Las empresas de manufacturas que más exportaron en 2007, antes de la crisis, cinco años después perdieron espacio en el exterior y aumentaron sus importaciones. Si se suma el desempeño que tuvieron aquel año las 25 exportadoras más grandes, Brasil perdió u$s 9.000 millones de la balanza comercial en el período.
Un relevamiento de esas compañías indica que cuatro de ellas aumentaron el superávit, mientras el total de exportaciones cayó 11,8% y las compras al exterior subieron 36,8%.
Foco en el consumo doméstico, desaceleración en mercados maduros y dificultad para competir con extranjeros son los motivos que enumeran analistas y empresas para explicar la reducción del superávit del grupo analizado, que bajó de u$s 13.700 millones, hace cinco años, a u$s 4.700 millones en 2012, 65% menos.
La reducción de dos tercios del saldo positivo fue más importante que la contracción del resultado del comercio exterior brasileño en la misma comparación, que pasó de un superávit de u$s 40.000 millones a u$s 19.400 millones.
Pero la caída no fue igual para las 25 empresas. Los saldos comerciales de Embraer -mayor exportadora de manufacturas del país-, Compañía Brasileña de Metalurgia y Minería, Gerdau y Suzano Celulosa aumentaron. Al mismo tiempo, entre las 25 compañías, seis o se fusionaron con otros grupos de su sector o dejaron de producir en Brasil.
El movimiento hacia abajo fue impulsado por las cuatro automotrices más importantes del país, que pasaron de un saldo comercial positivo a registrar déficit. Hace seis años, Volkswagen, GM, Ford y Fiat registraron un saldo positivo de u$s 3.100 millones en el comercio exterior. En 2012, el resultado fue deficitario en u$s 1.800 millones, según datos del ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior.
El movimiento general de las exportadoras más grandes muestra una señal clara de que la industria perdió mucha competitividad en el período pos-crisis, según Julio Gomes de Almeida, ex secretario de Política Económica del ministerio de Economía.