Por qué las grandes tecnológicas podrán capear el temporal bursátil

La extraña caída que han registrado los precios de las acciones del sector es una pausa, no un presagio. Por el momento esta ola de ventas no ha modificado demasiado al ánimo general de los inversores

A lo largo de la historia, los expertos se han equivocado al anunciar los picos del mercado, pero con la primera corrección que tienen las grandes acciones tecnológicas de EE.UU. desde marzo, se volvió a encender el debate.

Dada la enorme influencia de las tecnológicas y otras acciones de crecimiento sobre el índice S&P 500, el rendimiento de éstas a partir de ahora es muy importante para el mercado de valores en general.

Los que compraron hace poco acciones de grandes tecnológicas, junto con los inversores minoristas y las instituciones que especulan con las opciones de compra sobre acciones, están soportando la mayor presión en este momento. El índice Nasdaq 100, compuesto por compañías tecnologías, recibió un golpe y la volatilidad del mercado sigue siendo elevada. A eso se agrega que en pocas semanas hay elecciones presidenciales en EE.UU.

Hasta ahora esto no modificó demasiado al ánimo general de los inversores. Los gestores de fondos mayormente concuerdan en que el mercado necesitaba una "corrección saludable" para eliminar parte de la espuma que rodeaba a las Grandes Tecnológicas y brindar una nueva oportunidad de compra a precios más atractivos.

Esta actitud también indica que es un nivel cómodo para los inversores. Quien compró cuando el Nasdaq 100 en marzo registró su nivel mínimo mantiene una ganancia de casi 60%, incluso después de la última ola de ventas. Las carteras de inversión que han acompañando la fuerza irresistible de las acciones tecnológicas y de crecimiento durante gran parte de la década, y en particular desde principios de 2016, tienen un colchón mucho mayor para amortiguar los golpes de corto plazo.

La tecnología todavía ofrece sólidas perspectivas de crecimiento y potencial para generar un importante retorno sobre el capital. Todavía se ve bien y seguirá así por un tiempo, dado que se aceleraron las tendencias digitales en las empresas, en la educación y en los hogares a raíz de la pandemia. La prima que se paga por poseer las mejores acciones de su clase está justificada, dado que el ciclo económico de los próximos años se apoyará en tasas de interés bajas y una modesta presión inflacionaria.

Incluso en el caso de que aparezca una vacuna para el Covid-19, los cambios de comportamiento inspirados por la pandemia seguirán recompensando la innovación y la disrupción, atributos que definen a las empresas tecnológicas.

Antes de la última ola de ventas, los múltiplos precio/ganancias de las tecnológicas líderes y del Nasdaq 100 se habían ubicado en una zona de peligro que recuerda a la burbuja de las puntocom. Por ejemplo, el equipo de acciones de Citigroup de EE.UU. calcula que teniendo en cuenta en las valuaciones el menor impuesto a las sociedades, las 10 mayores tecnológicas norteamericanas cotizan a una relación precio/ganancia de los últimos 12 meses de 75 veces, casi exactamente en línea con el cambio de siglo.

Por lo tanto, es natural comparar con los derrumbes posteriores a otros picos del mercado, en particular los de 2000 y 2007. Pero a esos máximos del mercado les siguió una prolongada caída del crecimiento de las ganancias en los trimestres siguientes, mientras que el golpe de la pandemia parece menos extenso. En Wall Street prevén una recuperación para la segunda mitad de 2020 que tomará impulso en 2021.

Tal vez a partir de ahora lo más seguro sea apostar a un desempeño medio. Algunas compañías con modelos de negocio sólidos quizás en los próximos meses tengan que lidiar con una mayor regulación antimonopolio. Existe la posibilidad de que suban los impuestos a las sociedades e incluso los gravámenes sobre las ganancias inesperadas.

Pero hay algo que mantiene el optimismo de quienes creen que los papeles seguirán subiendo: "A menos que las ganancias disminuyan notablemente y demuestren que las altas valuaciones están equivocadas, las acciones no caerán de manera constante", dijo Nicholas Colas, cofundador de DataTrek.

Y, por supuesto, el entorno de tasas de interés de 2020 no tiene precedentes. Es cierto que el Nasdaq 100 cotiza a cerca de 40 veces las ganancias de los próximos 12 meses, según el Grupo CME. Pero si damos vuelta el ratio precio/ganancia obtenemos un rendimiento ganancia/precio de estas acciones de 2,5%. A diferencia del año 2000, esta medida representativa de los rendimientos se sitúa muy por encima del actual 1,4% que ofrecen los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años.

Esto hace difícil anunciar el fin de la tendencia alcista para las grandes tecnológicas y las acciones de crecimiento. Para que haya un descenso significativo tendría que producirse un giro profundo en tendencias económicas y financieras muy consolidadas. También requeriría un cambio de la política monetaria que pocos consideran probable. En última instancia, otros sectores del mercado de valores alcanzarán a la industria tecnológica cuando haya pruebas de una recuperación económica más amplia y de una mayor presión inflacionaria. Espere sentado.

Traducción: Mariana Oriolo

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