LAS TRES NACIONES JUNTAS PUEDEN REPRESENTAR UNA TERCERA PARTE DE LA PRODUCCIÓN GLOBAL DE CRUDO

Rusia, Arabia Saudita y EE.UU. buscan establecer un precio para el petróleo

Vladimir Putin, el príncipe heredero Mohammed bin Al-Falih y Donald Trump determinarán cual será en los próximo meses el nivel de producción global

Mientras la OPEP y Rusia se preparan para reunirse en Viena el mes próximo y discutir sobre si elevar o no la producción de petróleo, tres líderes fuertes amenazan el proceso de decisión.

El presidente ruso Vladimir Putin, el príncipe heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salman y el presidente estadounidense Donald Trump quizás sean socios incómodos, pero sus voces serán las que más se escuchen en el encuentro, aunque de manera indirecta.

Las tres naciones juntas son capaces de producir más de 10 millones de barriles diarios de crudo, que es una tercera parte de la producción global.

Sin embargo, cada uno tiene diferentes objetivos que presionan el acuerdo original firmado a fines de 2016 entre la OPEP y un consorcio de otros grandes productores encabezado por Rusia. Las voces que triunfen probablemente determinen la dirección que tomen los precios del petróleo en los próximos meses.

Para el ministro de Energía de Arabia Saudita Khalil al-Falih, la figura más poderosa del cartel de la OPEP de 14 miembros, la situación representa una angosta cuerda sobre la que tiene que caminar si quiere fortalecer su reputación de experto en petro-diplomacia.

Falih, que tuvo un rol esencial para que Rusia acordara en 2016, ahora tiene la tarea de proteger la recuperación del precio del petróleo en cerca de u$s 80 el barril, nivel que ayuda a financiar el costoso plan de reformas sociales y económicas que Salman intenta implementar en el reino.

Al mismo tiempo, necesita aplacar al temperamental presidente norteamericano, que está presionando al reino porque no quiere que suban los precios de la nafta en su país antes de las elecciones de mitad de término que se llevarán a cabo este año.

Si bien EE.UU. no participa del acuerdo, su industria de shale sin dudas se benefició con la recuperación del precio que ha promovido, pero políticamente eso queda en un segundo plano para Trump en un momento en que los precios promedio de la nafta en las estaciones de servicio se acercan a u$s 3 el galón.

Después de que Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear de Irán, una medida que estuvo muy alentada por Riyadh, los sauditas tendrán en mente la necesidad de hacer esfuerzos por detener la suba de los precios cuando Norteamérica restablezca las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní.

China e India, los países donde más crece el consumo de petróleo, también expresaron su preocupación frente al aumento de 50% que acumuló el crudo en los últimos 12 meses.

Pero las consideraciones internas sauditas, especialmente las reformas de Salman, no pueden ignorarse. Eso sugiere que Falih buscará un incremento gradual y limitado de la producción petrolera de unos pocos cientos de miles de barriles diarios, para proteger la recuperación del precio mientras demuestra a Riyadh que escucha la preocupación de sus tradicionales aliados y consumidores.

Rusia, por otro lado, parece más ansioso que los sauditas por buscar un aumento significativo de la producción, pese a que los precios más altos brinda beneficios inesperados al Kremlin.

Putin la semana pasada dijo que u$s 60 el barril es un precio justo para el petróleo. Rusia empuja al grupo a subir la producción en 1 millón de barriles diarios.

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