CARLES PUIGDEMONT PISÓ EL FRENO PERO INSISTE EN QUE LA REGIÓN SE GANÓ EL DERECHO A LA SECESIÓN

Líder catalán no logra superar la desconfianza del gobierno en Madrid

Suspendió la independencia después de que aliados europeos de España le aconsejaran que no lo hiciera y le aclararan que no reconocerán ese estado autoproclamado

Finalmente, Carles Puigdemont decidió alejarse del borde del precipicio. Pero es casi seguro que el líder separatista del gobierno de Cataluña no retrocedió lo suficiente como para que las autoridades españolas consideren su actitud como un punto de inflexión en la crisis.

En su discurso de ayer ante el parlamento catalán, Puigdemont propuso suspender la declaración de la independencia con el fin de abrir un espacio de diálogo con el gobierno de Madrid. Sin embargo, insistió en que el referéndum del 1 de octubre, considerado ilegal por las autoridades de España, había otorgado a Cataluña el derecho a convertirse en un estado independiente.

En Madrid, el primer ministro de España, Mariano Rajoy, y su conservador Partido Popular (PP) aseguraron varias veces desde el 1 de octubre que una condición primordial para que se inicien las negociaciones es que el gobierno catalán vuelva a la legalidad. Los ministros del gobierno y los parlamentarios del PP describen la declaración de independencia como antidemocrática y un intento de golpe de Estado.

El discurso de Puigdemont reflejó los universos paralelos habitados por los separatistas de Cataluña y el gobierno español. Para los independentistas, el valor supremo es el derecho del pueblo a la autodeterminación, el cual quedó expresado en el resultado del referéndum. Según ese plebiscito, una gran mayoría está a favor de la independiencia, si bien el acto electoral fue caótico y la asistencia llegó a sólo 43%, según datos oficiales catalanes.

Para el gobierno de España, la autoridad máxima es el estado de derecho, expresado en la Constitución de 1978 que fue adoptada tras la muerte del dictador Francisco Franco. Ese documento establece explícitamente que la unidad territorial de España es indisoluble.

Varios factores pueden explicar por qué Puigdemont no pronunció la declaración unilateral de independencia que exigían los separatistas radicales de izquierda y los movimientos nacionalistas no parlamentarios.

Primero, los aliados europeos de España le advirtieron que no lo hiciera y dejaron en claro que no reconocerán a un estado catalán autoproclamado. Sólo horas antes del discurso de Puigdemont, Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, que agrupa los 28 gobiernos nacionales del bloque, le aconsejó en términos amigables pero firmes que no tome medidas imprudentes.

Segundo, dos bancos grandes y una serie de otras compañías grandes decidieron, desde fines de la semana pasada, trasladar sus sedes fiscales desde Cataluña hacia otras partes de España. De siete grupos con casa matriz en Cataluña incluidos en el índice Ibex 35, seis optaron por mudarse. Ese es un demoledor voto de desconfianza por parte de las grandes empresas.

Tercero, varios cientos de miles de defensores de la unidad de España se manifestaron en el centro de Barcelona el domingo para demostrar que el separatismo no es la única causa que saca a los catalanes a las calles. Fue un recordatorio de que la región está profundamente dividida en cuanto a la independencia. Lejos de representar una mayoría de ciudadanos de Cataluña, los secesionistas reciben el apoyo de cerca de la mitad de la sociedad, si no menos.

En el corto plazo, Puigdemont quizás demostró tener apenas autodominio para convencer al gobierno español de que no tome medidas más severas contra los separatistas. El gobierno tomó el control de facto de las finanzas públicas de Cataluña el mes pasado. Las opciones que tiene Madrid van desde arrestar a los cabecillas, o fijarles fuertes multas por no cumplir la ley, hasta declarar el estado de emergencia o suspender la autonomía de Cataluña.

Por ahora, Rajoy podría decidir que no es necesario tomar esas medidas drásticas. Sin embargo, todavía no se sabe de qué manera responderá al pedido de diálogo de Puigdemont.

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