La flexibilización cuantitativa "infinita" quizás se robó el futuro

El programa funciona "pidiendo prestado" crecimiento ya que los menores rendimientos de los bonos adelantan los proyectos económicos. Algo así como succionar la demanda del porvenir en el presente.

El Banco Central Europeo (BCE) el jueves pasado logró por poco tiempo complacer a los mercados con su paquete de nuevas compras de bonos y un recorte de tasas de interés.

El euro cayó y los bonos se recuperaron -la respuesta de manual a una dosis de ablandamiento monetario. Pero tres horas después, el euro se había recuperado y los bonos volvieron a bajar. Fue un rápido giro que recalca las dudas de los inversores sobre la efectividad a largo plazo de los esfuerzos del BCE.

Algunos inversores se sorprendieron gratamente con la decisión de mantener la flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) hasta poco antes de que el banco central eleve las tasas de interés. Dadas las perspectivas de inflación y crecimiento, eso podría terminar pareciéndose a la legendaria "QE infinita".

Pero los administradores de fondos también se preguntan si el paquete realmente puede sacar a la eurozona de su dilema de baja inflación y bajo crecimiento. En ese frente los propios pronósticos del BCE sugieren que le será difícil lograrlo, lo que colocó a los mercados en el mismo nivel donde empezaron.

El BCE tiene pocas alternativas al QE -de alguna forma, se convirtió en prisionero de las expectativas del mercado que la misma entidad creó en su gran mayoría. "Si no se cumplen esas expectativas, se generan las disrupciones y uno termina otra vez en el cuarto trimestre de 2018", dijo Pilar Gomez-Bravo, directora de renta fija en MFS Investment Management, refiriéndose a la pronunciada venta masiva en los mercados como anticipo al fin de las compras de bonos por parte del BCE en diciembre.

Pero continuar en el sendero de más QE para el futuro cercano puede no producir el crecimiento que busca el BCE.

A menos que uno crea que esos cambios a la política monetaria mágicamente producirán una expansión económica adicional, la QE funciona "pidiéndole prestado" crecimiento económico al futuro, porque los menores rendimientos de los bonos adelantan los proyectos económicos, como la construcción de una fábrica.

"Se está succionando la demanda futura en el presente", señaló Ian Heslop, director de acciones globales en Merian Global Investors, que administra 25.000 millones de libras en activos. "Preocupa que el programa de QE infle los precios de los activos, en vez de hacer algún avance en la economía real".

Algunos temen que el QE también dañe el ciclo económico. Mientras el capitalismo depende de que los inversores respalden a las empresas sólidas y dejen que mueran las más débiles, la QE no hace la misma diferenciación y sostiene tanto a las fuertes como a las frágiles.

La mayoría de los economistas concuerda en que, en sus primeros tiempos, la QE ayudó a evitar una gran crisis. Pero si se tomó prestado el crecimiento futuro, quizás nos estemos acercando a ese futuro que ya fue despojado de la expansión.

Draghi mismo dijo el jueves que los temores a que la política monetaria super blanda genere consecuencias negativas involuntarias son lógicos, aunque agregó que los efectos secundarios de la QE eran "menos visibles" que los derivados de los recortes de tasas. Suplicó a los gobiernos que asuman la responsabilidad y busquen estimular el crecimiento a través de la política fiscal.

Pero el último giro marca otra demostración de que hacer lo que sea necesario para complacer al mercado no es necesariamente lo mismo que ayudar a que la economía crezca. Los inversores finalmente podrían encontrarse con que el BCE termina no haciendo ninguna de las dos cosas.

Traducción: Mariana Oriolo

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