EN UN MUNDO PRIVADO DE RENDIMIENTO, EL 7,91% OFRECIDO FUE DEMASIADO ATRACTIVO

El bono a 100 años de Argentina no desafiará para siempre el manual de los emergentes

Varios analistas señalan que el mercado se apuró, sobre todo si la FED continúa el endurecimiento cuantitativo. Sostienen que primó la apuesta a un horizonte corto

Argentina, uno de los incumplidores seriales más conocidos del mundo, colocó en el mercado un bono soberano a 100 años, y los inversores se los sacaron de las manos con toda la fanfarronada de los legendarios jinetes de las pampas.

¿En serio? ¿Un bono nominado en dólares que se reembolsará dentro de 100 años, emitido por un país cuya deuda ha sido calificada como basura y que apenas se las arregló para mantenerse solvente durante más de mitad de esa cantidad de años en toda su vida como acreedor? Si bien hay un argumento inversor para comprar, varios analistas advierten que esta emisión es una clásica señal de un mercado que se está apurando.

Sin embargo, el punto no son los 100 años. Las complejidades de las matemáticas de los bonos indican que, cuando los vencimientos son superiores a 30 años, el argumento inversor apenas cambia. Salvo que haya un default, con un rendimiento cercano a 8%, el bono se repaga a los inversores en cerca de 12 años si todo lo demás (como la inflación) se mantiene igual y eso si contar su valor de reventa. Muchos inversores tendrán horizontes muchos más cortos.

En un mundo privado de rendimiento, el 7,91% ofrecido fue atractivo y el bono recibió órdenes por u$s 9.750 millones para los u$s 2.750 millones emitidos. "La gente está atenta a los próximos 12 a 24 meses y ve un panorama bastante positivo", dijo David Robbins, director de mercados emergentes en TCW en Nueva York.

Sérgio Trigo Paz, director de gestión de carteras de renta fija de mercados emergentes en BlackRock, contó que la lógica y los precios son buenos. Pero, agregó: "Cuando uno lo pone en perspectiva, siente un déjà vu."

La colocación de Argentina no es la única que fue digna de atención esta semana. Rusia supuestamente atrajo una demanda superior a u$s 6000 millones para sus eurobonos a 10 y 30 años que tendrán su precio hoy a rendimientos cercanos a 4,25% y 5,25% respectivamente.

Todo esto sucede al mismo tiempo que la Reserva Federal de Estados Unidos se embarca en un "endurecimiento cuantitativo", subió las tasas de interés la semana pasada por segunda vez este año y está preparando a los mercados para un anuncio sobre cómo comenzará a achicar su inmenso balance a fines de este año.

No es difícil ver similitudes entre hoy y 2013, cuando la Fed anunció el inminente fin de la flexibilización cuantitativa justo mientras los inversores se apretuajaban con entusiasmo en una serie de emisiones de eurobonos provenientes de gobiernos africanos. Algunas de ellas salieron mal porque los inversores huyeron de los mercados emergentes en el posterior taper tantrum (las marcadas caídas en los tipos de cambio y en los precios de los bonos y acciones de las economías emergentes).

Los inversores quizás sientan que Argentina es menos vulnerable este año a los peligros del "pecado original" la emisión de deuda en dólares que debe pagarse con ingresos propios, lo que podría debilitar la moneda. La solidez del dólar el año pasado ha mermado y el peso se debilitó contra la divisa sólo cerca de 1,5% este año.

Si bien no se espera una repetición del taper tantrum, Trigo Paz es uno de los que advierten que sin embargo estamos en un punto de inflexión.

Ve dos escenarios. En uno, la Fed tiene razón en cuanto a la inflación y las tasas de interés seguirán subiendo. Eso convertirá al bono argentino en "una mala experiencia". En el otro, los mercados están en lo cierto, la inflación y las nóminas norteamericanas decepcionarán y estaremos otra vez en un entorno de tasas bajas, lo cual será bueno para los bonos hasta que la deflación aparezca nuevamente, lo que dañará la economía argentina y su capacidad de pagar.

Mientras tanto, dice, hay un punto medio favorable donde los inversores pueden aspirar un cupón de 8%. Más allá de eso: "No se ve bien de todas maneras, y esa es la explicación de por qué estamos en un punto de inflexión".

Jim Barrineau, codirector de deuda de mercados emergentes en Schroders, concuerda. "Una emisión como ésta será de lo más volátil cuando el mercado se desmorone", dijo. "A uno le va bien hasta que no".

Básicamente, la pregunta es si los fuertes flujos hacia los activos de mercados emergentes este año fueron más de u$s 35.000 millones solamente en fondos de bonos de mercados emergentes seguirán amortiguando a los inversores de los contratiempos que surjan en el camino.

"Hay una tonelada de fondos que entran, incluyendo los fondos pasivos, se comprimen los rendimientos y se comprime el riesgo de default", dijo Barrineau. "Y la gente necesita poner el dinero a trabajar".

Sin embargo, agregó: "La historia muestra que en los mercados emergentes este tipo de ambiente no dura para siempre".

"Éste es el tipo de cosas que cuando la marea cambia tiende a no tener buen desempeño. Nosotros preferimos dejar pasar esas emisiones que parecen ser el producto de un mercado espumoso.", concluyó.

 

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