LA GEOPOL TICA EN MEDIO ORIENTE ARDE CON LA AVANZADA RUSA

Putin vs. Obama: la batalla de los países del Golfo por el mejor aliado

Los estados de la región están en desacuerdo tanto con Rusia como con Estados Unidos por su participación en Siria, pero no les queda más remedio que negociar con ambos

"¿Le gustaría aliarse con Rusia, en vez de hacerlo con Estados Unidos?" Pregunté mitad en broma mitad en serio a un alto funcionario del Golfo durante una reciente discusión sobre la intervención de Rusia en Siria.
Sonrió, admitiendo que el Presidente Vladimir Putin respalda a sus amigos y libra una guerra en su apoyo, actitud que supera lo que se puede decir de su par estadounidense.


Luego, en un tono más serio, aseguró que no se arrepiente de mantener una buena relación con norteamerica que sobrevivirá a un brote de visiones opuestas sobre Siria. "Con Estados Unidos, tenemos que ser pacientes", afirmó.


Por supuesto que tiene razón. Pero la controversia "Putin vs. Obama" está surgiendo en todo Medio Oriente, hasta en algunos círculos oficiales. La duda no tan profunda porque Putin tiene atractivo natural en una región fascinada por los hombres fuertes. Se debe por sobre todo a la amarga decepción que sienten con el presidente Barack Obama.


Los gobiernos del Golfo que han respaldado a los rebeldes de Siria en los cuatro años de guerra civil se vieron con las manos atadas por acciones de Washington. Si bien la Casa Blanca constantemente rechazó sus pedidos de una intervención más potente, últimamente Rusia con cierto entusiasmo empleó su peso militar en apoyo al régimen de Bashar al-Assad.


Ahora, los avances en los últimos meses por parte de los rebeldes respaldados por los árabes del Golfo corren serios riesgos de revertirse ahora que Rusia se une a Irán en apoyo a los Assad. Mientras tanto, los desanimados intentos de Estados Unidos por entrenar una nueva fuerza rebelde de moderados llegaron a un ridículo final. El programa de u$s 500 millones propuesto por Washington fue abandonado la semana pasada, después de que algunos de los graduados hace poco entregaron municiones y equipos a los yihadistas para asegurarse un salvoconducto en Siria.


Arabia Saudita respondió a la campaña rusa de bombardeos intensificando su entrega de misiles antitanques a los rebeldes. Y los líderes del Golfo todavía insisten en que la paz en Siria se puede lograr sólo con la salida de Assad, aún cuando el momento de su partida se pueda negociar más.


Quizás se están arrepintiendo de su propia participación en la crisis, que se apuntalaba por un supuesto discutible: que Estados Unidos finalmente se incorporará a la batalla y forzará la entrega del régimen Assad. Pero los líderes del Golfo se juegan demasiado en la rebelión para cambiar el rumbo.


Y sin embargo todavía interactúan con Rusia. Sólo el fin de semana pasado, dos de los funcionarios más poderosos de la región Mohammed bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dhabi, y Mohammed bin Salman, segundo príncipe heredero de Arabia Saudita mantuvieron conversaciones con Putin en Sochi.


No hubo señales de avances en las discusiones; las diferencias parecen ser tan pronunciadas como siempre. Pero el compromiso subraya la poca voluntad de los gobiernos del Golfo de abandonar una relación con Rusia en la que ellos vienen invirtiendo política y económicamente mientras diversifican sus lazos internacionales.
Probablemente vean la participación rusa en Siria, si bien es destructiva y contra sus intereses en el corto plazo, como un potencial contrapeso a la influencia iraní en el largo plazo. Para las potencias sunitas del Golfo, Irán chiíta y sus ambiciones en el mundo árabe siguen siendo una enorme preocupación.


En cualquier caso, es poco lo que pueden hacer para detener a Putin. Tal como lo dice un alto funcionario del Golfo: "Uno no puede colocar al Consejo de Cooperación del Golfo [una agrupación de seis estados del Golfo] en trayectoria de colisión con Rusia".


Por lo tanto, mientras Rusia pone en escena una poderosa incursión en la guerra siria, la actitud en el Golfo es la misma que en Estados Unidos: Moscú, aseguran los funcionarios, será arrastrada hacia una ciénaga y se arrepentirá. La intervención radicalizará a más sirios y atraerá más yihadistas. Finalmente, aseguran esos funcionarios, Putin se dará cuenta de que enfrentar a los militantes islámicos de Estado Islámico desde el aire no es eficaz y se verá obligado a combatir en tierra, lo que provocar fuertes pérdidas y una vergonzosa retirada.
Rusia tendrá que buscar la mediación en el Golfo, lo que significa que tiene que negociar con un "nuevo Talibán", dijo el funcionario del Golfo refiriéndose a la milicia extremista de Afganistán.


Con la misma paciencia que el Golfo trata a Estados Unidos pronto también tendrá que aplicarla en su trato con Rusia.

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