Qué se puede esperar de la evolución del yuan

Los analistas esperan una moneda más débil a causa del estancamiento de la economía

No queremos ver un escenario en el que las economías más importantes se disputen la devaluación de sus monedas. Esto llevaría a una guerra monetaria", sostuvo el premier de China.

La intervención monetaria ha enfriado las relaciones entre Estados Unidos y China durante más de diez años y, si bien en los últimos tiempos no se habló del tema, está amenazando con resurgir.

El colapso del mercado de valores de China, que desde mediados de junio fue testigo de una caída superior al 30% del valor de las acciones en empresas chinas, generó una reacción dramática en Beijing, donde los reguladores impusieron una prohibición de seis meses sobre la venta de acciones por parte de grandes accionistas.

A medida que la economía de China se desacelera, ¿podría haber otra reacción estridente, mediante la devaluación del renminbi a fin de estimular el comercio, en otras palabras, un estallido de la misma guerra monetaria en la que China juró no participar?

Esto depende de la evaluación del valor real del Yuan. La moneda se mantuvo en paridad fija con el dólar hasta 2005, desde entonces Beijing permitió que subiese, a excepción de un período de dos años durante la crisis financiera mundial.

Desde el final de la paridad hasta fines de 2013, el yuan aumentó un 33% en comparación con el dólar.
Después de que el dólar registrase una baja a RMB 6,05, el par de monedas durante los últimos 18 meses se negoció en un rango de RMB 6,05 a 6,27.

Según Aroop Chatterjee, estratega de tipo de cambio de Barclays, en este nivel es donde Beijing quiere que el renminbi permanezca por diversas razones.

La principal de ellas es la campaña de Beijing para ser incluida en los derechos especiales de giro, la canasta de monedas a las que el Fondo Monetario Internacional confiere el estatus de moneda de reserva oficial. Se espera que se llegue a una decisión más adelante este año.

"Parte [de la razón del rango estrecho] tiene que ver con la intención del Banco Popular de China de mantener el yuan estable y mucho de esto tiene que ver con el potencial de desestabilizar las salidas de capital", sostiene Chatterjee.

"Pero también hay que considerar la intención política en relación con los derechos especiales de giro. Quieren mostrar un panorama de estabilidad al FMI y el resto del mundo".

Por estas razones, varios estrategas de moneda esperan que el yuan se mantenga en el nivel de 6,26 hacia fin de año. Pero Daniel Tenengauzer, estratega de mercado de divisas para mercados emergentes de RBC Capital Markets, tiene sus reparos. Piensa que Beijing permitirá que el rango se amplíe.

"Parte de la internacionalización del yuan es la ampliación del rango y un tipo de cambio más volátil", sostiene.

Esto abre el debate en torno a la valuación del yuan. El Fondo Monetario Internacional, en una declaración en mayo, sostuvo que ya no creía que el yuan estaba subvaluado.

El rumbo del valor del yuan depende de la política china. Gu confía en que subirá si China acepta bajar el crecimiento y abre su cuenta de capital a inversores globales.

Pero si China decide ampliar el incentivo fiscal para apoyar el crecimiento y sigue distorsionando la inversión, Gu cree que el superávit en cuenta corriente se achicará rápidamente y el renminbi se debilitará.

Ying Gu, estratega de mercados emergentes de JPMorgan en Hong Kong, coincide, especialmente en vistas de que el superávit en cuenta corriente de China/PBI, un indicador de la valuación de la moneda, cayó al 2,3%.
A medida que el dólar estadounidense se fortalezca mediante la liberalización de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, "creo que el yuan resultará demasiado caro", sostiene.

Ya lo es, dice Tenengauzer. "Hace un año, la moneda estaba a valor real y ahora está 15% sobrevaluada", afirma.

Chatterjee coincide. "El dólar se valorizó con respecto al resto del mundo, pero el par dólar-yuan reflejó un movimiento lateral. El yuan es bastante caro", sostiene.

La economía de China muestra debilidad, el país enfrenta presiones de deflación y las liquidaciones en sus mercados de valores apunta a la necesidad del gobierno de encontrar formas de estabilizar el crecimiento y minimizar los riesgos. Es probable que se recorten las tasas de interés.

Si esto equivale a una guerra monetaria es un tema de interpretación.

"En el corto plazo, el foco está puesto en los derechos especiales de giro", revela Chatterjee. "Pero más adelante, los riesgos para el crecimiento son a la baja. Con un fortalecimiento más amplio del dólar, un crecimiento débil llevará a los legisladores a admitir un tipo de cambio más débil".

"Si el yuan fluctuase debido a los esfuerzos intervencionistas, la situación sería diferente. Pero hay indicios claros en las salidas de capitales, en la economía débil y la inflación débil de que el contexto macroeconómico apoya una moneda más débil".

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