Momento decisivo para la crisis entre Madrid y Barcelona

La prueba de fuerza entre España y la próspera región noreste de Cataluña, que este mes hizo un plebiscito para independizarse del gobierno central y al cual el tribunal constitucional declaró ilegal, llegó a un momento decisivo en el que Madrid está listo para tomar el control de la administración autónoma catalana.

Carles Puigdemont, presidente del gobierno autónomo de Cataluña y líder de la mayoría separatista en su parlamento de Barcelona, escribió a Mariano Rajoy, el primer ministro de España, diez minutos antes de la fecha límite a las 10 horas de ayer, en la que Madrid le había exigido aclarar si declaró o no la independencia de Cataluña la semana pasada.

Le dijo a Rajoy que no había declarado la independencia pero que lo haría si Madrid invocaba el nunca utilizado Artículo 155 de la constitución de 1978, lo que permite a Madrid suspender la autonomía y tomar el poder de los gobiernos autónomos.

Rajoy viajó a la cumbre de la UE en Bruselas, pero se espera que a su regreso el gabinete dispare el Artículo 155 el sábado, y lo haga pasar por el parlamento la semana próxima. Entre los otros partidos que quieren la unión de España, los socialistas que son la principal oposición, pidieron una intervención central "muy limitada y breve", mientras que Ciudadanos, un partido de centro derecha que apoya a Rajoy, sostiene que no se debería ceder al chantaje y que Madrid debería usar el 155 para llamar a nuevos comicios.

Hay cierto margen de negociación en todo esto, si bien son pocas las señales en ambos lados de que haya voluntad de hacerlo. Hasta ahora, cada bando trató de que la pelota esté en la cancha del otro. Además, los catalanes parecen confiados en que la intransigencia de mano dura del gobierno de Rajoy creará una mayoría para conseguir la categoría de estado, algo que los separatistas todavía no lograron.

La pregunta es qué pasará después. Los ministros de España probablemente asuman las tareas de sus pares catalanes. Madrid casi seguramente tratará de tomar el control de la fuerza policial catalana compuesta por 17.000 personas, a la cual considera amotinada. Los altos funcionarios separatistas, incluyendo a Puigdemont si cumple con su promesa de declarar la independencia, podrían ser encarcelados; se unirán a las cabezas de los dos movimientos cívicos catalanes que ya están en prisión acusados de sedición.

Rajoy seguramente recibirá el apoyo de sus pares de la UE en la cumbre de Bruselas.

El primer ministro de España, que eligió tratar a Cataluña como un asunto legal y no político, sugirió que Puigdemont mismo debería llamara a nuevas elecciones. Sin embargo, en estos tiempos frenéticos el resultado de un adelantamiento electoral sería más incierto de lo habitual; y no ofrecerá por sí mismo ninguna salida a este caos si no hay cierto acuerdo entre las dos partes sobre cómo conversar entre ellos.

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