¿Cuáles serán las implicancias del fallo judicial para la política española?

Las tensiones en torno a la crisis catalana se agravan por el hecho de que España tiene elecciones generales en menos de un mes, el 10 de noviembre.

El presidente en funciones de España, Pedro Sánchez, en gran parte porque no quiere depender de los votos de los diputados separatistas catalanes, abandonó sus esfuerzos por formar un gobierno con el parlamento actual y, en cambio, desencadenó la cuarta elección en España en cuatro años.

Esto significa que cualquier intento de compromiso se complicará enormemente debido a las limitaciones electorales, en particular porque los socialistas aparecen atrapados en las urnas sin ninguna garantía de mejorar su cómputo de 123 escaños en la Cámara de Diputados, compuesta por 350 miembros.

Una reacción violenta contra el separatismo catalán en el resto de España también podría ayudar a la derecha.

Nadia Calviño, la ministra de Economía de España, señaló que el enfoque del gobierno sobre Cataluña se enmarca dentro de su postura general desde que asumió el año pasado de "intentar calmar la tensión, de intentar... entablar un diálogo constructivo... pero siempre dentro del marco de la legislación aplicable".

Cualquier intento de compromiso se complicará mucho debido a las limitaciones electorales

Afirmó que la preocupación por Cataluña aumentó después de la crisis financiera y destacó los esfuerzos del gobierno para combatir la desigualdad, que incluyen un gran aumento del salario mínimo.

Pere Aragonès, vicepresidente del gobierno catalán, dijo que espera que "después del 10 de noviembre tengamos otra oportunidad para el diálogo", y agregó que después de la votación: "Pedro Sánchez ya no puede esquivar su responsabilidad."

Sin embargo, también hay tensiones en el seno del gobierno regional y Pablo Simón, profesor de política en la Universidad Carlos III de Madrid, dijo que un verdadero intento de solución tendría que esperar al menos hasta después de las elecciones catalanas -que podrían tener lugar el año que viene, aunque formalmente no están previstas hasta 2022.

El gobierno de Sánchez ha intentado proyectar una imagen de firmeza mientras intentaba no exacerbar la crisis. En particular, hizo un llamamiento al diálogo. Pero insiste en que primero hay que hacerlo entre los separatistas -que nunca han obtenido una clara mayoría de apoyo popular en Cataluña, a pesar de que controlan el parlamento y la administración regional- y los otros catalanes.

Tags relacionados
Noticias del día