EN LOS EMERGENTES, AUMENTA LA DEMANDA DE PETRÓLEO

Están cerrando las refinerías en el mundo desarrollado por la caída en el consumo de crudo

Esta realidad implica un gran desafío para los gobiernos de los países occidentales más desarrollados en un momento en que peligra el crecimiento económico global

Las estaciones de servicio de Sunoco son una presencia constante en la costa este de Estados Unidos con sus carteles en azul y amarillo que informan su condición de proveedora oficial de combustible para las carreras Nascar, pero después de julio ya no venderán nafta producida por la propia Sunoco.
La decisión de dejar el negocio de la refinación, tomada por esta empresa estadounidense que tiene 126 años, es un indicio del tumulto que viven los sectores de refinación y comercialización de crudo como consecuencia de una modificación global en el uso del petróleo.
A medida que el consumo disminuye en las economías desarrolladas y crece en las emergentes, decaen y mueren refinerías en Europa, Japón y en Pensilvania, el estado de origen de Sunoco donde, alrededor de 1850, la perforación de pozos inició la era del petróleo.
Estos cambios profundos muestran los desafíos que enfrentan los que deciden las políticas públicas en un momento en que los aumentos en el precio del crudo amenazan el crecimiento de las economías más grandes del mundo. Hasta ahora, las respuestas de Washington han sido en gran medida predecibles: perforar más, castigar a los especuladores, esforzarse por lograr el autoabastecimiento. Pero los movimientos en los mercados de nafta, diesel y combustible para calefacción evidencian la persistente interdependencia de EE.UU. en materia de energía.
La mitad de la capacidad de refinación en la muy poblada costa este de EE.UU. desaparecerá próximamente. Sunoco ya desactivó dos refinerías y advirtió que otra de sus refinerías en Filadelfia, Pensilvania, cerrará en julio si no aparece ningún comprador. Además, ConocoPhillips también busca vender una refinería de Pensilvania que está ociosa desde el año pasado.
Desde que empezó la crisis, los países occidentales han cerrado capacidad de refinación equivalente a 3 millones de barriles diarios, informó la Agencia Internacional de Energía (AIE). Mientras tanto, las economías emergentes han agregado capacidad por 4,2 millones de b/d, y otros 1,8 millones se incorporarán este año.
Es realmente una historia de dos mercados. Son muy contrastantes los panoramas para la demanda y el crecimiento económico, y la refinación refleja lo que está ocurriendo, explicó Toril Bosoni, analista senior de la AIE.
Hay petróleo en este país. Sólo es cuestión de llevarlo a las refinerías, señala Denis Stephano, presidente del sindicato de ConocoPhillips parado frente a un mapa en el que se ve el poco conectado sistema de oleoductos de EE.UU. Por eso, en Washington, la batalla energética del año pasado ha sido por el ducto Keystone XL, que una compañía quiere construir para conectar la región con arenas bituminosas de Alberta, Canadá, con Texas. Pero eso no salvaría las refinerías porque la mayor parte del petróleo canadiense es demasiado pesado para ser refinado en las instalaciones existentes.
El problema no es exclusivo de EE.UU. Petroplus, la refinería independiente más grande de Europa, se declaró insolvente en enero pasado y está, bajo administración judicial, buscando compradores para sus cinco plantas.
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