FT: la economía mundial se derrumba y es vital planear su reapertura

Para manejar este desastre hay que controlar la enfermedad, invertir masivamente en sistemas para gestionarla una vez finalizado el confinamiento actual y ayudar a los países que necesitan apoyo.

En su más reciente versión de las Perspectivas de la Economía Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) llama a lo que está sucediendo la "Gran Cuarentena". Yo prefiero llamarlo la "Gran Paralización" porque la economía global se derrumbaría igual aunque las autoridades políticas no impusieran los aislamientos y podría no salir de este desplome una vez levantados los confinamientos. Sin embargo, como sea que lo llamemos, queda claro que se trata de la mayor crisis que enfrenta el mundo desde la Segunda Guerra Mundial, y es el mayor desastre económico desde la depresión de los años 30. Se llega a esta situación cuando en el mundo hay divisiones entre sus grandes potencias y una terrorífica incompetencia en los más altos niveles gubernamentales. Lo superaremos, pero luego ¿qué?

Si los pronósticos sirven como indicador de algo, el FMI ahora sugiere que la producción global per cápita se contraerá 4,2% este año, mucho más que el 1,6% registrado en 2009 durante la crisis financiera mundial. El 90% de los países experimentarán un crecimiento negativo del PBI real en 2020, en comparación con el 62% en 2009, cuando la sólida expansión de China ayudó a amortiguar el golpe.

En enero, el FMI preveía un crecimiento uniforme para este año. Ahora proyecta una caída de 12% entre el último trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020 en las economías avanzadas y un descenso de 5% en los países emergentes y en desarrollo. Pero pronostica que el segundo trimestre marcará el punto más bajo. A partir de entonces, se anticipa una recuperación, aunque se espera que hasta 2022 la producción en las economías avanzadas sea inferior a los niveles del cuarto trimestre de 2019.

Este punto de partida supone que la economía se reabrirá durante la segunda mitad de 2020. De ser así, el FMI pronostica una contracción global de 3% en 2020, seguida de una expansión de 5,8% en 2021. Para las economías avanzadas se prevé una contracción de 6,1% este año, seguida de una expansión de 4,5% en 2021. Podrían ser proyecciones demasiado optimistas.

El FMI ofrece tres escenarios alternativos. En el primero, las cuarentenas duran 50% más. En el segundo escenario, surge una segunda ola del virus en 2021. En el tercero, se combinan los elementos anteriores. Con un aislamiento más largo este año, la producción global es 3% menor en 2020 que en el escenario base. Con una segunda ola de infecciones, la producción global estaría 5% por debajo del escenario base en 2021. Con ambas calamidades, la producción mundial se ubicaría casi 8% por debajo del escenario base en 2021. Bajo esta última posibilidad, el gasto público en economías avanzadas sería 10 puntos porcentuales superior en relación con el PBI en 2021, y la deuda pública sería 20 puntos porcentuales más elevada en el mediano plazo que en el ya desfavorable escenario base. No tenemos una idea real de cuál escenario resultará ser el más correcto. Es posible que sea aún peor: el virus puede mutar; la inmunidad para las personas que ya han tenido la enfermedad podría no durar; y además está la posibilidad de que no aparezca una vacuna. Un microbio derribó toda nuestra arrogancia.

No sabemos qué nos depara la pandemia o cómo responderá la economía. Pero sí sabemos lo que debemos hacer para superar este aterrador cataclismo con el menor daño posible.

Debemos controlar la enfermedad. Invertir masivamente en sistemas para gestionarla una vez finalizado el confinamiento actual. Gastar lo que sea necesario para proteger de las consecuencias a nuestra gente y nuestro potencial económico. Ayudar a miles de millones de personas que viven en países que necesitan apoyo. Recordar que durante una pandemia ningún país es una isla. No conocemos el futuro. Pero sí sabemos cómo debemos tratar de moldearlo. ¿Lo haremos?.

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