Cómo la guerra entre Taylor Swift y un fondo privado terminó en uno de los experimentos más interesantes de la historia de la música

La campaña de Taylor Swift para regrabar sus viejas canciones está sacando del mercado al fondo privado que había adquirido el catálogo de la cantante.

En la década de los noventa, en una disputa con su compañía discográfica, Prince escribió "esclavo" en su cara y declaró: "Si no sos dueño de tus masters, ellos [la compañía] son tus amos".

En su intento por quedarse con el control de su obra, amenazó con hacer una nueva copia de sus "masters", o grabaciones de canciones originales, entre otras tácticas. Le costó dos décadas, pero finalmente Warner Records le cedió el control.

Taylor Swift ha emprendido una guerra similar contra un fondo de capital privado que posee sus grabaciones. Parece que, de nuevo, en este caso, la estrella del pop saldrá victoriosa de la batalla.

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Shamrock, un fondo de inversión de Los Angeles fundado por la familia Disney en 1978, suele ser astuto y meticuloso, según personas que han trabajado con ellos. Pero Shamrock cometió un gran error de cálculo al acordar la compra de los antiguos masters de Swift por u$s 300 millones: su compromiso de venganza.

Recapitulando: Swift se peleó con Scott Borchetta, el ejecutivo que la "descubrió" en un bar de Nashville. Borchetta vendió su empresa Big Machine, propietaria de sus masters, a Scooter Braun, antiguo manager de Kanye West.

Swift estalló ante la noticia de la venta, alegando que la "despojaba" del trabajo de su vida. Anunció sus planes de volver a grabar todos los álbumes que habían comprado. "Es algo que me hace mucha ilusión", dijo la cantante, con una amplia sonrisa con su característico lápiz de labios rojo de mujer fatal, en el programa de la mañana de ABC, mientras los fans gritaban de fondo. Como era de esperar, Braun y los inversores, entre los que se encontraba Carlyle, no tardaron en querer salirse de la inversión.

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Mientras negociaban los masters, le dijeron a los posibles compradores que Swift podría no cumplir sus amenazas, y que la publicidad generada por su ira sólo impulsó la difusión del antiguo catálogo, según tres personas a las que se les pidió que compraran el activo.

"El mensaje fue: la controversia ha sido genial para nosotros. Cada vez que nos prende fuego en Internet, la gente va a escuchar esas canciones", dijo una de estas personas. El planteo sonaba bastante razonable. Después de todo, ¿qué estrella del pop se molestaría en pasar años de su vida recreando un trabajo de hace décadas?

Resulta que el nivel de determinación de Swift, superior al promedio, ha dado lugar a uno de los experimentos más interesantes de la historia de la música moderna. Una de las artistas de mayor éxito comercial de la última década está creando minuciosamente una copia de sus seis primeros álbumes. Ha habido ejemplos de artistas famosos que han grabado nuevas copias de sus canciones, como Frank Sinatra y Def Leppard. Pero esos casos fueron antes de la era del streaming. Las nuevas versiones de Swift se encuentran ahora junto a las viejas canciones (adquiridas por le grupo de inversión privada) en los celulares de la gente.

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Esta semana Swift lanzará su segundo álbum regrabado, una copia del himno de ruptura de 2012, Red. Aún no está claro en qué medida la regrabación de álbumes antiguos como este afectará a la inversión de u$s 300 millones de Shamrock. Ese precio incluye una ganancia para Braun y Carlyle si el activo alcanza ciertos objetivos, según personas familiarizadas con el acuerdo. Excluyendo el pago, el precio se acerca a los u$s 250 millones.

El catálogo de Swift gana unos u$s 15 millones al año, según personas que han visto sus finanzas. Por lo tanto, el precio de Shamrock a u$s 250 millones supone un múltiplo de unas 16 o 17 veces sus ingresos históricos.

Su valor a largo plazo está siendo socavado no sólo por Swift, sino también por su poderoso sello discográfico, Universal. La campaña de Red (Taylor's Version) abarca una línea de merchandising, un filtro otoñal de TikTok, apariciones en programas de entrevistas y un café con leche promocional de Starbucks que se vende en tiendas desde Seúl hasta Ciudad de México.

Los asiduos seguidores de Swift han publicado tutoriales detallados para evitar que las canciones de Shamrock aparezcan accidentalmente en sus feeds de Spotify. Como compositora de su música, Swift puede optar por licenciar las nuevas versiones para utilizarlas en películas y anuncios.

Swift lanzó a principios de este año una nueva copia de su álbum Fearless de 2008. Tras una ola inicial, sigue prevaleciendo sobre la versión anterior, según datos de MRC. El nuevo Fearless se reprodujo 9 millones de veces durante la semana del 21 de octubre, frente a los 6 millones de streams del anterior.

"Para extraer el máximo valor de los activos musicales es absolutamente necesario, si no la cooperación del artista, al menos que no se enoje activamente", fue el resumen de un gestor de fondos que prefirió no comprar el catálogo.

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