Rural y comunitario, para desarrollar el interior

Con el objetivo de generar arraigo, fortalecer las economías regionales y diversificar la oferta a los visitantes, una red busca fomentar el turismo rural a cargo de aborígenes.

El turismo rural comunitario se alza como una oportunidad para que las poblaciones rurales comiencen a tejar lazos más fuertes con la sociedad. En Argentina, existe la Red Argentina de Turismo Rural Comunitario (RATURC), una iniciativa impulsada por el Ministerio de Turismo de la Nación que pretende contribuir al desarrollo local mediante el fortalecimiento de la autogestión comunitaria del turismo.

Según el ministerio, la entidad "promueve la inclusión de los pueblos originarios y sus descendientes" como sujetos activos en la cadena de valor turística, fortaleciendo y difundiendo el turismo rural comunitario como un producto turístico innovador, basado en un intercambio cultural genuino y una relación responsable entre lugareños y viajeros.

En Cuyo, por ejemplo, a 90 kilómetros de la ciudad de Mendoza -noroeste de la provincia-, se encuentra la comunidad huarpe "Paula Guaquinchay". Esta se caracteriza por la producción pecuaria y a las artesanías en cuero y lana, es representativa del saber y la vida cotidiana del campesino originario de los valles áridos de la región. Las actividades que se llevan a cabo son la elaboración de tejidos, trabajos en cuero, dulces y demás artesanías.

En el extremo este del país, en el Litorial, cinco comunidades indígenas - wichis, mbya guaraní y toba-qom- se reparten entre Chaco, Formosa y Misiones, componiendo la Región Litoral de la Red de Turismo Rural Comunitario. Uno de los proyectos de esta región es el que llevan adelante integrantes de la comunidad wichi "Nueva Pompeya", en el corazón del Impenetrable Chaqueño. Pese a su no tan sencillo acceso, se presenta como una alternativa que combina visitas por los edificios históricos de la época misionera franciscana, caminatas por senderos de naturaleza, con jornadas de intercambio cultural, enseñanza del idioma ancestral, aprendizaje en la elaboración de artesanías en chaguar (tejidos en fibra vegetal) y madera nativa (tallados zoomorfos y utilitarios).

Desde la región andina del norte, hasta la patagónica y sureña del "fin del mundo", pasando por las regiones cuyanas y del litoral, las comunidades se alzan como los mejores guías o mediadores para que los turistas de las grandes ciudades puedan conocer los encantos del interior. El proyecto se viene desarrollando desde 2006, promoviendo la actividad turística por parte de las comunidades de pueblos originarios y campesinos en ámbitos rurales. En la RATURC, se articulan destinos y comunidades organizadas en cuatro grandes zonas: Norte (Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Tucumán), Litoral (Chaco, Formosa, Misiones y Entre Ríos), Cuyo (Mendoza y San Juan) y Patagonia (Río Negro y Neuquén).

Nueva guía

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) desarrolló una "Guía para la formulación de planes de desarrollo turístico en territorios rurales", con el fin de fortalecer las capacidades de los pobladores rurales.
Tags relacionados