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Crece la tensión entre EE.UU. y Arabia Saudita por el precio del petróleo

El aumento de los precios del petróleo se produce mientras el presidente de Estados Unidos se prepara para la campaña de reelección, de cara a los comicios de 2024.

Los renovados esfuerzos de Arabia Saudita y Rusia por empujar el precio del petróleo hacia los u$s 100 el barril amenazan con convertirse en otro problema para el presidente Joe Biden, que hizo de la gestión de la economía estadounidense -y la lucha contra la inflación- el centro de su candidatura a la reelección.

Esta semana, el crudo Brent ha superado los u$s 90 por barril por primera vez en 2023, después de que Riad y Moscú ampliaran los recortes de suministro hasta finales de año, a pesar de que el petróleo ya ha subido un 25% desde junio, mientras la demanda mundial alcanza máximos históricos.

La medida del gobierno saudí de hacer subir los precios del petróleo también corre el riesgo de reabrir una brecha entre Arabia Saudita y Washington.

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"Los saudíes no tienen muchos amigos en Washington en estos momentos. Existe el riesgo de que empiecen a convertirse en la 'evidencia uno' si Washington quiere volver a culpar a alguien de los altos precios de los combustibles o de la ralentización de la economía", dijo Raad Alkadiri, analista de Eurasia Group en Washington.

La prórroga de los recortes también llega en un momento delicado para la Casa Blanca, que ha destacado el fortalecimiento de la economía y la desaceleración de la inflación como una señal de que las Bidenomics está funcionando.

Los precios de la nafta tienden a desempeñar un papel preponderante en la percepción de la economía por parte de los votantes, y los analistas afirman que el endurecimiento del mercado del petróleo podría impulsar el crudo hasta los u$s 100 el barril antes de fin de año, lo que elevaría el costo del combustible justo cuando la inflación empieza a retroceder en las economías occidentales.

"El peligro para la Casa Blanca es que el aumento de los precios de la nafta tiene el poder de invertir la sensación de que la situación está mejorando y la inflación está bajando", afirma Richard Bronze, cofundador de la consultora Energy Aspects.

Cualquier nueva suba del precio de la nafta podría complicar también la tarea de la Reserva Federal de EE.UU. a la hora de decidir si necesita subir nuevamente las tasas de interés -que ya están en su nivel más alto en 22 años- para enfriar la economía.

Alan Detmeister, economista de UBS y exfuncionario de la Fed, dijo que esperaba ver un aumento "bastante grande" en el índice de precios al consumo de agosto -los datos se publicarán esta semana- debido al encarecimiento de la nafta. También espera otro repunte en los datos de septiembre.

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El menor aumento de los precios en otros sectores podría ayudar a compensar la inflación impulsada por la energía, pero afirmó que los movimientos de los precios del petróleo podrían "fácilmente" devolver la inflación anual de EE.UU. al menos al 4% en septiembre, frente al 3,2% actual.

Los efectos ya son evidentes en las estaciones de servicio estadounidenses, donde los precios han subido casi una cuarta parte este año, hasta u$s 3,80 el galón. Esta cifra se mantiene por debajo del máximo histórico de más de u$s 5 alcanzado el verano pasado, pero sigue estando un 60% por encima de su nivel cuando Biden asumió el cargo en enero de 2021.

La inflación en el precio del combustible le ha proporcionado a los rivales republicanos de Biden líneas de ataque de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. Culpan a la Casa Blanca de dar prioridad a la política climática sobre la producción nacional de petróleo.

"Están utilizando el medio ambiente para destruir a la gente. Tenemos oro líquido bajo nuestros pies. Estábamos haciendo una fortuna. Y luego lo desactivó", dijo Donald Trump, expresidente y favorito para las primarias republicanas, en una reciente entrevista en Newsmax. "Vamos a perforar, nene, perforar...Vamos a bajar mucho, mucho los precios de la energía".

El año pasado, cuando se desató una crisis mundial de los precios de la energía tras la invasión rusa de Ucrania, la Casa Blanca apeló a todos los recursos mientras los precios de la nafta subían por encima de los u$s 4 el galón, considerado un umbral políticamente delicado.

Biden imploró a los productores de shale-oil que bombearan más petróleo y luego autorizó que se lanzaran al mercado volúmenes récord de crudo almacenado en las reservas federales de emergencia, lo que ayudó a contener una fuerte suba del precio del petróleo.

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Pero ahora esas herramientas son menos eficaces. El otrora prolífico sector del shale está creciendo lentamente y la Reserva Estratégica de Petróleo se ha reducido a su nivel más bajo desde 1983. Esta combinación ha contribuido a tensar los mercados del petróleo a medida que se dispara la demanda mundial de combustible, lo que da a Arabia Saudita más influencia sobre los precios.

Chris Christie, el exgobernador de Nueva Jersey que ahora se presenta a las primarias republicanas, sugirió que la fría relación de Biden con Riad era la culpable de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS) "hiciera este trato con Rusia" para reducir más el suministro de petróleo.

"El príncipe heredero le está enviando un mensaje a Joe Biden", dijo Christie en Fox Business. "'No querés tener una buena relación con nosotros, bueno, tendremos una buena relación con Rusia'".

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Los operadores del sector energético también han cuestionado por qué Arabia Saudita ha ampliado sus recortes de petróleo, dado que los precios ya han subido con fuerza en los últimos tres meses.

Los observadores de la OPEP afirman que la postura del reino es matizada, incluso mientras arrecian las especulaciones sobre el papel que podría desempeñar Riad en unas reñidas elecciones estadounidenses.

El príncipe heredero ha apuntado a un precio del petróleo más alto para pagar su costoso proyecto de reforma Vision 2030, que abarca desde la construcción de la ciudad conceptual Neom en el Mar Rojo hasta la compra de futbolistas superestrellas como Cristiano Ronaldo.

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"La realidad es que el presupuesto saudí y las ambiciones a largo plazo de MBS van a requerir un petróleo en torno a los u$s 85 o más", afirma Alkadiri. "Proyectos como Neom no se construyen con un petróleo a u$s 70 el barril".

Los esfuerzos de la Casa Blanca por reconstruir los lazos con Riad -un giro respecto a la promesa de campaña de Biden de convertir al reino en un paria- es una de las razones de la moderada respuesta del gobierno estadounidense al anuncio de los recortes de esta semana, dicen los analistas.

Esto supone un marcado contraste con octubre pasado, cuando Arabia Saudita lideró por primera vez los recortes de producción de la OPEP+, lo que llevó a la Casa Blanca a acusar al cártel de "alinearse" con Rusia después de que invadiera Ucrania e indujera una crisis energética en Europa.

Después de que Riad anunciara los recortes adicionales, el asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan, dijo que la Casa Blanca mantendría un "compromiso regular con los saudíes". Pero también señaló que la "métrica definitiva" para juzgar el éxito de Biden sería "el precio de un galón de nafta para el consumidor estadounidense".

"Parece que esta vez están jugando a largo plazo y pensando estratégicamente en la relación entre EE.UU. y Arabia Saudita como algo más que una relación de suministro energético", dijo Kevin Book, de Clearview Energy Partners, en Washington. "La normalización [entre Israel y Arabia Saudita] parece más importante que el precio del petróleo a u$s 90 el barril, pero a u$s 120 se podría ver un resultado diferente", agregó.

Arabia Saudita también espera ganar influencia en sus conversaciones con la Casa Blanca, dicen los analistas. El reino tiene una larga lista de peticiones, desde un mayor apoyo militar hasta el respaldo a un programa nuclear civil. La promesa de intervenir si los precios del petróleo suben demasiado sigue siendo una carta fuerte para Riad. Su anuncio incluía una revisión mensual de los recortes que, según los analistas, podría utilizarse como moneda de cambio en las negociaciones, especialmente ahora que la campaña electoral se pone en marcha.

"En mi opinión, Arabia Saudita tiene ventaja en varios temas en este momento", dijo Karen Young, del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia. "Teniendo una administración que se adentra en un ciclo electoral, tienen muchas cartas en la mano".

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