Financial Times: Temor en Brasil por un apurado final a la operación Lava Jato

Después de seis años y decenas de arrestos, se podría cerrar la investigación en medio de una creciente oposición por parte del Congreso, el Supremo Tribunal y de los funcionarios cercanos al presidente Bolsonaro

Después de seis años y decenas de arrestos, los fiscales de la operación Lava Jato en Brasil temen que se cierre la investigación anticorrupción en medio de una creciente oposición por parte del Congreso, del Supremo Tribunal y de los funcionarios cercanos al presidente Jair Bolsonaro.

"Se alinearon las fuerzas políticas en contra la operación Lava Jato. Está en riesgo no sólo una investigación sino el esfuerzo de Brasil contra la corrupción", dijo Deltan Dallagnol, fiscal federal y coordinador del grupo de tareas de la causa Lava Jato.

Bolsonaro fue electo en 2018 con la promesa de luchar contra la corrupción sistémica y el clientelismo en el país, que habían quedado al descubierto a raíz de la investigación del Lava Jato en los años anteriores.

Llamada así debido a un lavadero de autos utilizado para lavar dinero en Brasilia, la investigación comenzó en 2014 y al poco tiempo se amplió cuando los fiscales descubrieron un vasto sistema de pagos de sobornos a cambio de contratos en el que participaba la petrolera Petrobras, varias empresas constructoras y decenas de políticos prominentes. Los juicios resultantes fueron considerados un momento crucial para Brasil, donde durante mucho tiempo los excesos de la élite gobernante habían quedado impunes.

Sin embargo, tras una serie de escándalos que lo atraparon a él y a su familia, Bolsonaro ahora avanza hacia la dirección opuesta. En las últimas semanas, su procurador general Augusto Aras hizo campaña para frenar la investigación del Lava Jato, que ha perdido fuerza en los dos últimos años en medio de crecientes acusaciones de parcialidad política y excesos operativos.

Aras también critica la recopilación masiva de datos de los sospechosos. Además, quiere crear un sistema centralizado de investigaciones en Brasilia, medida que según algunos le quitará poder a los grupos de tareas del Lava Jato, que son ferozmente independientes y algunos se encuentran en ciudades como Curitiba y San Pablo.

Nombrado por Bolsonaro en septiembre, Aras dijo que buscaba "corregir el rumbo" de la investigación y poner fin a lo que describió como su cultura hermética de "caja negra". Sus esfuerzos en los últimos días recibieron el apoyo de los influyentes hijos de Bolsonaro, incluyendo al senador Flávio Bolsonaro que está siendo investigado por corrupción.

"Aras está tomando todas medidas para cerrar la investigación", dijo un investigador del Lava Jato. "Si la operación fuera reemplazada por otro grupo de personas, un grupo independiente, no sería ningún problema. El problema surge si desarman el grupo de tareas y no ponen nada en su lugar."

"La investigación alcanzó a personas que eran o son muy poderosas", afirmó Dallagnol. "Tal vez como expresión de eso, surgió una serie de relatos que atacan la credibilidad de la operación y crean un ambiente favorable para que la cierren".

Según Dallagnol, la investigación sólo arañó la superficie de la corrupción en el Brasil, ya que estaba centrada en un grupo específico de empresas y políticos. "Tenemos un problema de capitalismo de amigos en Brasil. [La operación de Lava Jato] pudo cortar algunas de las ramas y hojas, pero no cortar del cuajo este malvado árbol", agregó.

Ahora el foco está puesto en si Aras el mes próximo dispone renovar el mandato del grupo de tareas de Curitiba, que está encabezado por Dallagnol. La disolución de la fuerza alejaría a los fiscales de la investigación.

Los analistas sostienen que si decide no renovar, es probable que provoque un gran enojo de los brasileños contra la administración de Bolsonaro. Creen que, en cambio, Aras desmantelará gradualmente las investigaciones mediante recortes presupuestarios o límites de tiempo.

Aras no es la única fuerza que se opone a las investigaciones. El Congreso, que fue el principal blanco de la lucha contra la corrupción, aprobó el año pasado una ley que apunta a evitar el abuso de poder por parte de los fiscales. El Partido de los Trabajadores afirmaba que la investigación al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva tenía como objetivo evitar que se presentara a la presidencia contra Bolsonaro en 2018.

Varios miembros del Supremo Tribunal también han criticado los excesos del Lava Jato. El año pasado, el tribunal dictaminó que los condenados en estos casos sólo podían ser encarcelados una vez agotadas todas las apelaciones.

"Empieza a parecerse a una estrategia sistémica para cortarle las alas a los esfuerzos anticorrupción", dijo Geert Aalbers, experto en corrupción brasileña de Control Risks en San Pablo. "En Brasil vemos una regresión en el frente de la lucha contra la corrupción. Eso se está manifestando ahora mismo".

Traducción: Mariana Oriolo

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