China no está dispuesta a salvar la economía mundial

Beijing adopta un enfoque más conservador con esta última crisis en comparación con 2009.

Cuando el capitalismo parecía colapsar en todo el mundo occidental en 2009, la demanda de China para todo, desde mineral de hierro hasta bolsas de diseño, ayudó a sacar a la economía global de los días más oscuros de la crisis financiera.

La economía china, impulsada por un paquete de estímulo de u$s 586.000 millones, creció 9,4% ese año, superó el 10% en 2010 y lideró la recuperación mundial cuando aún  EE.UU. y Europa seguían en dificultades. Ese esfuerzo consistió principalmente en préstamos bancarios y el arranque de la actividad económica mientras los grupos chinos compraban materias primas y bienes en todo el mundo.

Algunos economistas creen que China lanzará un programa de estímulo que creará una nueva ola de demanda en los países devastados por el coronavirus y ayudará a salvarlos de una recesión global.

Sin embargo, esta vez el Banco Popular de China (BPC) está adoptando un enfoque más medido, a pesar de que la Reserva Federal de EE.UU. ha inyectado billones de dólares en el sistema financiero y los bancos centrales de todo el mundo han reducido las tasas de interés.

El BPC ha bajado ligeramente las tasas de interés y la semana pasada agregó a los bancos nueva capacidad de préstamos por alrededor de 550.000 millones de yuanes (u$s 78.000 millones).

"Hay mucho entusiasmo por las intervenciones del Banco Popular de China aquí en Europa, especialmente dado que el margen de maniobra del Banco Central Europeo (BCE) es muy limitado", dijo Ipek Ozkardeskaya, analista principal de Swissquote Bank.

Pero la segunda economía más grande del mundo está en medio de su mayor contracción desde la década de 1970. Los fábricas y los centros comerciales estuvieron vacíos durante todo febrero debido a que la emergencia de salud pública detuvo el movimiento de cientos de millones de personas.

La producción industrial se contrajo 13,5% en enero y febrero, el ritmo más rápido registrado, según la Oficina Nacional de Estadística. Las ventas minoristas cayeron 20.5% en los primeros dos meses de este año en comparación con 2019 y el desempleo urbano alcanzó el 6,2% en febrero, la tasa más alta que se conozca públicamente.

Según un cálculo de Capital Economics, el producto interno bruto (PBI) en los primeros tres meses de este año se contraerá aproximadamente 20% de un trimestre a otro.

El ritmo de la inversión de capital en el país, que crea una demanda global de materiales para la construcción y maquinaria, se desaceleró incluso antes de la crisis del coronavirus, según Mo Ji, economista jefe de China del gestor de inversiones AllianceBernstein.

Eso significa que hasta con un potente programa de estímulo en China sería difícil impulsar el crecimiento global. "No importa cuánto crédito tomen las empresas, no hay lugar para que aumente la inversión de capital", dijo.

Neil Shearing, economista jefe en Capital Economics, dijo que espera que China inicie un programa de estímulo para lograr una recuperación de lo que probablemente ha sido el peor trimestre del país desde la Revolución Cultural de las décadas de 1970 y 1980. Capital Economics estima que el PBI se contrajo 13% en los primeros dos meses del año.

Shearing espera que el estímulo sea equivalente a alrededor de 2% del PBI y provenga de varias fuentes: apoyo fiscal dirigido en forma de préstamos y subsidios a los empleadores más afectados y una política monetaria más flexible. Además, el banco central podría ofrecer financiación barata a los bancos que otorguen préstamos a los sectores más afectados.

Esto causaría un aumento del déficit presupuestario para este año, que se sumaría a la enorme deuda de China. Pero según Shearing, Beijing probablemente tenga suficiente margen financiero para evitar caer en una crisis de deuda.

"Un estímulo significativo sería un problema para la estructura de deuda a mediano plazo de China, pero no causaría una crisis fiscal a corto plazo", dijo.

Según el Instituto Internacional de Finanzas, el peso de la deuda total de China asciende a cerca del 310% del PBI, uno de los niveles más altos entre los mercados emergentes.

"Las medidas de estímulo macroeconómico van a ser mucho más tímidas que en 2009, ya que la mentalidad actual de los responsables políticos en Beijing no favorece el estímulo a gran escala", dijo Louis Kuijs, jefe de economía de Asia en Oxford Economics.

Chen Yulu, vicegobernador del BPC señaló recientemente a Financial Times que el banco central tenía la intención de mantener una "política monetaria normal", señalando que evitaría introducir tasas negativas.

"Mi impresión es que el liderazgo ha puesto mayor énfasis en la estabilidad financiera que en el caso de 2008 y 2009", dijo Nikolaj Schmidt, economista jefe internacional deT Rowe Price.

China eventualmente desempeñará un papel en la recuperación global, dijo Helen Qiao, economista jefe de China en Bank of America. A medida que regresen las condiciones económicas normales, se espera que quienes fijan las políticas implementen estímulos fiscales y monetarios para aumentar la demanda de materiales y bienes en el extranjero en la segunda mitad del año.

Y agregó: "Es muy probable que China haya sido la primera en caer y va a ser la primera en volver".

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