LA BAJA TAMBIÉN ELEVÓ LOS RENDIMIENTOS DE LOS BONOS DEL PA S A M S DE 18%

Caída del petróleo dispara temores a una cesación de pagos en Venezuela

Caracas solicitó una reunión de urgencia a la OPEP para detener el derrumbe, pero el cartel ignoró el pedido. Un default tendría serias consecuencias para Venezuela porque tiene activos de sobra en el exterior que pueden ser confiscados, como cargamentos de crudo

Cuando Venezuela la semana pasada pidió una reunión urgente a la OPEP para tratar de detener el derrumbe de los precios de la energía, no fueron los otros miembros del cartel de productores de petróleo los que prestaron atención, sino los inversores de bonos en Wall Street, que están cada vez más preocupados.
"Es la pregunta que me hago constantemente: ¿a qué valor tiene que caer el crudo para que Venezuela ya no pueda pagar sus deudas?", contó Francisco Rodríguez, economista senior de Bank of America Merrill Lynch.
Si bien Venezuela tiene las reservas energéticas más grandes del mundo, su deteriorada economía obligó al presidente Nicolás Maduro a reducir importaciones para cubrir los pagos de deuda externa, en medio de una severa escasez de moneda fuerte que ya generó faltantes de casi todo, desde papel higiénico hasta suministros médicos. "Es difícil creer, pero hay peores faltantes en Venezuela que en Siria", señaló Moises Naím, socio del Fondo Carnegie para la Paz Internacional en Washington.
Pero la caída del precio del petróleo registrada esta semana provoca aún más temor a un posible default, lo que elevó los rendimientos de los bonos a más de 18% y subió los seguros de crédito (CDS por sus siglas en inglés) por encima de los 2.230 puntos básicos. El petróleo en Venezuela representa cerca del 95% de los ingresos por exportaciones.
"Creemos que la OPEP debe coordinar acciones para frenar el derrumbe de los valores del petróleo," aseguró Rafael Ramírez, ministro del Exterior de Venezuela y ex presidente de PDVSA, la petrolera estatal. "Estamos convencidos de que no se debe a fundamentals del mercado, sino a la manipulación de los precios para crear problemas económicos a los principales países productores de crudo", afirmó.
El derrumbe de los valores del petróleo recalca cómo la menor demanda de energía, combinada con mayor producción de shale gas en Estados Unidos, ha cambiado el equilibrio de la producción mundial de energía y de las fuerzas geopolíticas.
Pero hasta ahora, la OPEP que se reúne el 27 de noviembre no prestó atención a los pedidos de Venezuela, que quiere un encuentro de emergencia. De hecho, Arabia Saudita, Irán e Irak, que representan la mitad de la producción de la OPEP, están vendiendo crudo a compradores asiáticos a un descuento para mantener su participación de mercado. Ayer, el crudo Brent de referencia se deslizó brevemente por debajo de u$s 83 el barril, su nivel más bajo desde 2010.
Hace cuatro años, Venezuela respondió a la falta de moneda fuerte por la caída del valor del crudo emitiendo deuda en dólares por u$s 51.000 millones. También China le prestó
u$s 50.000 millones, dinero que está devolviendo con 450.000 barriles de petróleo diarios.
El problema ahora es que la escalada en los rendimientos de los bonos venezolanos hace que el endeudamiento en los mercados internacionales sea otra vez excesivamente caro. El interés de los inversores por los activos riesgosos también influyó en la liquidación general del mercado.
El país, cuyas reservas de divisas han disminuido, enfrenta otras obligaciones, incluyendo un pago de u$s 1.600 millones a ExxonMobil después de que Caracas nacionalizó sus operaciones hace siete años.
Venezuela sigue insistiendo en que cumplirá con la cancelación de bonos internacionales, pese a que las reservas internacionales se contrajeron a u$s 20.000 millones, su nivel más bajo en 11 años; y el 8 de octubre también pagó una deuda de u$s 1.500 millones. Sin embargo, si bien es baja su relación deuda/PBI, eso no tranquiliza a quienes temen a un default.
Caer en cesación de pagos tendría serias consecuencias para Venezuela porque tiene muchos activos en el exterior que pueden ser confiscados, como los cargamentos de petróleo. Sin embargo, los analistas están desempolvando sus hojas de cálculo para ver a qué precio tiene que estar la energía para que sea inevitable que Venezuela caiga en default. Rodríguez de Bank of America sostiene que el país podría seguir con el servicio de su deuda a cotizaciones cercanas a u$s 60 el barril, pero sólo si Caracas también toma una serie de medidas políticamente difíciles como reducir los subsidios a la nafta en el país y recortar su programa de crudo subsidiado que tiene con Cuba.