

La fuerza de la historia pudo más que el daño causado por la peor crisis financiera internacional. En su momento más dramático, cuando las cifras en rojo demolían cualquier esperanza, General Motors (GM) supo sostenerse y diseñar una estrategia que le permitió salir a flote. Conseguido el apoyo del Gobierno norteamericano, hoy, General Motors, se concentra en ser el más rentable en su rubro.
En ese camino, el arribo de Dan Akerson como presidente y CEO mundial de la automotriz fue clave. En medio de una adversa situación financiera, que llevó a la compañía a la bancarrota, el directivo hizo la mayor oferta pública dentro de la historia de las firmas americanas, con títulos por un valor de u$s 20.000 millones destinados al salvataje.
Con 104 años de vigencia en el mercado, la automotriz tiene una nutrida experiencia para contar. Y así lo hizo en la jornada Historias de Empresas Los secretos de las que hacen historia, organizada por El Cronista Comercial y las revistas Apertura e Information Technology.
Con la moderación de José Del Río, director Adjunto de El Cronista y director Periodístico del grupo de Revistas Apertura, Nicolás Abbate, director de Asuntos Públicos y Comunicaciones de General Motors Argentina, comentó la importancia del respaldo recibido en la Argentina en los momentos difíciles. Teníamos muchas incertidumbres, al igual que nuestros proveedores y concesionarios. El Gobierno otorgó un préstamo de $ 259 millones para finalizar un proyecto en el tiempo medido -que se terminó pagando en un año, tres años antes de lo previsto-, con lo que se crearon 1.000 puestos de trabajo, además de aumentar las compras locales, sintetizó.
Los pasos de GM a nivel local pueden rastrearse desde 1925. En esa década, la compañía tenía la estrategia de fabricar autos en el lugar donde los vendía, explicó Abbate. En ese proceso, instaló en el barrio porteño de San Telmo su primera planta en el país. Ahí se empezaron con los primeros Chevrolet. En el '30, se mudaron a una planta en Barracas, armando también otras marcas. En 1940, Chevrolet llegó a tener el 40% del mercado nacional, recordó. Hoy, la automotriz ocupa el segundo lugar, desde hace más de un lustro, detrás de Volkswagen.
A futuro
Uno de los grandes desafíos de este año para la compañía fue empezar a trabajar en el futuro de su planta en la localidad de Rosario, donde se fabricará por primera vez un automóvil de plataforma global, proyecto que lleva el nombre de Plan Fénix. Abbate confirmó que la inversión será de u$s 450 millones. De ese monto, u$s 150 millones se destinarán a transformar la planta para el nuevo producto, que lleguaría al consumidor en 2015.
La acción forma parte de una renovación de un portafolio un poco viejito, según dijo el ejecutivo, antes de comentar la apuesta de relanzamientos en General Motors Argentina de los últimos dos años, con modelos como el Chevrolet Cruze -el más vendido de la marca en el mundo-, el Captiva, el Sonic, el flamante Spin y la Pick Up S10.
Abbate destacó que 2012 terminará para la firma con números muy similares a los de 2011. Al respecto, destacó: La Argentina está manteniendo cifras históricas en lo que tiene que ver con cifras y producción. Sobre todo, indicó, teniendo en cuenta que el primer semestre hubo una retracción de Brasil, el mayor mercado de exportación para la compañía.
Para el año próximo, la automotriz espera presentar nuevos productos en el Salón del Automóvil de Buenos Aires. Las expectativas son altas. En su última edición, Chevrolet fue distinguida por exhibir el mejor stand.
En ventas, la Argentina ocupa el séptimo lugar para General Motors, comentó. Además, Abatte recordó que, en el país, la marca Chevrolet está asociada a las carreras de autos de competición. Hemos tenido grandes campeones como Fangio y Froilán González. Realmente se ha creado una rivalidad muy grande entre Ford y Chevrolet. En las carreras, se ve a gente tatuada con el moño dorado de Chevrolet. Hay una pasión por la marca".
Uno de los puntos que dominará el futuro será el impacto medioambiental. Al respecto, Nicolás Abbate hizo hincapié en que la planta en Rosario es 100% libre de residuos y resaltó modelos, como el Volt, que se propulsan a electricidad. Cuando sus baterías de litio se agotan, un motor de gasolina las recarga.










