La resurrección de Silvio Berlusconi

Tiene prohibido regresar en persona a la sede del gobierno italiano, si saliera victorioso en los comicios de marzo. Pero seguiría siendo el líder que lleva la voz cantante en Forza Italia

Con su cabello oscuro perfectamente teñido y sus dientes de color blanco marfil que resplandecen bajo las luces del estudio de televisión, Silvio Berlusconi -el octogenario que vuelve al ruedo de la política italiana- rememoraba el mes pasado su primera campaña electoral.

 

En 1948, con apenas 12 años, el joven Silvio colocaba carteles para el partido de centroderecha Democracia Cristiana (DC) en su enfrentamiento finalmente victorioso con el Partido Comunista Italiano (PCI). Hubo una imagen que quedó para siempre grabada en su memoria.

"Decía: En el secreto del cuarto oscuro Dios te ve y Stalin no", señaló Berlusconi, de 81 años, con una sonrisa y haciendo una pausa melodramática. "Fue realmente hermoso", agregó. El presentador, Massimo Giletti, rió, al mismo tiempo que la audiencia presente en el estudio, sentada a ambos lados de los dos hombres, aplaudía con entusiasmo. Y ni siquiera se trataba de uno de los canales de televisión de Berlusconi.

En Italia, donde la celebración de las elecciones generales -la próxima gran prueba política a la que se someterá Europa en una era de resurgimiento del populismo- están previstas para el 4 de marzo, el magnate de los medios y ex primer ministro está exactamente en el lugar donde desea: en el centro de la escena política del país.

Hace tan solo un par de años, la carrera política de Berlusconi, asediada por escándalos y problemas de salud, iba camino a la desaparición, si acaso no había muerto. Pero en un giro sorprendente, su coalición de centroderecha pasó a encabezar las encuestas de opinión con el 36% de los votos, seguida por el movimiento antiestablishment Cinco Estrellas y una agrupación de centroizquierda liderada por el ex primer ministro Matteo Renzi y el actual primer ministro Paolo Gentiloni, con alrededor del 28% de los votos cada uno.

Los aliados Forza Italia, Liga Norte y Hermanos de ItaliaDesde su creación en 1994, el partido de centroderecha de Silvio Berlusconi, Forza Italia, domina el espectro político del país. El apoyo que recibía cayó al 15% desde aquel noviembre de 2011 en que Berlusconi debió renunciar, pero volvió a resucitar en las urnas durante las elecciones municipales y regionales del año pasado.

 

Forza Italia se alió con el euroescéptico y el partido de derecha antiinmigrantes Liga Norte y los Hermanos de Italia, coalición que encabeza las encuestas con el 36% de los votos.

Dado que tiene prohibido ocupar un cargo público, Berlusconi no podría regresar en persona al Palazzo Chigi, la sede del gobierno italiano, si sale victorioso el próximo mes. No obstante, seguiría siendo el líder que lleva la voz cantante en el partido. Incluso si la centroderecha no lograra ganar la mayoría de los escaños y formar un gobierno, el partido de Berlusconi, Forza Italia, probablemente siguiría siendo el eje de cualquier intento de forjar una gran coalición. De cualquier manera, hay grandes posibilidades de que "il Cavaliere", tal como se lo conoce desde hace mucho tiempo, ejerza una enorme influencia tras las elecciones.

El regreso de Berlusconi tiene importantes consecuencias tanto para Italia como para la UE. En Roma, representa la prueba más patente de la dificultad que tiene el país para renovar su liderazgo político. Cuando Renzi -hoy tiene 43 años- subió al poder como primer ministro hace cuatro años, había grandes esperanzas de que fuera el abanderado de una generación reformista de políticos más jovenes, pero su mandato terminó en una punzante reprimenda por parte del electorado italiano en un referéndum sobre la reforma constitucional impulsada en diciembre de 2016.

La posibilidad de tener que volver a lidiar con Berlusconi también podría ser profundamente inquietante para los políticos e inversores europeos, especialmente en un momento en que Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Angela Merkel, canciller de Alemania, intentan refundar la UE e impulsar una mayor integración. Es probable que cualquier negociación con miras a una mayor unión política de la eurozona incluya reformas estructurales para modernizar la economía y disciplina fiscal de Italia. En ambos casos hay un profundo escepticismo sobre la trayectoria de Berlusconi.

"Hay falta de confianza en ese sentido y [Berlusconi] será una especie de comodín", sostiene Mujtaba Rahman, director de análisis europeo de Eurasia Group. "Esto podría ser profundamente inútil y molesto".

Los opositores El Partido Democrático y Libres e IgualesEl Partido Democrático, de centroizquierda y proeuropeo, es la columna vertebral de la coalición gobernante liderada por el primer ministro, Paolo Gentiloni. El líder del partido es el ex primer ministro Matteo Renzi, cuyo gobierno reformista presidió la recuperación económica de los últimos cuatro años. Sin embargo, esto no se tradujo en las urnas, y le sigue a la coalición de centroderecha con el 28% de los votos.

 

Libres e Iguales se formó después de que el PD perdiera un referéndum constitucional en 2016 y de que importantes dirigentes de izquierda abandonasen el partido. Su objetivo es ganar los votos de los electores italianos de izquierda a los que no les gustó el liderazgo centrista de Renzi. Los críticos afirman que el partido podría dividir al electorado y ayudar a la centroderecha o al Movimiento Cinco Estrellas a llegar al poder.

No es un escenario que muchos hubiesen imaginado a finales de 2011, cuando Berlusconi renunció a su cargo en medio de escándalos sexuales, un vertiginoso aumento de la deuda y el rechazo de los líderes de la UE, entre ellos Merkel y el entonces presidente francés Nicolas Sarkozy. Tampoco parecía probable en 2013, cuando Berlusconi fue declarado culpable de fraude fiscal y se le ordenó cumplir 10 meses de servicio comunitario en un hogar para ancianos, o en 2016, cuando se sometió a una cirugía a corazón abierto.

No obstante, en cierta forma Berlusconi encontró un camino de regreso: aprovechar el declive del partido Demócrata encabezado por Renzi luego de la debacle del referéndum de 2016.

El año pasado, ayudó a triunfar a los candidatos de centroderecha que competían contra rivales de centroizquierda por diferentes puestos, entre ellos la alcaldía de Génova y la gobernación de Sicilia, sacando provecho de la insatisfacción del electorado por la lenta recuperación económica y una crisis migratoria que trajo a más de 620.000 personas provenientes del norte de África a las costas italianas desde 2014. A su avanzada edad, Berlusconi se presenta como un estadista veterano tranquilizador, con posturas a favor de la UE y un estilo de vida modesto y vegetariano que puede devolver el bienestar a las familias descontentas de la clase media.

"Una de las reglas de oro de Italia es que si permaneces lo suficiente, puedes llegar a convertirte en santo", bromea Lucía Annunziata, editora del Huffington Post de Italia. "Él supo hacerlo".

Una de las ironías de la situación política es que muchos gobiernos de la UE se encuentran en la atípica situación de apoyar a Berlusconi. Un buen desempeño de Forza Italia probablemente implicaría un resultado más débil para el Movimiento Cinco Estrellas, así como para la Liga Norte, el socio de la coalición euroescéptica de Berlusconi. En Bruselas temen a los partidos populistas incluso más que a Berlusconi.

La semana pasada, Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, Michel Barnier, el principal negociador del Brexit de la UE, y Antonio Tajani, el presidente del parlamento europeo y posible próximo primer ministro en un eventual gobierno italiano respaldado por Forza Italia, recibieron [a Berlusconi] con los brazos abiertos. Este bromeó sobre su vejez, los tranquilizó sobre su compromiso con las normas presupuestarias de la UE y se aseguró el respaldo del Partido Popular Europeo de centroderecha.

"El tono fue muy cordial y relajado, como un viaje de regreso a casa", comenta una persona allegada a las conversaciones. "No lo ven como una carga". Berlusconi hizo su parte para ganarse la simpatía de la audiencia al mantenerse anclado a la corriente de centroderecha dominante en la UE en los últimos años, asistir al funeral de Helmut Kohl, el veterano líder demócrata-cristiano de Alemania el año pasado, y abstenerse de atacar a Merkel. No apoyó a Donald Trump, rechazó cualquier similitud con él y tomó distancia de algunas de las posturas más controvertidas del presidente de EE.UU., entre ellas las más recientes en materia de comercio y proteccionismo.

"Siempre mencionaba a la gente importante que conocía, siempre hablaba de su amigo Vladimir Putin, su amigo Recep Tayyip Erdogan. ¿Pero alguien vio alguna vez a Berlusconi hablar sobre Donald?", señala Francesco Galietti de Policy Sonar, una consultora de Roma.

No obstante, incluso lidiar con una versión más benigna de Berlusconi podría ser un gran problema para la UE. Hace campaña sobre una plataforma de recortes de impuestos y mayores gastos -especialmente en jubilaciones- que podría ser muy difícil de encuadrar en la normativa presupuestaria de la UE.

Además, la plataforma de su coalición exige "menos restricciones por parte de Europa", entre ellas "ninguna política de austeridad", una "revisión de los tratados de la UE" y menores contribuciones de Italia al presupuesto de la UE.

Los rebeldes Cinco EstrellasEl Movimiento Cinco Estrellas, cuyo candidato a primer ministro es Luigi Di Maio, obtuvo el 25% de los votos en las primeras elecciones generales de 2013 y, según las últimas encuestas de opinión, es el partido más popular, con un 28% de los votos. Su plataforma apoya la democracia directa, la ecologización de la economía y la lucha contra la corrupción.

 

El movimiento fue foco de atención debido a las divisiones internas, la falta de experiencia y su mala gestión en Roma, donde está al frente de la alcaldía. Si logra afianzar su desempeño, uno de los escenarios podría ser una coalición entre Cinco Estrellas, la Liga Norte y los Hermanos de Italia. Un gobierno de esa índole podría llegar a cuestionar la incorporación a la moneda única y a la OTAN, y adoptar una postura intransigente en materia de inmigración.

Dada su amistad de larga data con Putin, también es probable que se indague la postura de Berlusconi respecto de las sanciones de la UE contra Rusia, a las que ha criticado. También podría llegar a presionar a favor de una postura menos estricta hacia el Reino Unido en las negociaciones del Brexit, ya que quizá no comulgue tanto con el principio de unidad entre los 27 países restantes de la UE.

"En la segunda fase [de las negociaciones del Brexit] hay auténticos problemas económicos en juego e Italia es el principal estado que puede llegar a apartarse del eje franco-alemán", sostiene Rahman. "Si eso sucede, ¿qué harán los Países Bajos? ¿Qué harán los ciudadanos de Europa central?"

En Italia, la resiliencia de Berlusconi encantó a sus seguidores y desconcertó a sus oponentes por igual. "Solo un Berlusconi puede nacer cada 100 años", afirma Gabriella Giammanco, una parlamentaria de 40 años de Forza Italia que se postulará para la reelección en Sicilia. Berlusconi "despierta curiosidad, genera simpatía", agregó. Todavía necesita fajas de seguridad para circular; de lo contrario, lo desbordará el entusiasmo".

Según una encuesta de la agencia Ipsos publicada esta semana, el mayor apoyo a Berlusconi proviene de los jubilados, las amas de casa y los desempleados. Quienes impulsan el regreso de Forza Italia son los ancianos -más que los jóvenes- y el electorado femenino -más que el masculino-, incluso en la era #MeToo (Yo también) de rebelión mundial contra el acoso sexual y a pesar de los propios antecedentes del candidato de lujosas fiestas con niñas menores de edad.

No obstante, incluso a pesar de su resurrección, Berlusconi sigue siendo más vulnerable desde el punto de vista político que cuando estaba en el poder. Las encuestas le dan a Forza Italia alrededor del 16% a 17% de los votos, apenas una fracción de las cifras que Berlusconi obtuvo en las elecciones anteriores, cuando estaba en su máximo esplendor. Personalmente es menos popular que Gentiloni y Luigi Di Maio, el candidato a primer ministro del Movimiento Cinco Estrellas.

Y hay dudas sobre si sigue siendo un militante tan capaz como supo serlo en el pasado. Berlusconi intensificó sus apariciones en radio y televisión, su hábitat natural y el trampolín para muchos de sus triunfos. Sin embargo, según la prensa italiana, el miércoles se vio obligado a cancelar otra entrevista por "cansancio". A pesar de su apoyo a los medios de comunicación, tiene menos seguidores de Twitter que sus rivales y es posible que deba esforzarse para igualar a Cinco Estrellas en el uso de Internet como herramienta política. Los problemas judiciales también siguen acechándolo: se enfrenta a un juicio por pagar a mujeres para que hagan declaraciones falsas sobre sus infames fiestas bunga bunga. Él negó las acusaciones.

Su discurso hacia el electorado no cambió demasiado: él es el único capaz de lograr un renacimiento de Italia mediante reducciones de impuestos y jubilaciones más generosas. "Simplemente no es un defensor liberal del libre mercado, hemos esperado eso en Italia por décadas", declara un banquero de alto nivel. "Sus políticas económicas dependen mucho del Estado".

Berlusconi también usa el miedo con gran eficacia. En campañas pasadas, era el flagelo del comunismo, pero ahora insiste en que hay una amenaza aún mayor en Cinco Estrellas, movimiento al que califica de generador de "pobreza, justicia por mano propia y rebelión".

Si los viejos trucos de Berlusconi vuelven a funcionar, es posible que su país -y el resto de Europa- respire tranquilo. Pero el alivio podría durar poco.

"Tarde o temprano Berlusconi desaparecerá y la centroderecha implosionará; entretanto, la centroizquierda está caminando por el desierto, así que es un lío", advierte un alto dirigente empresarial italiano. "Quizá haya una gran coalición, pero será limitada, y el mayor riesgo es que todo esto le da más cabida a Cinco Estrellas".

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