sólo no digas nada, no te enfrentes a él y va a estar bien".

El consejo fue acertado. Aunque a Trump le gusta dar ultimátums a los presidentes latinoamericanos, perro que ladra no muerde. Sus amenazas de cerrar la frontera mexicana, fijar aranceles punitivos a Brasil o invadir Venezuela resultaron vacías.

Una presidencia de Joe Biden puede ser más que un desafío. Hay diplomáticos y ex altos funcionarios estadounidenses que sostienen que las posiciones del demócrata en materia de comercio, derechos humanos, cambio climático y lucha contra la corrupción podrían resultar incómodas para algunos de los líderes de la región, que están acostumbrados a un presidente estadounidense que hace la vista gorda.

"En temas como el comercio, el trabajo y el medio ambiente, Biden podría ser mucho más duro que Trump", afirmó Jorge Castañeda, ex ministro de Relaciones Exteriores de México.

Juan Cruz, que fue el principal asesor de la Casa Blanca en cuestiones sobre América latina desde 2017 hasta 2019, contó que la región había encontrado un modus vivendi con Trump.

"Lo que habrá en una presidencia de Biden es una política exterior matricial, integrada, con grises. Te vamos a elogiar en algunos temas y a criticar en otros," señaló.

Algunas cosas no cambiarían si Biden asumiera en enero: América latina no sería una prioridad, especialmente para un presidente estadounidense que enfrentará una grave emergencia económica y sanitaria. Dentro de la región, México sería el principal foco de atención debido a su larga frontera terrestre -fuente de inmigración ilegal y contrabando de drogas- y a su condición de gran socio comercial y de inversiones.

Biden, que conoce bien la región desde su época de vicepresidente, prometió poner fin a muchas de las políticas inmigratorias de Trump. Dejaría de construir el muro en la frontera mexicana y ofrecería un plan de ayuda de u$s 4000 millones para fomentar la prosperidad en América Central, el origen de gran parte de la migración.

Eso conlleva sus propios riesgos. Thomas Shannon, un ex alto funcionario del Departamento de Estado, dijo: "El mayor desafío al principio quizás sea el tema de la inmigración. Hay una verdadera presión para que se reviertan las medidas sobre migración, refugiados y asilo, pero si no tienen cuidado en cómo lo hacen, podría llevar a muchos centroamericanos a decidir que éste es el momento de dirigirse al norte".

Los compromisos de Biden sobre el cambio climático pueden ser otra fuente de fricción en una región donde muchos presidentes siguen aferrados al desarrollo ligado al uso de combustibles fósiles. El demócrata delineó cómo planea iniciar una revolución de energía limpia y, si gana, recibirá presiones para que se enfrente a López Obrador, que centró toda su visión económica en el impulso al petróleo y al carbón.

Las opiniones de Biden sobre la deforestación del Amazonas ya han molestado al presidente de extrema derecha de Brasil, Jair Bolsonaro, que es cercano a Trump. En respuesta a la amenaza de Biden de que habrá "consecuencias económicas importantes" si el país no cumple con su plan de u$s 20.000 millones para proteger la selva tropical, Bolsonaro dijo que el candidato demócrata había mostrado una "clara señal de desprecio hacia la coexistencia cordial y fructífera".

"El clima es muy importante para Biden y... aislará a Bolsonaro y a sus socios", dijo un alto diplomático que sigue de cerca a Brasil. "Para ellos, perder a su gran amigo en el norte podría ser un gran problema. Tienen todos los huevos en esa canasta."

Bolsonaro no es el único líder latinoamericano que ha apostado fuertemente a Trump. El colombiano Iván Duque también se enfrenta a un difícil inicio de una administración Biden por haber alentado las políticas de Trump en Venezuela. "Los colombianos realmente metieron la pata. En esta elección se mostraron muy a favor de Trump", dijo un ex alto funcionario de EE.UU..

Juan Guaidó, el líder de la oposición venezolana reconocido como legítimo por EE.UU. a principios del año pasado, pierde brillo en Washington debido al constante estancamiento político en Venezuela. El fuerte respaldo de Guaidó a las sanciones de "máxima presión" que aplicó Trump a Venezuela lo convierte en un socio poco ideal para un gobierno de Biden que busca adoptar un enfoque más multilateral y negociado apuntado a aliviar la severa crisis humanitaria que sufre el país.

En cuanto a Venezuela, al igual que con Cuba, es poco probable que un gobierno de Biden vuelva directamente a la tregua de la época de Obama; la influencia de los votantes latinos anticomunistas en el estado clave de Florida se encargará de eso. Es más probable que se avance con pasos cautelosos para crear confianza.

Dado que los líderes de las naciones andinas de Chile, Perú y Ecuador probablemente dejen su cargo durante el primer año de un nuevo presidente de EE.UU., el Fernández de Argentina, un izquierdista pragmático, sobresale como uno de los mandatarios latinoamericanos que podrían beneficiarse si Biden es presidente.

Pero ninguno de los dos candidatos presidenciales de EE.UU. dijo mucho hasta ahora sobre lo que posiblemente sea el mayor desafío de la región: la necesidad de modernizar sus economías dependientes de las materias primas, para reiniciar el crecimiento y generar prosperidad, algo que busca su población cada vez más inquieta.

Traducción: Mariana Oriolo

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