LA DERECHA POPULISTA PERDIÓ PERO PUEDE RESURGIR SI NO HAY AVANCES

Italia tiene ahora la oportunidad de enderezarse o empeorar más

La derrota y retirada de Berlusconi le ofrece al primer ministro, Enrico Letta, la posibilidad de gobernar hasta el 2015 y hacer reformas clave, como privatizar los servicios públicos

La derecha política en Estados Unidos se volvió progresivamente más radical, más poderosa y más insensata en las últimas tres décadas. El cierre del gobierno federal y la amenaza de no elevar el techo de la deuda son el resultado de este fenómeno.
La derecha europea no ha llegado tan lejos pero se está acercando. Hay partidos regionales de independencia en Bélgica y España; partidos antieuro en Alemania y Austria; partidos antiinmigrantes en Francia y Holanda. En Italia, el Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo es un típico partido de protesta en contra del sistema.
Entonces está el caso curioso del partido Popolo della Libertà (PDL) de Silvio Berlusconi. Este partido abarca los dos mundos, el de centro-derecha y el de la oposición populista. La semana pasada estos dos mundos chocaron. Berlusconi sufrió una derrota humillante ante Angelino Alfano, el secretario general del PDL que antes era un aliado cercano y ahora está a la cabeza del ala centrista del partido.
Lo asombroso de esta derrota no fue que la rebelión se produjera en el campo de Berlusconi (eso ya había sucedido) sino haber presenciado la pérdida de perspicacia de il Cavaliere.
Esto se veía venir por todos. Berlusconi no tenía ventaja en esta lucha. ¿Qué podía haber logrado si hubiera tenido éxito en forzar la renuncia de Enrico Letta, el primer ministro? Nuevas elecciones no podían resolver sus problemas legales. No podía seguir en el Senado italiano debido a su convicción por delitos penales. El viernes, un comité del Senado facilitó un voto para retirarlo de sus cargos públicos. Un tribunal está a punto de pronunciar una prohibición política de tiempo limitado. Y por si fuera poco, ha sido condenado a arresto domiciliario.
Además le espera otra acción penal. Su carrera como político se ha acabado. De eso no hay duda. Sus acciones parecen irracionales aun para un hombre que sólo está interesado en sí mismo. Al igual que los Republicanos en EE.UU., él quería cerrar el gobierno porque podía hacerlo; o más bien, porque pensaba que podía hacerlo.
La derrota de Berlusconi ofrece una oportunidad para el realineamiento de la política italiana. Pero además ofrece una oportunidad para empeorar aún más las cosas.
Por un lado, fue una victoria política enorme para Letta. La retirada de Berlusconi le ofrece una oportunidad para gobernar hasta el 2015. Ahora tiene lo que siempre ha querido: una gran coalición centrista con suficiente mayoría.
¿Pero qué hará Letta con estas ventajas? ¿Podrá eliminar una capa de la democracia regional de Italia, las provincias administrativas, sin lo cual no pueden haber avances significativos de eficiencia en el sector estatal? ¿Reducirá los impuestos al trabajo, y cómo los financiará? ¿Privatizará los servicios públicos? Lo dudo.
A menos que las fuerzas del centro político puedan arreglar los problemas de Italia, algo que no han podido lograr, es posible que la derecha populista pueda tener un resurgimiento. Entonces la victoria política de la semana pasada sería la gran final de los centristas.

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