El método "Marie Kondo" se puede aplicar a la cartera de inversiones

El principio del orden funciona a la hora de administrar la riqueza personal

Marie Kondo se convirtió en un fenómeno cultural global gracias a sus principios simples sobre cómo mantener la casa ordenada. Su reality de Netflix A ordenar con Marie Kondo impulsó a mucha gente a organizar los cajones de medias y placares de todo el mundo. En muchos países hasta se produjo una ola de donaciones desde que comenzó la serie en enero.

Sin embargo, no es sólo el hogar lo que puede ordenar con el método KonMari. Desde limpiar nuestra vida digital, descartando las apps o tomándose un recreo en los medios sociales, hasta optimizar la administración del dinero haciendo un mejor presupuesto, los evangelistas afirman que podemos aprovechar los consejos de la gurú para organizar otros ámbitos de nuestra vida.

Elegí cuatro principios KonMari que los inversores pueden aplicar para tener una visión más prolija de sus finanzas. Su aplicación correcta tendrá un efecto mucho más beneficioso para la vida que ordenar el cajón de medias, si bien podría llevar un poco más de tiempo y reflexión.

- 1º Reunir todos los objetos en un lugar

Así como Kondo ubica todo el contenido de los placards sobre la cama antes de empezar la purga, es esencial tener una visión holística de nuestras inversiones. Antes de empezar, es necesario obtener un cálculo preciso y actualizado de lo que uno tiene. Y hay que incluir todo, desde acciones y el dinero depositado en un banco hasta la propiedad en la que uno vive.

Una vez identificados todos los activos, hay que colocarlos en el equivalente a las cajas Hikidashi que recomienda Kondo, que en este caso es una hoja de cálculo.

Las "cajas" con diferentes tipos de activos pueden organizarse en pestañas distintas. Este ejercicio ofrecerá un pantallazo de cuánto riesgo se está asumiendo con las inversiones, y nos permitirá ver que la porción que uno considera como "inversiones" es sólo un elemento de nuestra foto financiera general.

- 2º¿Las inversiones deben dar felicidad?

Un principio básico del método KonMarie es abrazar el objeto para ver si nos hace felices. Si no es el caso, entonces hay que ubicarlo en la pila de artículos para descartar. Pero sentir plenitud con nuestras inversiones, por ejemplo después de un rebote del mercado de acciones, es peligroso (perdón, Marie). De manera similar, deshacerse demasiado rápido de una inversión que ha sufrido un pérdida de valor podría congelar una pérdida. Como inversor se debería tratar de actuar instintivamente contra nuestras emociones porque éstas nos pueden llevar a comprar o vender en el momento equivocado.

Sin embargo, mucha gente disfruta haciendo inversiones, como hobby. También, lo que puede generar placer es relacionar nuestra inversión con nuestras metas en la vida planificando qué es lo se va a necesitar, y cuándo. No se trata sólo de prepararse para la jubilación, también podría entrar en el cálculo las necesidades de los hijos cuando vayan a la universidad, o mantener algunos fondos en reserva para el caso de requerir tratamientos médicos prolongados.

Otra fuente de alegría podría ser evitar tener que pagar tantos impuestos por nuestras inversiones. Esto es lo que se acerca más al método de Marie Kondo. Un rápido vistazo a nuestra hoja de cálculo Hikidashi nos mostrará si estamos pagando los impuestos mínimos o si podemos hacer algún cambio para aprovechar alguna rebaja o excepción.

- 3º Focalizarse en lo que uno retiene

Los inversores saben que no hay que poner todos los huevos en la misma canasta. La diversificación es buena porque permite reducir el riesgo general. Esto se asemeja a la misión de Marie Kondo de compartimentar el placard.

A lo largo de la vida, uno puede acumular muchas medias o fondos que eran buena idea o estaban de moda en un determinado momento por ejemplo el cambio de estación y los fondos de retorno absoluto.

Sabemos que es necesario hacer una limpieza drástica, pero no sabemos qué inversiones "soltar" o vender. ¿Qué pasa si la inversión de repente se convierte en buena el mes próximo? Acá es donde el foco KonMarie puesto en qué retener, y no en qué tirar, muestra su potencial.

Hay que ser honesto con cada inversión. ¿Rindió bien? ¿La compraría hoy? Con los fondos y los fideicomisos de inversión, uno debería también considerar si los costos son demasiado elevados, y si cambió el gestor, y si él o ella está cerca de jubilarse.

Una vez completa la lista de las inversiones a mantener, hay que analizar si no se está teniendo problemas con el término "diworsification" (mezcla de worse -peor- y diversification, es decir perder rentabilidad por un exceso de diversificación) acuñado por el legendario administrador de fondos norteamericano Peter Lynch.

Básicamente, demasiada diversificación puede ser negativa. La evidencia indica que la cantidad óptima de acciones para distribuir bien el riesgo es entre 20 y 30. Si uno tiene demasiadas ya sea acciones individuales o dentro de fondos, el desempeño será igual al del índice compuesto por esas acciones. Se podría también aplicar el método de Kondo y comprar un fondo indexado que te ofrecerá un resultado similar por un desembolso en comisiones considerablemente menor.

Y lo pequeño no es necesariamente bello. Cualquier fondo o acción que representa el 1% o menos de la cartera probablemente no sume mucho en términos de desempeño. Es preferible aumentar las inversiones core, que son las centrales.

- 4º Valorar lo que uno tiene

Después de dejar las bolsas del descarte en alguna entidad de beneficencia, a Kondo le gusta mostrar lo que elige retener para dar valor a cada objeto.

Lejos de que la hoja de cálculo con las inversiones sea un objeto visual distintivo del living, una herramienta llamada Rayos X brindará una imagen interesante. Examinará las tenencias en fondos y mostrará dónde hay una sobreexposición, sea a compañías, a sectores o países en particular.

Sin embargo, el objetivo final de KonMarie debe ser manejar las inversiones con mínimo esfuerzo. Si es fácil, habrá más tiempo -y con suerte más dinero- para dedicar a otros placeres de la vida, como dedicar momentos a la familia, o para los verdaderos seguidores de Kondo, ordenar el cajón de las medias y doblar las prendas en rectángulos.

 

Traducciones: Mariana I. Oriolo

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