TRUMP NO PIERDE A SUS TRADICIONALES ALIADOS PARA LAS ELECCIONES DE MEDIO TÉRMINO

Las empresas de EE.UU. apoyarán a los republicanos pese a los aranceles

La cámaras empresarias temen que un Congreso controlado por los demócratas ponga en peligro los recortes de impuestos y la agenda de desregulación

Cuando un reportero le preguntó sobre su opinión sobre los aranceles que impuso Donald Trump a las importaciones chinas, Leah Vukmir, una republicana de Wisconsin candidata a senadora en las elecciones estadounidense de mitad de término, respondio que estaba decididamente a favor.

"Lo que el presidente está haciendo ya está mostrando señales de que está provocando cambios o haciendo una diferencia en China debido a que su PBI ya es menor", dijo a un canal de televisión local. "Ellos se están empezando a desmoronar," agregó.

Sus comentarios no concuerdan con el punto de vista prevaleciente en los grupos empresarios de Estados Unidos que han advertido que la guerra comercial entre la administración Trump y China podría resultar contraproducente para las compañías y consumidores norteamericanos porque subirán los precios y perjudicarán a las exportaciones.

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La Cámara de Comercio norteamericana se encuentra entre los críticos más ruidosos del uso de los aranceles. Pero eso no impidio que unos días después la asociación de empresas más grande Estados Unidos respalde a Vukmir en su ardua tarea de quitarle la banca a Tammy Baldwin, el actual senador demócrata. "Hará lo que tenga que hacer para impulsar una agenda pro empleo que ayude a la industria a innovar y crecer en las próximas generaciones", dijo Rob Engstrom, vicepresidente de asuntos políticos en la cámara.

El apoyo de la cámara a Vukmir recalca en qué medida los lazos estrechos que hace décadas unen a los republicanos con el mundo empresarial han resistido a la interrupción que sufrió la relación debido a las medidas de Trump.

Pese a los temores vinculados al daño que podrían ocasionar una prolongada guerra arancelaria con China, las tensiones comerciales con los socios occidentales de Estados Unidos y las restricciones a la inmigración, la mayoría de los lobbistas de Washington y las compañías que las financian todavía tiene la esperanza de que el partido de Trump mantenga el control del Congreso.

Entre sus objetivos está conservar los recortes de impuestos de Trump y su agenda de desregulación, medidas que recibieron fuerte apoyo de las empresas.

Ambas podrían correr riesgo si los demócratas tomaran el control de la Cámara de Representantes, algo que pronostican muchas encuestadoras, y aún más si la oposición gana el Senado, lo que sería menos probable. "Ni un sólo demócrata votó a favor de la ley de reforma fiscal, la cual para muchos grupos empresarios fue un logro de la última década o más", dijo un lobbista.

Esto no significa que los republicanos lleven la delantera en recaudación de fondos para esta votación. De hecho, sucede lo contrario. Según el Center for Responsive Politics, se van a gastar u$s 5200 millones en las elecciones de este año, lo que las convierte en las más caras de la historia, impulsadas por una inundación de aportes de donantes individuales demócratas que quieren darle un golpe a Trump.

Los demócratas recaudaron más que los republicanos en las carreras por las bancas de la Cámara de Diputados y del Senado.

Los sectores de defensa, energía y agricultura todavía apoyan casi por unanimidad a los candidatos conservadores, mientras que los abogados y sindicatos se mantienen fieles a los liberales, pero este año se observa que en algunas industrias y compañías individuales hubo un cambio de lealtad.

Wall Street, medido por las donaciones del sector de títulos valores e inversiones, le dio más a los demócratas que a los republicanos por primera vez desde 2008, según CRP. El sector farmacéutico, que recibe presiones del presidente por los precios de los medicamentos, están aportando más a los republicanos que a los demócratas, pero por menos diferencia que en las últimas tres elecciones. Y en las grandes tecnológicas, desde Apple hasta Alphabet, los demócratas están captando mucho más dinero de los empleados que en 2016.

Sin embargo, gran cantidad de compañías individuales se muestran más prudentes al momento de jugarse el pellejo políticamente que en elecciones anteriores. "La política está tan polarizada que uno como ejecutivo de una empresa corre el riesgo de que tener consecuencias negativas", dijo Maria Patterson, profesora adjunta de NYU Stern School of Business. "Hay que estar seguro de que el candidato que apoya la compañía no tomará posturas que enojen a nuestros clientes, empleados y accionistas".

En la industria del lobby en Washington, existe aún la familiar sensación de que los republicanos del Congreso están más alineados que los demócratas con los intereses empresariales, y hasta las cámaras empresarias de los agricultores apoyan a los republicanos, pese a que se llevan la peor parte de los aranceles que impuso China en represalia a las medidas norteamericanas.

No hay garantía de que un Congreso controlado por los demócratas vaya a ser más abierto al libre comercio que los republicanos cercanos a Trump. "Los demócratas se alejaron de las empresas porque ha puesto la energía del partido en una serie de otras cuestiones", aseguró.

La cámara, una organización no partidaria que destina mucho más de su presupuesto en apoyar políticas específicas que en aportes políticos, sólo está respaldando a unos pocos demócratas que se presentan en las elecciones este año, mientras que a principios de 2008 respaldaba a una cantidad muy superior de candidatos del partido.

Pese a que Vukmir apoya los aranceles a China, sus opiniones son muy diferentes a las del senador Baldwin. "Política es lo que hacemos cuando creemos que hay una diferencia fundamental entre candidatos, no un matiz de grises", aseguró un lobbista.

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