PREVALECE LA RAZÓN, PERO EL DAÑO YA EST HECHO

La crisis en Chipre perjudicó a la eurozona de seis maneras

La decisión de quebrar la garantía de depósito socavó la confianza de inversores y afectará la planeada unión bancaria. El golpe a los grandes depositantes dañará la economía

Tras once horas de deliberaciones, Chipre acordó el rescate por 10.000 millones de euros, lo que permitió a las autoridades de la eurozona evitar lo peor: la catastrófica implosión del sistema bancario de la isla y su veloz salida del bloque.
El acuerdo revierte algunos errores iniciales. Apunta a depositantes de bancos con problemas y no indiscriminadamente a todo el sector. Los depósitos garantizados inferiores a 100.000 euros quedan a salvo. Habrá restricciones sobre retiros de depósitos y transferencias pero estarán diseñadas según el banco y no habrá controles generales de capital.
Sin embargo, la manera en que se manejaron las negociaciones del salvataje durante estos diez agitados días provocaron serios perjuicios a la eurozona y socavaron aún más la credibilidad de su capacidad de respuesta a las crisis. Así es cómo dañaron al bloque:
1. Los depósitos ya no están a salvo
El consentimiento que brindaron los ministros de finanzas para que Chipre fijara un impuesto de 6,75% a los depósitos inferiores a 100.000 euros fue un gran error, tal como muchos reconocen. Los clientes de bancos ubicados en el sur de Europa no entraron en pánico, pero el acuerdo de quebrar la garantía de depósito que rige en toda la UE (que rápidamente fue rescindido una vez que las autoridades de la eurozona notaron su equivocación) debilitó la confianza en un elemento concreto de la planeada unión bancaria.
2. Fuga de capitales
El rescate está más o menos basado en el plan original de Alemania y del Fondo Monetario Internacional de fijar una quita a los ahorristas de los dos mayores bancos chipriotas, Bank of Cyprus y Laiki. Nicosia, que cuenta con cierto apoyo de la Comisión Europea, rechazó esa propuesta con el argumento de que destruiría la posición de la isla como centro financiero internacional. Ahora es inevitable el mismo resultado, dado que los grandes depositantes tendrán que enfrentar mayores pérdidas de lo originalmente imaginado.
3. Deuda insostenible
El FMI, Alemania y otros gobiernos acreedores de la eurozona insistieron todo el tiempo en que los ahorristas debían sufrir una quita para que el salvataje internacional de la isla no le significara a Chipre una carga de la deuda insostenible. Pero el golpe a los grandes depositantes extranjeros y la caótica naturaleza de esas negociaciones van a hacer estragos en la economía chipriota. Société Générale está proyectando una caída de 20% para el PBI hasta 2017.
El FMI quería evitar una repetición del embrollo griego (un programa incumplible y una creciente deuda) pero es difícil que lo logre en el caso de Chipre.
4. Desunión en la troica
L
as acaloradas negociaciones sobre Chipre hicieron mella en la denominada troika a cargo de las condiciones de los rescates: el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. El FMI fue coherente en su respaldo a una quita para los grandes depositantes de los dos bancos débiles. Pero ahora preocupa que se haya endurecido demasiado con las políticas de la eurozona. La Comisión es responsable por haber apoyado el impuesto a los depósitos asegurados y perdió la confianza del FMI. Al advertir que suspendería el aporte de liquidez de emergencia para los bancos de la isla, el BCE se encontró en la incómoda posición de estar apuntando con un arma a las cabezas chipriotas.
5. Política nociva
El manejo de las negociaciones por parte del presidente Nicos Anastasiades (se dijo que el domingo a la noche amenazó con renunciar y sacar al país de la eurozona) enfureció a las autoridades del bloque. Evidentemente sintieron frustración ante su determinación de proteger a los grandes depositantes extranjeros para que no se vieran obligados a hacer mayores aportes para el rescate.
Pero a diferencia de su predecesor comunista, se trata de un líder relativamente proeuropeo que se muestra a favor de las reformas y que cuenta con un sólido mandato democrático. La pregunta es si la eurozona precipitó su muerte política. El hecho de que el acuerdo de salvataje requiere la aprobación de los parlamentos de la eurozona aunque no del chipriota plantea dudas sobre la legitimidad democrática, y el resentimiento ante el tratamiento para uno de los miembros más chicos de la UE que ha sido fijado por sus grandes potencias.
6. Firmeza de Alemania
Originalmente se le echó la culpa a Alemania por el fiasco de Chipre, lo cual era incorrecto. No fue Berlín el que quería penalizar a los pequeños ahorristas aunque impulsó a Nicosia a conseguir como sea un aporte por adelantado de 5.800 millones de euros. Pero los acontecimientos de los últimos diez días endurecieron la decisión de Alemania de librar de la carga de los rescates a los contribuyentes de la eurozona (especialmente alemanes) y gravar a los inversores y acreedores.
Esto debería llevar a reflexionar a que quienes todavía esperan que Alemania algún día asuma una mayor proporción de las obligaciones de la eurozona a cambio de más control sobre los presupuestos nacionales.
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