Financial Times: Los populistas de todo el mundo acaban de perder a su principal líder

El revés electoral de Donald Trump les bajará los humos a muchos autócratas fuera de EE.UU., pero no los derrotará. Es probable que el núcleo duro de su club internacional de fans se atrinchere por un tiempo

Mientras de a poco se conocían los resultados de las elecciones estadounidenses, Janez Jansa, el primer ministro de Eslovenia, escribió en Twitter: "Está bastante claro que el pueblo estadounidense ha elegido a Donald Trump  y Mike Pence por cuatro años más... Cuanto mayor sea la demora y la negación de los hechos. . . mayor será el triunfo final".

El tuit del líder esloveno fue más que un cómico error de cálculo. También subrayó un punto importante. Hay líderes y gobiernos en todo el mundo que habían apostado a un segundo mandato de Trump. El ahora presidente saliente de EE.UU. es el líder informal del populismo internacional. Sus posiciones más sólidas están en los gobiernos de Brasil, Polonia y Hungría. También hay importantes partidos populistas de derecha, en países como Italia y Alemania, que miran a Trump como fuente de inspiración y validación.

Además de los populistas puros, hay un número considerable de gobiernos que, por una serie de razones estratégicas e ideológicas, se sentirán incómodos con la derrota de Trump. Entre ellos se encuentran Israel, Arabia Saudita, Gran Bretaña y la India.

Viktor Orban, el primer ministro de Hungría, probablemente sea el promotor más elocuente del trumpismo globalizado. La firme decisión del líder húngaro de prohibir a los refugiados musulmanes, durante la crisis migratoria de Europa en 2015, atrajo la atención y la admiración de la derecha norteamericana. Un año después, Trump ganó la presidencia de EE.UU. después de hacer campaña para "construir un muro" que mantenga afuera a los migrantes e impedir la entrada de musulmanes al país.

El gobierno polaco, dirigido por el partido Ley y Justicia, defiende un tipo de política conspirativa, nacionalista y "antiglobalista" que comparte mucho con Trump. El primer gran discurso que pronunció el presidente de Estados Unidos en Europa fue en Varsovia, en homenaje a esta afinidad ideológica.

La administración Trump alentó activamente a sus aliados en Varsovia y Budapest a romper filas con Bruselas y Berlín. Un Orban, cada vez más confiado, proclamó este año: "Solíamos pensar que Europa era nuestro futuro; hoy sabemos que nosotros somos el futuro de Europa". La derrota de Trump socava los esfuerzos de Orban de convertirse en una figura de importancia mundial.

Pero si bien los populistas de Europa tendrán que bajar los humos tras el revés electoral de Trump, no serán derrotados. Sin embargo, la solidez de los votos que recibió el mandatario para los gobiernos húngaro y polaco también significa que tienen poderosos aliados ideológicos en Estados Unidos (y en Europa) con los que trabajar.

El resultado de las Elecciones 2020 en EE.UU. también será un gran golpe para Jair Bolsonaro. Al presidente de Brasil a veces lo llaman "el Trump de los trópicos". Su admiración por el mandatario estadounidense es tan servil que apoyó los mismos remedios de curandero para combatir el Covid-19; hasta aseguró: "los derechistas toman cloroquina". Con Trump en la Casa Blanca, Bolsonaro podía afirmar que las dos naciones más pobladas del América estaban dirigidas por populistas de derecha. Ahora el brasileño está más solo, aunque sus índices de aceptación actualmente son elevados.

Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, también disfrutaba de su cercanía a Trump. El presidente norteamericano dio marcha atrás con la política de la administración Obama en cuanto a Irán y trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén. El regreso de Joe Biden  a la Casa Blanca debilita a Netanyahu, tanto en el país como en el extranjero.

El príncipe Mohammed bin Salman, que es quien gobierna Arabia Saudita, también tiene motivos para preocuparse. Durante la campaña electoral, Biden calificó a Arabia Saudita de "paria" y pidió que se pusiera fin a la venta de armas al reino. Es muy posible que Biden adopte una línea más conciliadora con Riad una vez instalado en la Oficina Oval. Pero el Príncipe Mohammed no puede contar con eso.

El año pasado Narendra Modi, el primer ministro de la India, participó de un evento con Trump en Texas llamado "Hola Modi". Las políticas populistas de los dos líderes son altamente compatibles. Por varios motivos Modi teme que Biden ponga más énfasis en los derechos de los musulmanes en India. Enseguida celebró que la nueva vicepresidente de EE.UU. tenga raíces familiares en India, pero Kamala Harris ha criticado al gobierno de Modi por Cachemira y otros temas. Al igual que los sauditas, el gobierno indio espera que las consideraciones estratégicas -en particular la preocupación por China que comparten Delhi y Washington- superen las diferencias sobre los derechos humanos.

Y luego está Boris Johnson. Trump apoya el Brexit; Biden se opuso inicialmente y dejó en claro que Gran Bretaña puede olvidarse de un acuerdo comercial con EE.UU. si el gobierno de Johnson pone en peligro el acuerdo de paz del Viernes Santo de Irlanda. El gobierno de Johnson ahora se esfuerza por enfatizar que las opiniones del primer ministro británico sobre otros temas -clima, comercio, Irán- están más cerca de Biden que de Trump.

Es probable que Johnson pase los próximos meses escondiendo gran parte de su vestuario populista, y probándose alguna nueva prenda liberal. Pero es más probable que el núcleo duro del club internacional de fans de Trump -figuras como Orban y Bolsonaro- se atrinchere. Esperarán a que su héroe pueda hacer un improbable regreso en 2024.

Traducción: Mariana Oriolo

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