Lecciones y oportunidades que dejan a los inversores los seis meses de pandemia

En lugar de simplemente mirar al mundo en términos binarios, las tecnológicas y el resto o Wall Street vs el mundo, deberían considerar las enseñanzas que deja el primer capítulo de la era Covid-19

Pasaron seis meses desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de coronavirus como una pandemia. Los inversores deberían evaluar la situación. En vez de simplemente observar al mundo en términos binarios -las tecnológicas y el resto, o Wall Street vs el mundo- tendrían que considerar las lecciones que les dejó el capítulo inicial de la era del Covid-19.

Es clara la moraleja: no tiene sentido tratar de luchar contra los bancos centrales y su inyección de liquidez. Los defensores de la estrategia llamada momentum trading, o dicho de manera simple la compra de activos que suben de valor, se enriquecieron. Esa estrategia es particularmente satisfactoria cuando se trata de empresas con fuertes perspectivas de crecimiento y balances sólidos y de bonos a largo plazo. Esa combinación de activos no es alcista, dado que refleja un pronóstico pesimista para la recuperación económica y no prevé mucha presión inflacionaria.

Por el contrario, el mercado con Covid-19 no ha sido amable con los inversores que evitan los bonos con vencimientos largos, o que se sintieron atraídos por algunas de las valuaciones baratas que abundan en los mercados de acciones globales y estadounidenses de sectores como finanzas, ocio, transporte, energía e industrial.

Los inversores que esperan una recuperación del crecimiento y un alza de la inflación capaz de impulsar activos como esos, quizás todavía tengan que esperar un tiempo. Las últimas perspectivas de la Reserva Federal proyectan tasas de interés muy bajas al menos hasta fines de 2023. También cabe señalar que el banco central de EE.UU no espera que la inflación subyacente suba a 2% ni que el desempleo baje a 4% hasta ese momento. Eso eleva considerablemente la vara para cualquier regreso de tasas más altas.

Un punto positivo es que los consumidores y las empresas siguen ahorrando dinero en efectivo para gastarlo en algún momento. Los mercados de viviendas residenciales también se vieron impulsados por la pandemia, que acentuó el deseo de muchos propietarios de contar con más espacio. Según Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, Estados Unidos no ve un mercado inmobiliario tan "robusto" desde hace 15 años.

Otra consideración importante para los inversores es si disminuirá la potencia de los bancos centrales. Dado que las tasas de interés están tocando el límite inferior cero, es limitado el margen para un mayor estímulo si la economía volviera a tambalearse. Puede que sea la política fiscal, más que la monetaria, la que alimente las expectativas de un futuro más reflacionario.

Las expectativas inflacionarias del mercado de bonos de EE.UU. para las próximas tres décadas se ubican en torno al 1,75%. Pero incluso un cambio modesto más allá de 2% podría repercutir en los mercados financieros, lo que inquietaría a los tenedores de acciones tecnológicas de gran valor y de bonos a largo plazo.

El clamor del mercado de que "volvió la inflación" se intensificaría y provocaría una respuesta contundente por parte de muchos inversores.

La buena noticia es que hay sólidas oportunidades disponibles si la producción económica mundial realmente se recupera más rápido de lo esperado en 2021 y de ahí en adelante.

La brecha entre las valuaciones de las acciones tecnológicas y las acciones financieras, por ejemplo, se ubica en su punto más alto en casi 20 años. Los bancos se enfrentan a muchos problemas, por supuesto, incluido un aumento de los préstamos incobrables, pero el sector es mucho más fuerte en términos de capital que en 2008. Ian Harnett, cofundador of Absolute Strategy Research, dice que los bancos con precios baratos históricamente brindan "una protección significativa a los gestores de capital cuando suben los riesgos de inflación".

Los inversores nunca pueden manifestar confianza total en las perspectivas económicas y financieras, y mucho menos durante una crisis sanitaria mundial. Así como las economías, las empresas y los hogares se adaptan a vivir con el Covid-19 y esperan noticias sobre las vacunas, los inversores deben hacer lo mismo.

Por ahora, los activos importantes a observar - los bonos a largo plazo para ver si suben los rendimientos, y las acciones para ver si se recuperan más allá del actual grupo reducido de ganadores - están estacionados en la pista de despegue. Pero listos para levantar vuelo, creando oportunidades para los inversores con el tiempo de su lado para ajustar las carteras.

Traducción: Mariana Oriolo

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