EL CONFLICTO PUEDE AFECTAR LAS REFORMAS ECONÓMICAS EN FRANCIA

Los ferroviarios ponen en jaque al gobierno de Macron

Prometen tres meses de huelga para defender las generosas condiciones laborales que goza el personal del sistema ferroviario desde hace más de un siglo

El amargo enfrentamiento que mantiene Emmanuel Macron con los trabajadores ferroviarios en torno al programa de reforma de la operadora estatal de trenes de Francia tiene más que ver con un símbolo que con el fondo de la cuestión para ambas partes. Eso hace que se trate de la jugada más peligrosa que hace el presidente francés desde que asumió, una apuesta que podría terminar descarrilando reformas económicas mucho más transformativas.

En el corazón de la disputa con la amenaza de tres meses de huelgas escalonadas está el deseo de Macron de poner fin a las generosas condiciones laborales que goza el personal ferroviario desde hace más de un siglo.

Para Macron, su status especial empleo de por vida, pasajes en tren gratuitos, ascensos automáticos y jubilación anticipada es la personificación de los "privilegios" acumulados que reducen la competitividad de la economía francesa.

Poner punto final a ese status especial no es el único objetivo de la reforma. Forma parte de un plan más general que apunta a ayudar a que el SNCF, el operador de los trenes de alta velocidad de Francia, compita en mejores condiciones con otras empresas cuando el monopolio termine en 2020 según un cronograma exigido por la UE.

Un tema mucho más candente para la compañía es su deuda por 46.000 millones de euros, resultado de años de malas decisiones de inversión tomadas por su administración bajo la supervisión del estado.

El ataque de Macron a esos privilegios especiales no es brutal: sólo las nuevas contrataciones de personal se regirán por contratos laborales estándar, mientras que los 130.000 empleados ferroviarios actuales mantendrán los derechos adquiridos. Así fue como se implementó la reforma laboral en otras compañías estatales como la operadora de telefonía móvil Orange.

Pero la medida tiene una gran carga política y definirá la presidencia de Macron. Si el mandatario obtiene una victoria, fortalecería su reputación de reformista implacable que atacó los intereses creados donde otros hicieron la vista gorda. Las masivas protestas en 1995 convirtieron a Alain Juppé en el primer ministro más odiado de Francia por intentar, y no lograr, reformar el régimen previsional de los empleados ferroviarios. Una derrota podría detener la dinámica reformista de Macron.

"Es un momento decisivo para la presidencia de Macron", dijo Jérôme Fourquet, analista político de la encuestadora Ifop. "Con el correr de los años, el SNCF se convirtió en este intocable baluarte del sindicato y en el símbolo de un cierto un modelo social posguerra".

Los sindicatos tampoco pueden darse el lujo de perder la batalla, especialmente la dura CGT. El sindicato es el más grande en SNCF pero en el sector privado su influencia ha menguado y el CFDT más moderado tiene mayoría en las representaciones sindicales en las empresas. En cuanto a los ferroviarios, están defiendo una forma de vida y una cierta visión del servicio público.

Los aliados del presidente temen que si él muestra cualquier indicio de fragilidad, pueda derivar en una provocación a un movimiento sindical que no pudo movilizarse contra la reforma laboral del año pasado. Podría debilitar la autoridad del gobierno en un momento en que está impulsando otras reformas, incluyendo cambios en el seguro de desempleo de Francia y en 37 diferentes programas de jubilación pública.

El gobierno abandonó su plan de usar las llamadas ordenanzas, una herramienta constitucional que le permite restringir el debate parlamentario sobre la ley de reforma. Pero la concesión es pequeña, dado que Macron tiene una gran mayoría en la cámara baja, que es la que tiene la última palabra en las leyes.

Tags relacionados