El mercado petrolero perderá al menos 1.000 millones de barriles de crudo y productos refinados a causa de la guerra en Oriente Medio, incluso si el conflicto termina mañana, advirtió el director de la mayor comercializadora independiente de petróleo del mundo.

Russell Hardy, al frente de Vitol desde 2018, señaló que los ataques a la infraestructura energética en el Golfo y el cierre del Estrecho de Ormuz han provocado la pérdida de aproximadamente 12 millones de barriles de producción diaria desde que Estados Unidos e Israel bombardearon Irán por primera vez a fines de febrero.

“En números redondos, los 1.000 millones [de barriles] ya están descontados, porque probablemente ya perdimos entre 600 y 700 millones hasta ahora, pero para cuando las cosas vuelvan a moverse —si es que vuelven a moverse— lleva tiempo restablecer toda [la infraestructura dañada o cerrada]”, dijo Hardy en el FT Commodities Global Summit de Lausana.

Hardy calificó la guerra como la mayor perturbación en los mercados energéticos de su carrera de casi 40 años, por encima del shock más breve y acotado de 1990 tras la invasión iraquí de Kuwait.

“Aquel episodio tenía muchos de los mismos elementos: interrupciones en refinerías, caída en la producción de crudo, pero no era de la misma magnitud y, a diferencia de hoy... el mercado era más pequeño y había más capacidad de reserva”, afirmó Hardy. “Hoy, toda la capacidad excedente está detrás del Estrecho de Ormuz, por lo que el impacto es evidentemente muy directo.”

En la conferencia del FT, los operadores de materias primas han advertido reiteradamente que las consecuencias del cierre del Estrecho de Ormuz están lejos de haberse disipado, incluso si la Casa Blanca e Irán logran un acuerdo en los próximos días. Los traders alertaron sobre shocks alimentarios globales por la escasez de fertilizantes derivada de la pérdida del suministro de gas de Oriente Medio y sobre una desaceleración en la minería de cobre por la falta de ácido sulfúrico proveniente del Golfo, mientras el riesgo de escasez energética crece con cada día que el estrecho permanece cerrado.

La pérdida de 1.000 millones de barriles equivale a aproximadamente 10 días de consumo mundial de petróleo y más del doble de lo liberado desde reservas estratégicas para paliar el impacto en el suministro energético.

Hardy fue uno de varios operadores y analistas senior presentes en la conferencia del FT que lanzaron la voz de alarma ante la enorme caída de oferta, cuyos efectos se sienten con mayor crudeza en Asia, África y Oceanía.

Gary Pedersen, director ejecutivo de Gunvor, advirtió sobre serias “consecuencias” del cierre prolongado del Estrecho de Ormuz. “Cuando se corta ese volumen de energía a lo largo de esa cadena de suministro durante tanto tiempo —y potencialmente por más—, las consecuencias son reales”, señaló.

Frédéric Lassere, director de investigación de Gunvor, pronosticó que la guerra desencadenará una recesión global si el Estrecho de Ormuz no se reabre antes de finales de julio.

Si no logramos la reapertura [del estrecho] en tres meses, esto se convierte en un problema macroeconómico que hunde al mundo en una recesión”, afirmó.

La pérdida de 1.000 millones de barriles equivale a aproximadamente 10 días de consumo mundial de petróleo.
La pérdida de 1.000 millones de barriles equivale a aproximadamente 10 días de consumo mundial de petróleo.Fuente: ShutterstockShutterstock

Richard Holtum, director ejecutivo de Trafigura, sostuvo, sin embargo, que si bien la economía se verá golpeada por los precios más altos, los países más ricos deberían poder evitar una escasez física concreta.

Holtum comparó la situación con la crisis del gas en Europa tras la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022. “Europa perdió un tercio de su gas, pero no sufrió apagones”, señaló, y agregó que los precios se dispararon, pero no hubo desabastecimiento. “Exactamente lo mismo ocurrirá aquí. Los países ricos protegerán a sus consumidores, y los que no puedan pagar sufrirán la destrucción de la demanda”, dijo.

Los operadores y analistas se muestran escépticos ante la capacidad de Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que conduzca a la reapertura rápida del estrecho.

Helima Croft, directora de estrategia global de materias primas en RBC Capital Markets, señaló que los mercados bursátiles estadounidenses operan cerca de máximos históricos en parte porque los inversores apostaron equivocadamente a una resolución rápida. “Creo que hay también esta apuesta a que el presidente [Donald] Trump podría simplemente sentarse en la Casa Blanca y poner fin a esto”, dijo. “La gente sigue diciendo: ‘bueno, él puede hacer el Taco’, pero hacen falta dos para bailar tango”, añadió, en referencia al acrónimo TACO Trump Always Chickens Out, es decir, ‘Trump siempre se achica’—, alusión a los frecuentes giros de política del presidente.

“Todo el mundo actúa como si [Trump] fuera el único al volante en este momento”, agregó Croft, señalando que no hay garantías sobre cómo Irán encarará las negociaciones.

En un escenario en que el 50% del tráfico por el Estrecho de Ormuz se hubiera restablecido para fines de mayo, el mercado habría perdido de todos modos 450 millones de barriles de productos refinados limpios —como diésel y gasolina—, según Amrita Sen, directora de inteligencia de mercado en Energy Aspects.

A menos que los precios elevados destruyan la demanda, ese volumen de combustible no sería repuesto antes de 2030 como mínimo, dado que no existe capacidad ociosa en el sector refinador mundial, advirtió.