Financial Times: podría desatarse una fuerte crisis de deuda corporativa

Las agencias calificadoras ya están haciendo sonar la alarma en las empresas más expuestas a las cancelaciones de viajes y a las cadenas de abastecimiento interrumpidas.

Las empresas se llenaron de deuda barata durante una década, lo que llevó el stock mundial de bonos corporativos no financieros a un máximo histórico de u$s 13.500 millones a fines del año pasado, según la OCDE -el doble que en diciembre de 2008, en términos reales.

Los costos del endeudamiento se derrumbaron después de que los bancos centrales bajaron las tasas de interés para reactivar sus economías tras la crisis financiera de 2008. Los inversores, privados de los rendimientos que ofrecen los bonos soberanos más seguros, vieron en el crédito a compañías de mayor riesgo una forma de obtener retornos.

Ruchir Sharma, jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management, estima que una de cada seis empresas de EE.UU. no genera suficiente flujo de caja para cubrir los pagos de intereses de su deuda. Estos tomadores de crédito "zombies" pudieron seguir posponiendo la crisis mientras los mercados de deuda les permitieron refinanciarse. Pero ahora se acerca la hora de la verdad.

Las consecuencias quedaron expuestas con más claridad esta semana en el sector del petróleo y el gas, desde que la guerra de precios entre Riad y Moscú intensificó los temores por el coronavirus. Debido al derrumbe de ese mercado, hay compañías energéticas estadounidenses que podrían tener problemas para cumplir con el pago de bonos por casi u$s 110.000 millones.

"El momento en que se produce este crisis es una enorme trompada para las compañías de petróleo y gas de Estados Unidos", advirtió Mohsin Meghji de M-III Partners.

Pero los riesgos van mucho más allá del petróleo y el gas. Como dijo Paloma San Valentín, directora general para Estados Unidos en Moody's, ahora "la calidad del crédito corporativo corre cada vez más riesgo en todo el mundo".

Empezaron a sonar los teléfonos en las firmas dedicadas a reestructuraciones porque los directores e inversores buscan asesoramiento sobre cómo conducirse en este clima de incertidumbre.

Las agencias de calificación crediticia, a las que todavía les duele haber actuado tarde en la última crisis, ya están haciendo sonar la alarma en las compañías más expuestas a las cancelaciones de viajes, las cadenas de producción interrumpidas y a los gastos discrecionales que postergan los consumidores.

Moody's redujo su pronóstico de ventas para la industria automotriz y bajó a negativa la perspectiva para los sectores de aerolíneas, alojamiento y cruceros. El operador de cine estadounidense National Amusements se sumó a las empresas de cruceros como Carnival y Royal Caribbean en la lista "En observación - Negativo" de S&P.

Los bonos de la empresa estadounidense de alquiler de autos Hertz se derrumbaron, y los rendimientos de su deuda a más largo plazo llegaron a 10%. El bono por 500 millones de libras esterlinas emitido por la cadena de cines AMC negociaba cerca de su valor nominal a principios de año, pero el miércoles cotizaba al 66% de su valor.

Mientras tanto, los fabricantes de autos, los grupos de productos electrónicos y las compañías de químicos siguen vulnerables a las interrupciones en las cadenas de abastecimiento.

Las oscilaciones del mercado también están cambiando el cálculo de las fusiones y adquisiciones, lo que pone a prueba las operaciones apalancadas como el acuerdo de capital privado por 17.200 millones de euros que selló la compra de la compañía de ascensores Thyssenkrupp. Además, plantean nuevas dudas sobre las empresas con pasado turbulento que trataban de recuperar la confianza de los inversores. Los bonos de WeWork, la deficitaria empresa de oficinas, cayeron de 90 a 68 centavos de dólar.

La serie de defaults anteriores al temblor de los mercados por el coronavirus ofrece algunos indicios sobre dónde puede estar la mayor exposición. Ocho de las 20 grandes cesaciones de pago de este año fueron en el sector de consumo, según muestra S&P, incluyendo el retailer estadounidense Pier 1 Imports. Y aunque en lo que va de este año sólo hubo dos defaults en el sector de petróleo y gas, la agencia calificadora espera que ese número aumente.

Con 282 empresas en diciembre, la lista de los "eslabones más débiles" de S&P -los bonos basura de baja calificación sobre los que tiene una perspectiva negativa- fue la más larga desde la época de la crisis en julio de 2009.

Más de u$s 320.000 millones de deuda estadounidense ubicada en el nivel más bajo de la escala de grado de inversión rinde ahora más del 5%, según las cifras de Ice Data Services, rendimiento que antes ofrecían las empresas que conllevan mucho más riesgo.

La lista incluye nombres muy conocidos, desde General Motors y Ford hasta los retailers en problemas Nordstrom y Kohl's. Una compañía de la lista, Occidental Petroleum, redujo su dividendo esta semana para evitar nuevas caídas.

Los expertos en reestructuración sostienen que los inversores que buscan vulnerabilidad deberían observar a las empresas con capacidad mayormente fija y altos costos que se verán muy afectadas si se produce una caída significativa de la demanda. Casi u$s 840.000 millones en bonos con calificación triple B o inferior en EE.UU. están a punto de vencer este año y cerca de u$s 270.000 millones de bonos estadounidenses ahora se negocian por debajo de los 90 centavos por dólar. Muchas compañías ya no pueden refinanciar ni colocar deuda nueva.

Varias compañías, incluso en sectores altamente afectados como aerolíneas y cruceros, lograron refinanciar sus deudas. Sin embargo, muchos acreedores fijaron nuevas exigencias.

Traducción: Mariana Oriolo

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