NO CONF AN AUNQUE SU ASESOR ECONÓMICO EST A FAVOR DE LAS REFORMAS

Inversores temen que en Brasil gane las elecciones un émulo de Erdogan

Las últimas encuestas son encabezadas por Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha con características similares al líder de Turquía

El hombre fuerte de Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan, demostró otra vez esta semana que es más fácil imponerse a su propio pueblo que a los mercados internacionales, lo que tuvo desastrosos resultados para la lira.

Pero ahora que empezó oficialmente la campaña para las elecciones brasileñas en octubre, donde un ex capitán del ejército de extrema derecha Jair Bolsonaro encabeza las primeras encuestas, los inversores enfrentan las siguientes preguntas: ¿Podría el país más grande de Latinoamérica pronto tener a su propio Erdogan? y ¿Qué podría significar eso para los mercados?

Al igual que en otros mercados emergentes, el real brasileño sintió los cimbronazos del derrumbe de la lira. Su moneda se debilitó contra el dólar 3,6% desde principios de mes. El índice de acciones de referencia Ibovespa también perdió 5,6% la semana pasada en el ardor de la crisis turca, si bien esta semana rebotó levemente.

Los nervios en el mercado emergente se producen mientras Brasil se esfuerza por recuperarse de la peor recesión de su historia moderna. Los economistas, según la última encuesta semanal del banco central, ahora predicen un crecimiento de 1,49% para este año, comparado con el casi 3% que se proyectaba en enero.

Parte de esta debilidad es el blues post "Gran Recesión", según el economista del UBS Tony Volpon. Después de un prolongado auge donde el crédito en relación con el PBI se duplicó, la economía ahora está sufriendo, con la recesión de 2015-16 aún pesando sobre el crecimiento mediante el elevado desempleo, junto con su deuda pública elevada que sigue subiendo.

La economía débil y los servicios públicos desfinanciados, en particular las fuerzas policiales estatales y los hospitales, fortalecieron el apoyo a Bolsonaro. Este legislador convertido en candidato presidencial cautivó a algunos votantes con sus duros comentarios sobre acribillar a balazos a los delincuentes a lo Rodrigo Duterte de Filipinas. Anhela la ex dictadura militar de Brasil y ofendió a grupos minoritarios. Su estilo político terminante trae a la memoria al presidente Donald Trump, y sus tendencias nacionalistas a Erdogan.

Sin embargo, en cuanto a la economía y los mercados, en vez de apoyar soluciones poco ortodoxas como Erdogan, Bolsonaro sostiene que no sabe nada de economía. Y que tampoco necesita saber, según él. "¿Esto es un examen de ingreso a la universidad o una campaña política?, se preguntó en una entrevista publicada por el diario O Globo.

Dijo que difiere de su asesor económico Paulo Guedes, un inversor graduado en la Universidad de Chicago. Los mercados ven con buenos ojos las inclinaciones económicas fuertemente liberales de Guedes, incluyendo su promesa de privatizar empresas estatales propensas a cometer actos de corrupción, cancelar deuda y reducir el desmedido déficit presupuestario.

La deuda pública en Brasil es cercana a 80%, muy superior a la de otros mercados emergentes con calificaciones crediticias similares. Si bien está mayormente nominada en reales, las elevadas tasas de interés de Brasil implican que el gobierno gasta gran parte de sus ingresos fiscales a pagar a sus acreedores. Eso le cierra a los bancos y a los brasileños más adinerados, que tienen ahorros, pero es terrible para la economía y los brasileños con menores ingresos, que se beneficiarían de una mayor inversión en infraestructura, educación, servicios públicos y creación de empleo.

La pregunta es si él y Guedes podrán cumplir con sus promesas. Dado que no existe una coalición en el tan fracturado congreso brasileño, tendrán dificultades para hacer aprobar su polémico programa económico.

Algunos de los planes, como la tan necesaria reforma del injusto y generoso régimen previsional de Brasil, podrían rivalizar con las propias tendencias de Bolsonaro. Por ejemplo, es poco probable que el ex capital del ejército respalde cualquier modificación al sistema jubilatorio que afecte a los militares y a la policía de Brasil. De hecho, dijo que no votará a favor de una reforma previsional propuesta por el actual presidente Michel Temer.

Después del período inicial de luna de miel, es fácil imaginar una presidencia de Bolsonaro en apuros, incapaz de trabajar en sus políticas económicas, cercada por un congreso hostil y empleando el tipo de retórica contra enemigos externos reales o imaginarios que tanto caracteriza a Erdogan.

Brasil podría resistir al consiguiente caos económico y político durante más tiempo que Turquía. Las abultadas reservas en moneda extranjera que tiene el país latinoamericano, los modestos niveles de deuda externa del gobierno y el reducido déficit de cuenta corriente le darán algo de tiempo.

Pero muchos inversores esperan que los votantes brasileños elijan a un presidente que tenga la capacidad de convencer al congreso de aprobar reformas integrales y la convicción de llevarlas a cabo.

Quien podría ser esa persona entre los numerosos candidatos presidenciales que se presentan en las elecciones de octubre sigue siendo un tema de debate.

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