

El petróleo árabe está ganando espacio entre los proveedores de combustible para Brasil y representa casi 40% de todo el petróleo importado por el país, dejando atrás mercados exportadores tradicionales, como países de frica y Estados Unidos.
Entre enero y septiembre de este año, la importación total brasileña de petróleo crudo disminuyó 4,3% en volumen en comparación con igual período del año pasado. Sin embargo, los productores árabes subieron 31% las ventas a Brasil y facturaron u$s 4.000 millones.
Un movimiento similar tuvo lugar con los derivados de petróleo, pero de más baja intensidad: con una caída de 5,8% en el volumen total, los árabes consiguieron vender 2,7% más en igual período.
"El petróleo árabe es más ligero y de mejor calidad, y las refinerías brasileñas se ajustan mejor al producto más limpio", afirmó Michel Alaby, director general de la Cámara de Comercio rabe Brasileña. Para el empresario, un segundo factor explica el cambio de proveedor. "También puede ser una estrategia para facilitar las exportaciones brasileñas de otros productos a esos mercados. Petrobras tiene proyectos en la región, como en Marruecos. Vale tiene intereses en Omán, por ejemplo, y BR Foods tiene la estrategia de distribuir alimentos procesados en el área".
En relación a los derivados, el uso más intenso de las refinerías brasileñas este año y la baja capacidad de refino árabe están por detrás de números más tímidos que el petróleo bruto, según analistas.
Este año, Brasil importó u$s 21.900 millones en petróleo y derivados en todo el mundo, valor 1,8% inferior al del año pasado, de acuerdo con datos del ministerio de Desarrollo. La Liga rabe, por otro lado, vendió u$s 6.700 millones, un cuarto más que entre enero y septiembre de 2011.
Nigeria continúa como mayor proveedor brasileño de petróleo, a pesar de registrar un retroceso en la participación de mercado. Vendió u$s 5.900 millones, u$s 500 millones menos que el año anterior. Estados Unidos también vendió menos, como Guinea Ecuatorial y Perú. Angola y El Congo no exportaron una gota del producto a Brasil en 2012.
En contrapartida, Arabia Saudita (u$s 2.400 millones) y Argelia (u$s 862 millones) ganaron espacio y hoy son segundo y tercer proveedor, respectivamente. Irak mantuvo el nivel de u$s 650 millones en ventas y permaneció en cuarto lugar entre los exportadores para Brasil.
Para José Augusto de Castro, presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), los países utilizan el petróleo como arma en las estrategias comerciales. "Al mismo tiempo en que Brasil comienza a importar más de los árabes, se abre espacio para la exportación. Nigeria es un gran proveedor, pero su contrapartida en términos de comercio exterior es muy pequeña", dijo.
La especificidad política de los países árabes facilita ese movimiento, afirmó De Castro. Según el analista, los jefes políticos de países como Arabia Saudita, Catar y Omán tienen el control de las empresas locales y eligen a los proveedores. "Brasil es superavitario con esos países y hace eso exactamente para contrabalancear el comercio".
Entre enero y septiembre, Brasil registró un superávit de u$s 2.200 millones con la Liga rabe, bloque que forman 21 países, entre los cuales Argelia, Sudán, Egipto, Arabia Saudita e Irak. Además, la estrategia de conseguir contrapartidas a través del petróleo también vale para los vecinos de Brasil.
Argentina, que el año pasado no aparecía en la balanza del producto crudo y coloca barreras a los bienes brasileños, vendió este año u$s 193 millones en petróleo.
En los derivados de petróleo, como gasoil, nafta y kerosene, también hay un aumento de la presencia de la Liga rabe y una reducción de otros países. El ritmo es menor en función de una estrategia de Petrobras, según Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Infraestructura (CBIE). Este año, la empresa aumentó de 90% a 97% de la capacidad máxima la operación en las refinerías, ayudando a frenar un poco el nivel de importación, que está creciendo desde el año pasado presionado por una fuerte demanda.
Brasil precisa producir mucha nafta. Cuanto más ligero sea el petróleo que se importa, se consigue extraer más. Además del aumento del nivel de operación en las refinerías, se importó más nafta, que se utiliza para el refino de los combustibles, afirmó Pires.










