En Inglaterra, canchas de golf toman reservas para pasear en privado

En los países donde se extendieron las cuarentenas hasta mayo, crece la controversia sobre el uso de los parques y espacios verdes.

Los absolutistas del aislamiento social no ven ningún motivo para pasear, tomar sol o hacer un picnic al aire libre. Perciben los espacios verdes como adecuados sólo para hacer ejercicio y trasladarse.

Pero, ¿qué pasa con los que viven hacinados sin acceso a un espacio al aire libre privado? Están quienes sostienen que para las familias que viven en departamentos con niños pequeños, el acceso sin restricciones a un parque abierto es tan esencial como la comida. Mientras las familias mantengan su distancia, argumentan, ¿por qué deberían prohibirse las actividades al aire libre? Lo mismo aplica para los que viven en condiciones de hacinamiento o comparten alojamiento sin espacios comunes.

Para los gobiernos, el verdadero problema tiene que ver con la gestión de multitudes y el temor a que inadvertidamente se junte mucha gente y se rompa el distanciamiento social.

Una solución sensata podría consistir en conceder a los más necesitados una excepción a la prohibición general de pasear por los parques. Pero la evaluación de esas solicitudes y la vigilancia de las excepciones probablemente sean imposibles de costear.

A diferencia de los centros comerciales y tiendas, que pueden restringir el acceso a sus locales, en muchos parques y espacios comunes éso no se puede hacer.

Ahí es donde el sector privado puede ayudar. Los propietarios de grandes espacios abiertos privados, incluidos canchas de golf y granjas, están probando la posibilidad de permitir a las familias disfrutarlos responsablemente sin temor a la que se junte mucha gente. Como entidades privadas, pueden controlar el acceso y condicionarlo al cumplimiento de normas y reglamentos específicos.

En Gran Bretaña, una de esas iniciativas, coVValk, en Newport, Shropshire, ya permite con la aprobación del alcalde local que las familias reserven con anticipación un horario para caminar dentro de su cancha de golf privada. Richard Maryniak, un impulsor del programa, quiere que las marcas corporativas y los patrocinadores también participen para que las familias de menos recursos accedan a espacios abiertos.

Si esa idea recibiera la bendición formal del gobierno, ayudaría a aumentar la tolerancia y, por lo tanto, la eficacia de las cuarentenas urbanas. También trasladarían el costo de la administración de esos espacios al sector privado.

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