SE ESPERA UN REGRESO A LAS CONDICIONES POSTERIORES A LAS ELECCIONES DE EE.UU.

Dólar fuerte, una amenaza para los inversores de mercados emergentes

A medida que suba la moneda norteamericana será más inminente la necesidad de estudiar en profundidad la salud de la deuda de la región

¿Tenemos en nuestras manos otra crisis de mercados emergentes? ¿Y si así fuera, de dónde proviene?

En Argentina, el banco central creyó conveniente anunciar tres subas de tasas de interés, cada una de al menos tres puntos porcentuales, en el término de una semana. Ahora sus tasas se ubican en un nivel casi inimaginable de 40%, al mismo tiempo que la entidad trata de defender su peso. En Turquía la lira marca nuevos récords mientras sigue debilitándose, movimiento que despierta mayor temor.

Estos parecen ser temas localizados que afectan a países específicos. Pero en la práctica la presión para los mercados emergentes requiere de un disparador proveniente del mundo desarrollado. En 1994, la política monetaria más restrictiva que aplicaba la Reserva Federal de Alan Greenspan hizo subir los rendimientos y el dólar, lo que generó una intolerable presión sobre la paridad del peso mexicano contra el dólar. Eso provocó varias crisis en el mercado emergente.

En 2013, los comentarios de Ben Bernanke sobre una reducción de las compras de activos por parte del banco central provocaron un alza de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y a su vez el taper tantrum (la baja anticipada de sus compras de bonos) presionó a los mercados emergentes. Desde entonces tuvieron un desempeño inferior a los activos del mundo desarrollado.

Esa dinámica no es única de los mercados emergentes. Las medidas desesperadas del banco central argentino recuerdan al "miércoles negro" que tuvo el Banco de Inglaterra en octubre de 1992. Debido a que la libra estaba presionada por las altas tasas de interés alemanas, el banco subió los costos del endeudamiento overnight de 10% a 15% durante el día y los inversores siguieron vendiendo la libra. Esas tasas altas no son creíbles.

Una vez más, hay que observar al mundo desarrollado, y especialmente a Estados Unidos, para comprender la actual debilidad que sufren varias monedas del mercado emergente. En las últimas semanas se produjo la demorada reacción financiera ante la victoria electoral de Donald Trump. Cuando fue electo, se temía a que introdujera el proteccionismo y tasas altas en Estados Unidos. Los activos de mercados emergentes sufrieron una liquidación.

Sin embargo, durante 2017, desde EE.UU. casi no escuchamos nada sobre aranceles, mientras que la sorpresiva solidez de la economía europea combinada con la menor inflación norteamericana ayudó a debilitar el dólar. La presión sobre el mercado emergente mermó.

Ahora, el inmenso recorte de impuestos en EE.UU. confirmó la creencia entre los inversores de que las tasas deben subir, y la retórica de la administración reavivó los temores sobre una guerra comercial. Mientras tanto, la economía europea perdió ritmo. Las tasas norteamericanas subieron, el dólar rebotó y estamos otra vez en noviembre de 2016.

Argentina tiene problemas específicos y serios mientras enfrenta el legado que dejaron los anteriores presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Hay razones lógicas de por qué está sintiendo el calor de los inversores.

Pero no es el único país. El índice EMBI de JPMorgan de bonos soberanos del mercado emergente cayó abruptamente, otra vez a su nivel de noviembre de 2016. Se mantiene por encima de sus mínimos del taper tantrum, y de las devaluaciones chinas en 2015. El tipo de cambio de los mercados emergentes, medido por JPMorgan, también está en los mismo niveles medidos apenas después de la elecciones, después de una recuperación del año pasado. Un rotundo conflicto comercial entre EE.UU. y China, si bien todavía es poco probable, podría interrumpir cadenas de abastecimiento en todo el mundo desarrollado.

Pero hay que poner las cosas en perspectiva. El panorama es de un regreso a las condiciones inmediatamente posteriores a la elección presidencial estadounidense. En ese momento, era posible una crisis pero todavía no había ocurrido. Fuera de Argentina, los mercados emergentes todavía no están en crisis. De hecho, las acciones del mercado emergente superaron levemente el desempeño de las del mundo desarrollado desde las elecciones norteamericanas.

Argentina parece haber perdido el control de la situación. Al igual que el Banco de Inglaterra hace 26 años, probablemente descubra que no tiene otra alternativa más que permitir una devaluación. Dados los dolorosos recuerdos que tiene Argentina del desastre económico que le siguió a la devaluación de 2001, es fácil entender porqué están tratando de evitar esto.

El destino del resto del mundo emergente dependerá principalmente de Estados Unidos, y de los flujos de fondos internacionales. Los fondos de bonos del mercado emergente sufrieron salidas de capital durante las últimas semanas, según EPFR Global, la primera vez que sucede eso desde las elecciones norteamericanas.

¿Es esa una importante motivo de preocupación? Los mercados emergentes entran en crisis cuando no pueden pagar sus deudas nominadas en dólares. Durante los últimos 20 años armaron grandes pools de capital local. Hoy no son tan dependientes de financiamiento en dólares como lo eran antes.

Pero la emisión de deuda en dólares se fue incrementando, según el FMI. Incluso Argentina pudo emitir un bono de 100 años en dólares el año pasado.

Por lo tanto, necesitamos saber si el dólar puede seguir fortaleciéndose, y si los rendimientos de EE.UU. se pueden mantener elevados. Si es así, hay que esperar un análisis aún más profundo de la salud de la deuda de los mercados emergentes.