FINANCIAL TIMES

La fortaleza del dólar desafía a los escépticos

En un escenario de mayores esperanzas de repunte económico, la moneda estadounidense avanza frente al euro mientras los operadores descuentan el alza de las tasas de interés

Al igual que muchas resoluciones que se toman al inicio de un nuevo año, las convicciones sobre la dirección futura de las divisas pueden desmoronarse con rapidez.

La mayoría de los estrategas e inversores empezaron a operar en 2021 con la firme convicción de que el dólar se debilitaría, lo que empujaba hacia arriba el euro. Con la mayor parte del año aún por delante, esta opinión antes generalizada podría seguir en pie, pero hasta ahora la predicción no se cumple tanto.

El euro perdió 1,2% frente al dólar desde principios de enero; de sus máximos multianuales de u$s 1,2349 a principios de enero pasó a rondar u$s 1,20 el miércoles. El índice dólar, que mide el valor de la moneda estadounidense frente a una canasta de divisas extranjeras, subió 1,2% este año.

Se esperaba que el dólar se debilitara, dada la magnitud de los esfuerzos de la Reserva Federal estadounidense por mantener bajas las tasas de interés mediante la compra de bonos y una política monetaria extremadamente blanda. Además, se preveía que la divisa se resintiera a raíz de la preocupación por los crecientes niveles de endeudamiento en EE.UU., los cuales podrían limitar las opciones para estimular el crecimiento.

La suba de tasas de EE.UU. golpea a las tecnológicas y abre oportunidades en otros sectores

Eso habría provocado un creciente dolor de cabeza para el Banco Central Europeo. Si el euro se fortalece se ve afectada la economía de la región porque hace que las exportaciones sean menos competitivas, a la vez que reduce el precio de las importaciones en un momento en que la eurozona atraviesa un período de deflación.

Sin embargo, la economía estadounidense acelera el paso más de lo previsto y los rendimientos de los bonos suben porque los inversores se vieron empujados a tener en cuenta el regreso de las subas de tasas más rápido de lo que esperaban.

En lugar de centrarse en la abundancia de dólares que circulan por la economía mundial, los inversores se fijan cada vez más en el ritmo del crecimiento económico tras la pandemia. Pero eso significa abandonar las apuestas al debilitamiento del dólar y apostar al regreso del "excepcionalismo estadounidense", es decir, que el crecimiento de Estados Unidos supera al de otras economías desarrolladas.

La economía estadounidense acelera su ritmo de crecimiento más de lo previsto

Las dudas sobre la viabilidad del pronóstico de dólar débil empezaron a crecer en enero tras las victorias de los demócratas en la segunda vuelta electoral para el Senado de Georgia, que entregaron al partido el control de la cámara alta. Los resultados permitieron al nuevo presidente Joe Biden aprobar un paquete de gasto mayor de lo previsto para combatir el impacto del coronavirus, lo que hace esperar una recuperación económica más rápida.

En lugar de convertirse en un lastre para el dólar, el enorme paquete de gasto podría ser una bendición si se traduce en un crecimiento extraordinario.

Si el plan de Biden fracasa pasará a la historia como el mayor "gol en contra"

"Es un poco el dilema para todos en este momento: ¿Nos concentramos en el crecimiento o en la deuda?", señaló Ugo Lancioni, director de gestión de divisas en Neuberger Berman.

Las expectativas de crecimiento económico para EE.UU. han mejorado en un punto porcentual desde enero, mientras que las previsiones de consenso para el desempeño económico de la UE han disminuido, señaló Lancioni, que agregó que, incluso con las tasas de interés cercanas a cero, a los inversores les convenía más retener activos estadounidenses que europeos.

Si apuestan al crecimiento, los inversores se inclinarán por el fortalecimiento del dólar, siempre y cuando crean que la economía estadounidense superará a la de sus pares durante la recuperación de la pandemia. Este resultado sería un gran apoyo para el dólar, especialmente si la Fed se ve obligada a subir las tasas.

El euro no enfrenta esas amenazas. Los analistas no esperan ningún cambio en la política del BCE a corto plazo y las tasas de interés en la UE ya son las más negativas del mundo, salvo en Suiza. Esto hace que el euro sea una de las monedas menos atractivas.

Esas características hicieron que el euro vuelva a desempeñar el papel que tuvo en los años previos al inicio de la pandemia. En aquel entonces, las tasas de interés de EE.UU. superaban las de sus pares de mercados desarrollados y permitían a los inversores aprovechar la diferencia comprando activos estadounidenses con sus euros, lo que se conoce como carry trade.

Paul Meggyesi, jefe de estrategia cambiaria global en JPMorgan, contó que el banco recomienda usar el euro como moneda de financiación desde que se conocieron los resultados electorales en Georgia porque el euro tiende a bajar cuando las tasas estadounidenses suben.

La perspectiva de un alza de tasas podría estar aún lejos. Pero a medida que avance el año, podríamos ver una divergencia entre las señales que dan los grandes bancos centrales sobre la futura política monetaria. Esto podría favorecer el carry trade. Pero aún así, en un mundo donde las tasas siguen bajas, los retornos podrían ser modestos.

Traducción: Mariana Oriolo

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