Aseis meses de que los argentinos vuelvan a las urnas para las elecciones legislativas, la realidad económica gana cada vez más protagonismo. De cómo se desenvuelvan los principales índices -inflación, industria, construcción o empleo-, dependerá la suerte que corra el oficialismo o la oposición.

A fin de que las empresas tengan herramientas para maniobrar en este complejo escenario, Daniel Artana, economista Jefe de FIEL, disertó sobre las Perspectivas de la economía en un año electoral, durante el 6° Seminario Pymes, organizado por El Cronista Comercial y las revistas Apertura e Information Technology. La moderación de los paneles estuvo a cargo de Hernán De Goñi, subdirector periodístico de El Cronista Comercial.

Las medidas del Gobierno, en opinión de Artana, parecen no alcanzar. Los controles sirven para dar tiempo a resolver las cuestiones de fondo. Pero, como no hay un programa de fondo, los problemas no se resuelven, dijo Artana. El efecto se multiplica a nivel pyme.

Por lo pronto, detalló algunos datos clave para tener en cuenta. Indicó que, a diferencia de la información oficial, los indicadores propios señalan que, en el último año y medio, hubo una ligera declinación, aunque no tan marcada como a fines de 2008 y principios de 2009.

A la sombra del gigante

Para el Gobierno, en 2012, la actividad económica se incrementó un 2%. Sin embargo, para FIEL fue un poco menos de 1%, una clara desaceleración con respecto a lo que estábamos acostumbrados. La construcción, tal como se desprende de los números del Indec, atraviesa una tendencia declinante.

Una de las razones que afectaron a la industria fue el frenazo en el crecimiento económico de Brasil, un mercado muy importante para el país, afirmó el directivo. Uno debería pensar que la economía de Brasil, medida en dólares, crecerá alrededor del 10%. No es el 20% o 30%, pero es un alivio respecto a la contracción moderada que tuvo en 2012, añadió. También sostuvo que la economía brasileña es cinco veces más grande que la argentina. El promedio histórico era de 2,5 veces.

Entre los sectores, la construcción carga con ese intento medio incomprensible del Gobierno de esforzar la pesificación de contratos de las acciones inmobiliarias, dijo el economista. De esta manera, lo que ha hecho es trabar la compra-venta de viviendas existentes. Eso ha llevado a una declinación en el número de las escrituras, expresó.

Otro punto al que hizo referencia Artana fue índice de confianza del consumidor, elaborado por la Universidad Di Tella. Se registró alguna recuperación, pero se ubica en un nivel intermedio entre el obtenido en 2009 y los niveles de 2010 y 2011. Según resaltó el experto, más allá de su peso macroeconómico, el índice permite analizar por qué "los argentinos votamos con el bolsillo.

Por su parte, la consecuencia del frenazo en la actividad económica también se sintió en el mercado laboral. Desde 2003 hasta 2008, hubo un alza muy fuerte del empleo, acompañado con un aumento de la economía bastante vigoroso. A partir de ahí, el crecimiento del empleo formal cambió totalmente. Pasó a ser muy bajo, dijo Artana. Al respecto, aseguró que, en el último año, el empleo formal privado cayó, aunque el índice que incluye al sector público sigue creciendo, debido a la gran incorporación de empleados públicos.

Aunque no tan grave como la registrada en 2009, la caída de la cosecha agropecuaria durante el año pasado alcanzó una pérdida de 30 millones de toneladas. No obstante, Artana anticipó que, para este año, se esperaba una recuperación.

El directivo no dudó en destacar que uno de los segmentos que mayores problemas genera es la política económica que impide que la economía pueda aprovechar las condiciones externas. Como ejemplo, destacó que si bien la Argentina presenta un superávit comercial de

u$s 1.000 millones, este es castigado por un populismo energético decidido por el Gobierno. Le regalaron la energía a todos y desalentaron la producción. Eso generó lo que se llamó 'el cheque que la energía le mandó a la macroeconomía argentina'. El sector empresarial no podrá evitar tener ese pendiente muy en cuenta en un año electoral como el actual.